Semanario de Prensa Libre • No. 204 • 01 de junio de 2008

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D tecnología

Alerta cuando hay mal tiempo
Sistemas de prevención, sencillos pero eficaces, se mantienen activos durante el invierno.


Los sensores son colocados en las riberas y sostenidos por dos toneles
(uno enterrado, para que no sean arrastrados por la corriente).

por Francisco Mauricio Martínez
fotos: Carlos Sebastián

Para las comunidades que están ubicadas en las márgenes de los ríos y las costas marítimas del país, la llegada del invierno representa una época de zozobra y peligro, debido al desborde de los caudales de las cuencas, las tormentas y posibles huracanes.

Para reducir la secuela que podrían generar estos fenómenos naturales, existe el Sistema de Alerta Temprana (SAT), en el cual participan voluntarios e integrantes de los Consejos Comunitarios de Desarrollo (Cocodes). Este personal, dirigido por la Coordinadora para la Reducción de Desastres (Conred), monitorea el comportamiento de los vientos y la cantidad de agua que cae en determinada área y tiempo, indica Marco Antonio Monzón, del departamento de Comunicación de dicho ente.

Los objetivos principales de esas redes son alertar de una tormenta a los pescadores que se encuentran en el mar, además de tomar las medidas pertinentes cuando el caudal de los ríos puede causar una tragedia mayor.

Agua va

La supervisión de los ríos se hace por medio de pluviómetros que se colocan en la parte alta de las cuencas y tienen como función medir la cantidad de lluvia que cae. En la parte baja (ribera) se colocan sensores que miden el nivel de “la crecida”.
Los ríos vigilados con este sistema son el María Linda, Coyolate, Madre Vieja, Achihuate, Guacalate, Motagua, Usumacinta, Cristóbal y Pantaleón. El Naranjo y El Suchiate los maneja el proyecto Acción contra el Hambre, el cual instaló un sistema similar al de Conred.

El SAT está elaborado con tecnología sencilla desarrollada por la Conred, y tiene tres componentes. El primero es el de pronóstico, el cual tiene como base los pluviómetros. El segundo es el de monitoreo a través de sensores, “el cual es de fácil manejo para las personas voluntarias”, indica Juan Gabriel Samayoa, de Conred.
El tercer punto de esta organización es el de respuesta, el cual, después del análisis de la información de los dos primeros, determina si es necesario evacuar a las personas que residen en estos lugares. “Es en este momento cuando entra el trabajo de los Cocodes, para informar a los habitantes”, indica Samayoa.


Transmisor, ubicado en la casa de un voluntario.

Los ríos Samalá y Chixoy no cuentan con este sistema debido a su geografía. En el primero lo impide la cantidad de materiales que caen, los cuales arrastran los aparatos. A raíz de esto, el control se hace de manera visual y se informa por radio.
En el caso del Chixoy, el problema es que, en buena parte de su recorrido, su nivel es profundo, lo cual dificulta que el impulso eléctrico que envía el sensor a la caja que está en la casa del voluntario llegue con suficiente energía (su alcance máximo es de 150 metros).

Fuertes vientos

Los fenómenos que pueden azotar la costa atlántica también cuentan con un SAT, el cual consiste en banderas (para el día) y luces (de noche), los cuales utilizan colores que se utilizan como códigos internacionales. Esas se ven a una distancia máxima de una milla náutica (1.9 km).


Un pluviómetro se instala en la parte alta de la cuenca.

Una bandera (mástil de 18 metros) roja con cuadro negro indica que los efectos del huracán se acercan y dos de este mismo color significa que el fenómeno está cerca de las costas y que los pescadores deben acercarse a tierra firme y llevar su familia a un lugar seguro. Cuando la bandera es verde indica que el problema ya pasó y todo puede volver a la normalidad.

En el océano Pacífico no se utiliza este sistema, debido a que la mayoría de fenómenos se forman en el golfo de Tehuantepec, México, y luego se encaminan a Estados Unidos. Los pocos que nacen frente a Guatemala y El Salvador lo hacen a una gran distancia de las costas, por lo cual, su influencia es mínima.

Para monitorear el comportamiento del mar se utilizan las bases de radio que están ubicadas en las bocabarras, las que envían su reporte. “Ellos nos informan que está subiendo el nivel del mar en el estero o que el oleaje está muy fuerte”, indica Samayoa.

Huracanes

  • Bandera roja: 36 horas antes del impacto del huracán.
  • Vigilancia permanente del fenómeno.
  • Activación de los planes de contingencia.
  • Habilitación de refugios temporales.
  • Dos banderas rojas: 24 horas antes del impacto.
  • Evacuación de la población.
  • Monitoreo de la trayectoria del huracán.
  • Bandera verde: después de que el Insivumeh declara que ya no hay
    peligro.
 
   

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