Semanario de Prensa Libre • No. 208 • 29 de junio de 2008

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D basura

Los números de la basura


por roberto villalobos
fotos: carlos sebastián

La negligencia de las autoridades municipales es quizás el principal problema para que el basurero de la zona 3 continúe con sus operaciones.

Las pláticas sobre proyectos nuevos siguen su curso —como desde hace muchos años atrás—, sin que ninguno se concrete, mientras que todo el país sigue sin un relleno sanitario que cumpla con las exigencias internacionales de salubridad.

Asimismo, la población se enferma debido a los constantes incendios y a la emanación de gases tóxicos que se producen en el enorme barranco, de 284 mil metros cuadrados de extensión. Pero las catástrofes no quedan ahí: los recolectores de basura, llamados guajeros, se enfrentan al peligro de perder la vida como consecuencia de los movimientos de tierra, que pueden producir aludes de basura, como el sucedido el recién pasado 20 de junio, en el que hubo varios muertos, heridos y desaparecidos.

“El vertedero de la zona 3 colapsó hace muchos años; es rústico y tiene todos los problemas asociados a un mal manejo de desechos”, dice Juventino Gálvez, director del Instituto de Agricultura, Recursos Naturales y Ambiente (Iarna), de la Universidad Rafael Landívar. “La clausura de ese lugar es, en definitiva, lo más recomendable”, agrega Tulio González, director de la Comisión Nacional de Desechos Sólidos (Conades), que pertenece al Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales.

El artículo 68 del Código Municipal establece que cada administración preste los servicios de recolección, tratamiento y disposición final de desechos sólidos en vertederos controlados, y se contempla que dos o más municipios puedan coordinarse bajo un convenio o mancomunidad. A pesar de ello, la municipalidad de Álvaro Arzú no se ha acercado al resto de comunas, mientras que los demás municipios ya trabajan para inaugurar un basurero controlado. “Es un asunto político y un juego de intereses” que afecta a todos, indica González.

Riesgos

A pesar de que la comuna capitalina extiende un carné especial para ingresar al vertedero, muchas personas llegan de manera clandestina, incluso menores de edad, en búsqueda de material reciclable para luego vender.

Esta es la manera con que unas cinco mil personas se ganan la vida, sin importarles su estado de salud.

Ante las catástrofes, la municipalidad busca cualquier pretexto con tal de evadir responsabilidades; después, al terminar su período de gobierno, llegan las clásicas promesas de campaña, en el que se ofrece mejorar, clausurar o aprovechar el basurero por medio de la explotación de metano. Sin embargo, de nuevo en el poder de la comuna, todo se olvida y la población, engañada.

Fuentes: Conades, Iarna, BID y Archivo. Se intentó conocer la versión de la Municipalidad de Guatemala, a través de su departamento de Comunicación Social, pero no se obtuvo respuesta.


   

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