Vientos femeninos en el mundo
El eterno conflicto hombre-mujer se está inclinando favorablemente hacia ellas.
Por Redacción Revista D
Los celos no solo surgen por amor, sino además por el trabajo o el dinero. En algunos casos, son ellas el sostén económico de la pareja. Este es el dilema que muchos hombres enfrentan en la actualidad, pues las mujeres irrumpen cada vez más en el mundo financiero y en muchos otros. Pero este martirio para varios se ha convertido en una excelente brecha, y en oportunidades para las mujeres.

Las estadísticas sociolaborales de muchos países muestran que si bien la diferencia remunerativa hombre-mujer tiende a reducirse, en buena parte del planeta todavía ellas siguen recibiendo menos dinero que ellos por ejecutar el mismo trabajo.
La “buena noticia” es que las mujeres van ganando terreno en todas las áreas del mundo comercial, laboral y profesional, y ocupan más puestos políticos o de máxima responsabilidad en las empresas, lo que repercute en que un creciente número de ellas aporte más ingresos al núcleo, que la parte masculina.
Este nuevo poder de adquisición no ha pasado inadvertido para los grandes genios del mercado y la publicidad, conocedores del doble papel de la mujer actual, trabajadora dentro y fuera de casa. Según un reportaje publicado en Internet por la Asociación Española de Agencias de Publicidad (AEAP), hasta hace apenas dos décadas los anunciantes veían a la mujer sólo como ama de casa, a pesar de ser una de las principales receptoras de la publicidad. Su dependencia económica impedía considerarla como consumidora individual con capacidad para decidir sobre las grandes inversiones.
¿Mujeres
con más poder?
El aumento del poder adquisitivo entre las mujeres les ha permitido ser más independientes y autónomas en sus decisiones, lo que también ha traído beneficios en su desarrollo dentro de la sociedad. “En ese escenario de mayor autonomía económica, es mucho más fácil alcanzar y desarrollar una política de igualdad de oportunidades y derechos para las mujeres”, sostiene la investigadora social de Flacso, Chile, Alejandra Faúndez.
Sin embargo, hay hombres, incluso mujeres, que piensan que el hecho de que una dama tenga en la actualidad cierto nivel económico no la hace tener un empoderamiento en la toma de decisiones a nivel político, porque, aunque en el pasado una parte notable de los grandes líderes fueron mujeres: la reina Hatshepsut y Cleopatra en Egipto, la emperatriz Wu Zetian de China, Isabel de Castilla, la reina Isabel I de Inglaterra, Catalina La Grande de Rusia, María Teresa de Austria y María La Sanguinaria, lo cierto es que las cuotas del poder, hay que reconocerlo, no han sido del todo adquiridas y manejadas con igualdad.
Pero hay claros ejemplos de que esta situación se está modificando. La senadora demócrata Hillary Clinton podría ser la candidata demócrata para las presidenciales de este año en Estados Unidos. En América Latina, la presidenta Michelle Bachelet encabeza en la actualidad lo que podría denominarse los nuevos vientos femeninos del continente. A esta lista se suma la recién electa presidenta de Argentina, Cristina Fernández.
Pero, a pesar de eso, el eterno conflicto entre hombre y mujer sigue en la palestra. Sea como fuere, los psicólogos aconsejan a la mujer seguir una serie de recomendaciones para detectar y afrontar los insidiosos “celos laborales y políticos” para que su triunfo en el mundo de los hombres no se transforme en la derrota de la convivencia. A estos consejos las feministas responden con un contundente ¡no!, las menos solidarias con la causa se doblegan y habrá quienes no les interese en absoluto estar en ninguno de los lados. Pero como dirían las abuelas, lo que no se puede es tapar el sol con un dedo, y hay que asimilar que ellas están consiguiendo más espacios en el planeta y muy pronto la escena mundial podría cambiar de sexo. |