Semanario de Prensa Libre • No. 191 • 02 de marzo de 2008

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D cultura

La literatura también cura
Puede transportar al lector y al escritor en el espacio y en el tiempo alejándole del sufrimiento y el dolor.

Por Daniel Galilea

Pablo Neruda, Mario Vargas Llosa, Julio Cortázar, José Saramago, Gabriel García Márquez, Ernest Hemingway, Virginia Woolf… La lista de grandes creadores de poesías, novelas, relatos y ensayos es interminable. Pero además de grandes escritores y merecedores de los mayores galardones literarios, las obras de todos estos artesanos de las letras no sólo sirven para enriquecer el conocimiento, movilizar las emociones o deleitar el alma de sus agradecidos lectores.

Es que la literatura, al igual que viene sucediendo desde hace décadas con otras artes como la música, la pintura o el teatro, también puede convertirse en un recurso terapéutico.

Al menos es lo que no sólo sostienen sino que además impulsan los seguidores de la denominada" Literapia" o terapia literaria, un innovador proyecto en el que participan médicos, filólogos, psicólogos, profesores y escritores, quienes proponen el uso de la lectura y la escritura como un instrumento curativo más.

Esta nueva rama terapéutica, que podría incluirse en las llamadas medicinas complementarias como la homeopatía, la acupuntura o el naturismo, se basa en los hallazgos de la psiconeuroinmunología, la rama médica que estudia la relación de los estados psicológico y emocionales con las defensas naturales y el sistema nervioso del organismo humano.

Los expertos han comprobado que la disminución de los estímulos negativos mediante de sesiones de psicoterapia, el empleo de fármacos o las técnicas complementarias como la musicoterapia, favorecen la respuesta inmunitaria frente a enfermedades como el cáncer o las infecciones.

Este tipo de técnicas también parecen tener un efecto positivo en las dolencias autoinmunes, como el lupus eritematoso, la miastenia gravis o la esclerosis múltiple, en la que el sistema inmunitario ataca en lugar de defender al propio organismo, destruyendo equivocadamente el tejido corporal sano.

La literatura puede transportar al lector y al escritor en el espacio y en el tiempo alejándole del sufrimiento y el dolor.

Según fuentes de la Sociedad Española del Dolor (SED), cuando un paciente está leyendo un libro durante cuatro o cinco horas con entusiasmo, atención y emoción puede conseguir abstraerse de su situación y sentir que no está ingresado en un hospital debido a una enfermedad.

Este fenómeno se debe a que una obra literaria puede alejar a quien la lee del sufrimiento físico o psíquico, e introducirle en un universo de magia, fantasía o ficción, del que puede llegar a sentirse protagonista, lo cual al mismo tiempo puede proporcionarle un estado de felicidad intenso y profundo.

Leer para que no duela

El proyecto Literapia se aplicará a niños y adultos hospitalizados dentro de una investigación en marcha, que se desarrolla en el Hospital Policlínico La Rosaleda, en Santiago de Compostela, España, y es impulsada por la fundación del mismo nombre.
“Los libros pueden ser otro elemento terapéutico, aún sin explorar suficientemente”, opina Manuel Freire-Garabal, profesor de Farmacología de la Universidad de Santiago de Compostela (USC) y miembro de Literapia.

Para el profesor Darío Villanueva, ex rector de la USC y director del grupo de trabajo de Literapia, "no se está hablando de que la lectura sustituya a la terapia farmacológica, sino que puede ser útil como tratamiento coadyuvante para algunas dolencias".

En el equipo que dirige Villanueva, participan expertos españoles y también procedentes de diferentes países europeos, como Lennart Levi, del instituto Karolinska, de Suecia, o el psicólogo Marc Michelle, de la Universidad de Lieja, en Bélgica.

La Literapia puede ser más eficaz en las personas hospitalizadas que tienen una disponibilidad de tiempo absoluta y con una mayor proximidad entre ellos y quienes les atienden.

Según sus impulsores, este método es una herramienta médica similar a la música, aunque la lectura y la escritura son dos actividades más activas, ya que intervienen todas las facultades de la persona que lee, reacciona ante el estímulo activando su inteligencia y hace trabajar su imaginación, interpretando y “completando” la trama con elementos de su propia mente.

De hecho, puede comprobarse que una misma obra literaria no tiene el mismo significado para todos los que la leen.

La iniciativa, que se encuentra en una fase de búsqueda del proyecto del género literario más adecuado para cada tipo de patología, ya cuenta con el apoyo de algunas editoriales, que están dispuestas a facilitar lecturas seleccionadas a los pacientes.

También pretende integrar en su comité a autores de relevancia mundial como J.K. Rowling, uno de los máximos exponentes de la literatura infantil y autora de la saga de Harry Potter.

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