Amor por las ondas
El locutor Fernando Alcázar transmite en cada palabra
su pasión por este medio
de comunicación.

por ana martínez
de zárate
Fernando Alcázar lleva 32 años en la radio. Toda una vida. Sin embargo, todavía, dice sentirse nervioso cada vez que se pone delante de un micrófono. Cuesta creerle cuando contesta a las preguntas de esta entrevista, mientras que, con soltura y aparente tranquilidad, hace lo que más le apasiona en la vida: locutar uno de sus programas musicales, en la emisora Globo, sin necesidad de ningún guión a mano.
¿Cómo empezaste en el mundo de la radio?
Empecé en el año 1977, en FM 95, donde estuve 20 años. Y fue por mi hermano Sergio. Él me dio la oportunidad. Me dijo que hablara. Yo era un chico muy nervioso y solo sabía de música, porque era discotequero. Y me decía, “¿pero, qué digo?”.
Recuerdo ese momento como muy emotivo y ahora me da mucha risa. Y luego, poco a poco, empecé a desarrollar mi estilo. Radio Nacional Corporativa la fundaron mis padres, que fueron los que nos inculcaron el amor por la radio a los ocho hermanos. Esto es algo que se lleva en las venas. La mayor herencia es lo que mi padre nos ha dejado. En mi caso, es el timbre de la voz, que considero un don, y seguiré hasta que Dios me dé licencia.
¿Qué ventaja tiene la radio en relación con los otros medios?
La radio es de 24 horas. Llegas de forma masiva a todo el mundo. Tú describes lo que le estás diciendo. Debes hacer sentir a la gente, como si fueras una televisión a color. Cuando se logra transmitir de esta manera, las personas se identifican con uno y te llegan a querer muchísimo y ya eres parte de este gran auditorio.
¿Y la radio da beneficios económicos?
Es rentable. Quizás ha aumentado mucho la competencia con Internet. Pero, en Guatemala, todavía hay un gran porcentaje del pastel, sobre todo, porque tenemos buenos medios. Además, cada emisora tiene un público objetivo diferente. El de Fama es adulto contemporáneo con música anglosajona. Radio Mía es actualidad en español e inglés. Al principio, me resistía de poner música en inglés, pero luego me di cuenta de que todo el mundo lo hacía. Además, tenemos deportes, otra estación de recuerdos, pero más de talk show.
¿Qué música te gusta más?
Toda. En inglés, en español. El reggaeton, quizás; son contadas las canciones que me gustan, pero no me quedo atrás. Eso sí, no lo bailo. Conozco esta música gracias a mi hijo, de 22 años, que está trabajando de locutor aquí los fines de semanas.

¿La tercera generación continúa la tradición?
Sí, esto es una empresa familiar. La tercera generación ya se presta para sustituirnos en un futuro. Aquí, hay alrededor de 15 miembros de la familia trabajando. Siete hermanos, porque una de nosotros vive en México, y ocho de la tercera generación. En total, en toda la empresa, ya somos más de 200 trabajadores.
¿Cómo se puede ser creativo en la radio?
Hacer radio es un arte. Todos los días hay que reinventarse para crear en el auditorio una expectativa.
¿Qué sientes cuando te pones delante del micrófono?
Me encanta. Me pongo nervioso, pero me encanta.
¿Qué te gustaría hacer en radio que todavía no has hecho?
Quizás dar noticias, aún me falta. O también me gustaría ser un maestro de ceremonias en un certamen de belleza, por ejemplo, en el de Miss Universo. Llegar a eso sería fantástico.
¿Qué es lo que más te gusta de la radio y lo que menos?
Lo que más me gusta es la música, la conducción y hablar con la gente. Y lo que menos, nada. Todo me encanta. Me realiza tanto que difícilmente te puedo decir algo malo.
¿Qué ha cambiado desde que comenzaste?
Los cambios han sido tecnológicos, sobre todo, en lo relativo a la computación. Antes tenía más encanto, quizás, pero había que estar más atento. Se trabajaba un poco más. Me gusta, también, porque puedes hacer varias cosas a la vez. Por ejemplo, a partir de las nueve de la noche, está la programación automatizada en todas las emisoras. Eso no se daba antes. También ha cambiado el lenguaje. Ya no puedo ser locutor para FM 95, porque mi lenguaje es diferente al de los jóvenes. Como decía el presidente Álvaro Arzú, “somos de la era de los dinosarios”, porque no tuvimos la oportunidad de tener una computadora, chat, Internet, pero tampoco podemos quedarnos atrás.
¿Qué consejo darías a quienes quieren dedicarse a este medio?
Que sigan adelante, porque es bien difícil. Que tengan paciencia y mucha perseverancia. Yo tuve la suerte de que pude meter la pata, pero si hubiera sido un locutor que busca trabajo, difícilmente lo hubiera encontrado. La voz que tengo ahora no la tenía en un principio. Y la experiencia la he ido adquiriendo a través de todos estos buenos años. Además, que traten de ser originales. Por ejemplo, en la locución, que no imposten la voz. Es preferible ser agradable que tener una voz impostada.
¿Es un mundo difícil?
Es un mundo repleto de muchas emociones, donde te realizas. Pero, en esta empresa, es complicado encontrar trabajo, porque, una vez has entrado, no quieres irte. Se mantiene mucho la gente, no hay cambio de personas y, por eso, cuesta tanto llegar a RCN y quizás a otros medios, también.
¿Cuál es la clave del éxito?
En mi caso, la perseverancia. Incluso uno de mis hermanos me decía que me retirara, porque ya había topado y le demostré que no. Seguí perseverando y logré el cariño, la admiración y la aceptación de otros auditorios que no eran de FM 95. Y todo esto me llena de satisfacción y orgullo, me motiva y me hace seguir adelante.
¿Cuántos años más?
Quién sabe.

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