Semanario de Prensa Libre • No. 206 • 15 de junio de 2008

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D farándula

Música viva
Proliferan los locales en los que disfrutar de la música es lo más importante.

por ana martínez de zárate
fotos: carlos sebastián

“Búscate otro perro que te ladre, princesa”. Rony Manuel, hijo de Rony Hernández, interpreta uno de los éxitos más sonados del artista español Joaquín Sabina y se oye un gran grito de satisfacción en toda la sala. La gente canta a pleno pulmón cada estrofa que se sabe al dedillo, sonríe, se emociona, baila hasta sentada, se olvida de los problemas, el cansancio desaparece, la felicidad invade el momento, nadie quiere volver a casa, ni se acuerda de que al día siguiente hay que madrugar para ir al trabajo. Esto es lo que ocurre en Trovajazz cada jueves. Se llena tanto que se hace necesario reservar mesa.

La música es un elemento importante para la vida de muchos. Indispensable, dirían algunos. En la actualidad, aumentan las personas que demandan buena música en vivo en la capital. Sería inconcebible que Sabina en concierto, en Guatemala, solo atrajera a 300 personas, como ocurrió en 1996.

Como ejemplo contrario, tenemos el del reciente concierto del cubano Silvio Rodríguez, quien llenó el estadio de El Ejército con más de 12 mil personas. Sin embargo, y a pesar de este auge de la trova, todavía no hay locales exclusivos donde se interpreten temas originales, aunque abundan aquéllos en los que combinan éstos con los que cantan versiones. “Es lo que nos demanda la gente”, dice el cantante Armando Pineda.

“A veces estamos hartos de cantar siempre las mismas canciones”, se queja. Su primo y dueño del prestigioso Trovajazz, Rony Hernández, comenzó hace 20 años cantando este tipo de canciones en La Bodeguita junto con el cantante Gad Echeverría, pero llegó un día en el que se cansó y quiso emprender la aventura de poner un local donde lo más importante fuera la música y el sonido. Es uno de los pocos en la capital, porque en muchos otros se usa la música en vivo como un elemento más, secundario, con la finalidad, simplemente, de acompañar. Y triunfó. Desde entonces, todos los jueves, su día fuerte, se sube al escenario y entre versión y versión, mete alguna canción propia. “Siempre intento cantar alguna de mi repertorio y muchos luego me preguntan “¿Y esa canción, de quién era?”.
Desgraciadamente, admite Rony, “hay pocos lugares de concierto porque la gente hace mucha bulla” y lo que quiere “en muchos casos es solo emborracharse”. Aunque parezca contradictorio le “encantaría que hubiera más variedad de locales, pues la competitividad te hace mejorar”.

Luis Ortega, dueño de Tarbooh, se dio cuenta, después de un año, de que su local obtenía más beneficios económicos cuando tocaban música en vivo. Por ello, desde hace dos, programa grupos de diferentes estilos, mientras la gente disfruta de comida árabe y bebida en un ambiente apaciguador y tranquilo. Desde luego, la música no es lo más importante, pero es un sitio ideal para quedar y hablar con tus amigos mientras escuchas buena música de fondo.

Todo lo contrario que el Rock’ol Vuh donde predomina este estilo, rock & roll, y en el que el ambiente invita a bailar y beber mientras se escuchan las versiones del grupo de turno. “Aquí lo más importante es el rock, aunque admitimos otros estilos”, dice su dueño, el músico y baterista Sergio Fernández, conocido como Taz, y que ha sido integrante de grupos como Bohemia Suburbana y Los Últimos Adictos.

En la zona 1 de la capital está La Bodeguita, mítico entre los nostálgicos, porque allí es donde se inició el movimiento de trova en vivo en Guatemala. En El Pasaje Aycinena, lugar de culto para los bohemios, han surgido algunos en los que se toca música en vivo, como Capuccino, donde suele tocar Armando Pineda, solo o acompañado de su grupo Los Ojos de Chaplin.

En La Luna interpreta trova y toca el piano su propietario, Walter Flores, conocido como Peluca. Y entonces, con sus canciones en la misma Guatemala, traslada a la Cuba de Silvio, al Madrid de Sabina o al lejano Mediterráneo con Serrat, los maestros de la trova en Guatemala.

Rock’ol vuh

  • Se localiza en Cuatro Grados y es uno de los pocos, junto con Trovajazz, en los que la música es el elemento más importante.
  • Se dedica, sobre todo, a programar grupos de rock, aunque también admiten otros estilos “siempre que sean propuestas compatibles con el rock”.
  • Su dueño es el músico Sergio Fernández, Taz.

   

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