Semanario de Prensa Libre • No. 205 • 08 de junio de 2008

Portada | Archivo | Contacto | Directorio


   > Editorial
   > En primera persona
   > Cartas
   > D frente
   > D fondo
   > D arqueologia
   > D tecnología
   > D portafolio
   > D mundo
   > D farándula
   > D viaje
   > D Punto final

 


En primera persona

Kenia, un ejemplo de vida
Con voluntad, esfuerzo y amor se logran las metas.

En Zacapa, el 29 de junio de 1986, llegó a nuestras vidas un regalo de Dios. Una niña bella, tierna y que nos vino a llenar con su luz. Mi tía la esperó con mucha ilusión y fue recibida con mucho amor: todo era felicidad. No recuerdo cuándo fue que nos enteramos, pero la noticia fue que Kenia no podría oír nunca, tenía 0 por ciento de audición y por lo mismo no podría hablar.

Vinieron las penas para mi tía y mi tío, con dos años tuvieron que dejarla ir a la escuela para niños sordos en la capital, la dejaban cada lunes con un dolor inmenso, pero la llegaban a recoger cada viernes con felicidad, esbozando una sonrisa.
Recuerdo que mi prima estaba deseosa de aprender. Cuando tenía que empezar a estudiar primaria, mi tía tenía que tomar una decisión: que ella siguiera en la escuela para niños sordos o inscribirla en una escuela normal. Decidió lo segundo. La inscribió en el Colegio Bilingüe Montessori, en el cual, desde el primer día, fue recibida por maestros y alumnos con amor, y fue tratada con respeto, pero lo más importante: con igualdad. Así hizo grandes amigas.

Aprendió a leer, a escribir, a sumar, a restar; inclusive participaba en obras de teatro, en coreografías y gimnasia.

Quienes sabíamos que no escuchaba era como si por arte de magia lo pudiera hacer todo y la gente que no lo sabía no se percataba.

Terminó la primaria sin perder un grado, igual en la secundaria y hace dos años se graduó de perito contador, con muchas noches de desvelo y esfuerzo.
Fue una de las mejores de su promoción. Sabe computación y cursa el tercer semestre de arquitectura en la extensión de la Universidad Mariano Gálvez en Zacapa. Ah... se me olvidaba: pinta y dibuja precioso.

Por todo lo que ella representa, hoy decidí que sepan de Kenia. Es una niña que día a día lucha por su futuro, por salir adelante y por ser una buena persona que cree en Dios y que sabe que, aunque le toque esforzarse el doble que los demás, un día no muy lejano verá sus sueños, sus metas, hechas realidad: graduarse de arquitecta, ser madre y vivir de manera plena con servir de ejemplo a quienes tenemos nuestros cinco sentidos y no los aprovechamos.

Dios te bendiga, Kenia… te amamos

Kathia, Luis, Silvia

La vida está llena de anécdotas, unas tristes, otras alegres,
pero también hay sucesos fantásticos y heroicos. Cuéntenos la suya.
Envíela a revistad@prensalibre.com.gt o por correo a 13 calle 9-31 zona 1, 9o. piso.


   

© Copyright 2004 Prensa Libre. Derechos Reservados.
Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.

www.prensalibre.com