Reliquias
de arcilla
y vidrio
En España se celebró al libro
y se le dedicó espacio
a la literatura latinoamericana.

por roberto villalobos
fotos: carlos sebastián
El glorioso pasado maya y la extravagante actualidad se pueden apreciar en la exhibición de piezas del Museo Vical de Arte Precolombino y Vidrio Moderno, que es parte del Paseo de los Museos de Casa Santo Domingo, en Antigua Guatemala.
La colección se presenta separada en temas específicos, puestos en dos versiones: por un lado, una pieza prehispánica, y, por el otro, un cristal tallado por artistas contemporáneos. “Las de barro son parte de nuestras raíces y las de vidrio son espectaculares”, dice Susana Campins, directora del museo. Tener al dúo es como fusionar el tiempo, “son una doble satisfacción”, agrega.
Los objetos, reunidos por Édgar Castillo Sinibaldi, fueron presentados por primera vez en 1999 en la Casa Antigua El Jaulón, en la emblemática ciudad colonial. Ahora, el museo que los resguarda se ubica en la entrada antigua del templo de Santo Domingo, en donde aún quedan vestigios de varios muros y columnas.
Los tesoros
Todas las piezas arqueológicas son originales y están registradas en el Instituto de Antropología e Historia, y fueron esculpidas durante los períodos Preclásico (1800 a. C.-200 d. C.), Clásico (200-1000 d. C.) y Posclásico (1000-1450 d. C.). La mayoría fue localizada en diferentes sitios de Guatemala.
Las de vidrio fueron creadas por artistas de prestigiosas casas europeas, como Baccarat, Daum, Hadeland, Orrefors, Matts Jonasson, Moser, Lalique o Kosta Boda.
“Me impacta el hecho de que artistas con unos 2 mil años de diferencia se hayan inspirado en las mismas figuras y, sin embargo, cada una de ellas es una pieza única, insustituible”, expresa Campins.
La exposición se divide en cinco temas principales: diseño; color y forma; figura humana; urnas, entierros y rostros; y animales y joyería. En total, son unas 550 piezas en 300 metros cuadrados de exhibición.

“Maternidad”, de Catherine Loraine (casa Daum, Francia). A la par, figurilla silbato, período Clásico, (300- 900 d. C.), encontrada en Jaina, México.
Todas se encuentran en un estado excelente, y se debe al cuidado que se les brinda. Muchos de los objetos aún conservan sus colores originales; además, surge la duda de cómo es que se han encontrado piezas enteras en tan perfecto estado, luego del paso de cientos de años. Impresionante, de verdad.
La fusión
El Museo muestra dos sociedades muy distintas, separadas por el tiempo y por formas de vida. En primer lugar, la cultura maya, que se desarrolló con otros grupos como los olmecas, zapotecas, mixtecas y con los habitantes de Teotihuacán.
Los visitantes se sorprenden por la manera tan exacta y creativa en que fueron talladas las figurillas, las cuales —todas—, tienen un significado especial. Por ejemplo, son tan asombrosas que algunas máscaras llegan a mostrar hasta cuatro rostros diferentes.
Por aparte, los talladores europeos de la modernidad elaboran sus figurillas con la ayuda de artilugios de alta tecnología. Esto no les resta mérito porque requiere de una habilidad especial, además de una imaginación desbordante.
Los amantes del arte pueden visitar esta novedosa colección que, sin duda, los dejará con ganas de regresar para volverlas a contemplar.
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