A propósito
Pupitres,
no tanques
Hace apenas 30 años era impensable que una base militar fuera desalojada para que en su lugar se habilitara una escuela.
Era inimaginable, además, que alguien se animara a proponerlo, pues podría ser acusado de terrorista debido a la paranoia y al radicalismo militar imperantes durante el conflicto armado. De hecho, una sencilla nota introductoria como la presente correría el riesgo de ser considerada favorable para el comunismo.
Aquel conflicto fue alimentado por el desprecio hacia la educación y la seguridad ciudadana, y el poder militar se engrandeció en muchos aspectos, uno de ellos fue que se le asignaron cuarteles y varias manzanas de terreno por todo el territorio nacional. Hubo muertes y tanta violencia como nunca la hubo en nuestra historia.
Ahora que Julieta Sandoval nos ofrece un reportaje Dfondo sobre las bases militares que fueron transformadas en escuelas, conviene recordar que la educación tiene preponderancia sobre las armas y que cambiar los tanques por pupitres no es un acto de bondad, sino una obligación que adquirieron los gobiernos después de la firma de los acuerdos de paz en 1996.
Libros, no pistolas; guitarras, no ametralladoras; esas y otras consignas podrían reflejar el hecho de que actualmente haya estudiantes donde antes había espacios en los que se planeaban ataques mortíferos.
El tema sirve para evidenciar el avance, pero además es una oportunidad para recordar que todavía quedan varios destacamentos militares en un tiempo que ya no es de guerra, y que muchos de los acuerdos de paz aún siguen incumplidos.
Juan Carlos Lemus
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