Una feria distinguida
En España se celebró al libro
y se le dedicó espacio
a la literatura latinoamericana.

por roberto villalobos
El recién pasado 30 de mayo fue inaugurada la 67 edición de la Feria del Libro de Madrid. Al acto de apertura asistieron la infanta Elena, el primer ministro de Cultura español, César Antonio Molina, y el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón.
De esta forma empezó la pasión y las ganas de los madrileños por pasar más tiempo en las calles, simplemente para ojear miles de libros. Esta cita anual se organizó en el parque del Retiro, y termina hoy, 15 de junio.
Para el evento se instalaron, en el Paseo de los Coches, unas 364 casetas, en las que los lectores hicieron largas filas para hacerse de un ejemplar firmado por diferentes autores.
Dos de los invitados especiales fueron los guatemaltecos Humberto Ak’abal y Margarita Carrera, ambos de reconocida trayectoria literaria.
Los nuestros
Ak’abal habló en el Instituto Cervantes sobre literatura maya contemporánea. “Se trató de contar un poco acerca de las inquietudes incipientes que algunos escritores mayas tienen de ciertas publicaciones; de que algunos escriben poesía y otros narrativa, pero que no todos escriben en su lengua materna, y para colmo, algunos extranjeros estudian este ‘fenómeno literario’ y se atreven a presentar una enorme lista de nombres, y no hacen diferencia entre los de creación literaria y los académicos, lingüistas, investigadores, ‘sacerdotes mayas’ y demás ‘menjunjes’; los enumeran a todos como escritores mayas, de allí que aparezcan esas listas desproporcionadas”, relató el escritor, vía
electrónica.
Para él, “pareciera que con tanto nombre de escritor indígena tendría necesariamente que haber una efervescencia de literatura, con la frescura de nuestras lenguas mayas, pero la realidad es otra: simplemente no es cierto”.
Además, el autor guatemalteco tuvo la oportunidad de hacer algunas lecturas de poesía, en las que compartió con el público diversas impresiones. También se refirió a una mesa redonda en la que participó con otros escritores, donde hizo énfasis en las bases de la literatura guatemalteca; es decir, el Popol Wuj o El Rabinal Achí.
Los jóvenes y niños tampoco escaparon de la sapiencia de Ak’abal.
Con ese particular público abordó el tema histórico, como la ubicación geográfica de los mayas y su riqueza cultural, sobre todo en las artes, la literatura y la conexión lingüística con ese mundo de ayer. “Esa cultura es fuente de orgullo para nosotros, y es el derecho que tenemos de hacer nuestro ese pasado”, puntualizó.
En tanto, Margarita Carrera fue invitada por la Universidad Autónoma de Madrid, en la que brindó pláticas a los alumnos de ciencias políticas y sociales.
Además, le fue entregado su libro titulado Diosa de la ira, el cual fue muy bien recibido entre el público.
Durante su estadía tuvo la oportunidad de participar en el II Congreso Internacional de Escritoras y Compromiso, en el que presentó el ensayo Mi credo poético: visión de una guatemalteca; por último, intervino, junto a Ak’abal, en sendas presentaciones literarias en Casa de América.
Latinos, en la mira
Otros escritores de América Latina fueron invitados, como el boliviano Edmundo Paz Soldán y los colombianos Roberto Burgos Cantor, Hernando Valencia Villa y Luis Fayad.
Por otra parte, el periodista colombiano Daniel Samper abrió un interesante debate: “¿Qué pueden hacer los autores para encontrar nuevos lectores?”; una atractiva interrogante, si se toma en cuenta que las nuevas generaciones cada vez se encuentran menos seducidas por la lectura, y más dispuestos a adoptar nuevas tecnologías como los podcasts, con los que se evitan “la molestia” de leer, y limitarse a “escuchar” un libro, mediante un reproductor mp3.
Fayad lo confirma: “Los latinoamericanos son malos consumidores de libros; leemos poco, y los que se leen son los que se promueven como best sellers”, lamenta.
Aunque las comparaciones lastiman de alguna forma, Fayad no duda en hacerlo: “En Madrid viajas en metro o autobús y la gente lee. Lee diarios, lee libros”, aunque esas obras no sean necesariamente buenas. El factor importante es que la gente lo hace. “Quiero que la gente lea en los autobuses”, declara.
Según Valencia, los potenciales lectores “deben imaginar la lectura como un gran paisaje donde hay distintos estilos, temas, enfoques”.
La Feria del Libro de Madrid es un claro ejemplo de lo que se debe hacer en Latinoamérica. La lectura es necesaria, pues fomenta la sabiduría de una persona. Entre más lectores existan en una zona, se encuentra a su gente más culta e interesante.
Con información
de www.ferialibromadrid.com
y www.elimarcial.es
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