Semanario de Prensa Libre • No. 191 • 02 de marzo de 2008

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D viaje

Pau, la capital del Bearn francés
Una ciudad muy antigua, pero siempre nueva y por descubrir.

Por Oscar Peyrou

Un castillo y fortaleza medieval excepcional, varias plazas muy hermosas, unos edificios llenos de encanto y varios interesantes museos explican que la capital del Béarn sea uno de los lugares más atractivos de ese país para el turista inquieto, aburrido de los tópicos y convencionalismos.

Como suele ocurrir, el origen de la ciudad está en la fortaleza medieval que, renovada por Gastón Febus en el siglo XIV, se convirtió en un castillo renacentista por obra de sus dueños, los vizcondes de Béarn y futuros reyes de Navarra.

Asimismo, los importantes trabajos realizados en el siglo XIX por los arquitectos de Luis Felipe y Napoleón III, muestran a este edificio como un excelente testimonio interpretativo y decorativo de los veinte años que van de 1840 a 1860.

El castillo, que actualmente alberga una muy interesante colección de pintura, tapices y muebles de época, está también muy vinculado a Enrique IV, primer rey Borbón.
Enrique nació en Pau en 1553 y heredó de su madre, Juana de Albret, los territorios circundantes.

La ciudad

La oficina de turismo de la ciudad propone tres circuitos para empaparse del encanto de la villa. El primero incluye los parques, jardines, edificios y bulevares del centro; el segundo, los barrios de casas edificadas por los ingleses en el siglo XIX y el tercero, los alrededores de la ciudad.

Lo mas interesante del primero es el castillo y sus jardines, el verde oasis de plantas alrededor de la iglesia de Saint Martin y la Place Royal.

Pero bastarían dos atracciones: el Parque Beaumont –un amplio y maravilloso espacio verde con lagos- y el famoso Boulevar des Pirénées –un extraordinario balcón natural que permite ver las grandes cumbres que separan Francia de España en los días claros- para justificar la visita a Pau.

En el parque, diseñado a la inglesa, hay árboles centenarios como secuoias siempre verdes de California, enormes araucarias de Argentina y Chile, cedros del Himalaya y perfumados magnolios.

En cuanto al Bulevar des Pirénées, fue iniciada su construcción bajo el reinado de Napoleón I que tuvo la genial idea de destruir todas las construcciones que, en el límite de un enorme barranco, impedían ver las montañas. De esta manera, quedó formado un largo balcón de 1.800 metros que une el parque Beaumont con el castillo.

Además del impresionante paisaje que se divisa, el bulevar está limitado por el lado opuesto por una hilera de destacados edificios de estilo.

El segundo itinerario incluye los edificios construidos por los ingleses que se establecieron en la ciudad. La fama de este lugar llegó a Gran Bretaña con la “visita” que las tropas de Wellington hicieron a Pau cuando retornaban de las guerras napoleónicas. Y unas décadas más tarde, esta fama se afianzó con la llegada del médico escocés Alexander Taylor que cantó las excelencias del clima y de las aguas para la salud. Pau se puso de moda y a partir de 1860 centenares de ricos ingleses construyeron villas y casas –algunas de ellas muy bonitas- para pasar temporadas en la ciudad.

Finalmente, entre los lugares que vale la pena visitar en los alrededores de Pau, figuran las Ciudad de las Abejas, un museo muy completo de estos extraordinarios insectos, donde además se venden todos los productos que derivan de su infatigable labor, los lagos de Uzein y de Laroin y la rosaleda de Barbary. También se puede pasear por los bosques de Bordes, de Assat, de Sauvagnon y de Gerbaneres.

La cocina Bearnesa

Otro punto a tener en cuenta para visitar la región es su gastronomía. Una típica comida bearnesa comienza por la “garbure”, una sopa caliente con su confit de oca o su jamón.

Para continuar, una variedad de embutidos. Según la estación, el plato fuerte cambia: paloma en salsa de vino, magret con setas y confit con alubias de maíz. Y para terminar, queso de oveja del país con dulce.

En cuanto a los vinos, el Jurançon rivaliza con los mejores Sauternes. La variedad Madiran produce un tinto fuerte, ideal para acompañar platos de caza. El Pacherenc de Vic-Bilh es a la vez seco y afrutado y los rosados de Verán-Bellocq son una maravilla para el paladar.

Hay una ruta para visitar viñedos en la que están integrados 51 establecimientos (información: 0559827030).

Una de las fiestas para los ojos y el gusto es asistir a los mercados que todos los días, excepto domingos y feriados, se celebra en la Plaza de la Republique de Pau.

Donde alojarse

La oferta hotelera en Pau es variada y para todos los bolsillos. Desde grandes hoteles, como Villa Navarre (www.accorhotels.com) o el Parc Beaumont (www.hotel-parc-beaumont.com), pasando por otros confortables pero menos lujosos, como el Grammont (www.hotelgrammont.com), hasta establecimientos económicos como el Central (www.hotelcentralpau.com) o el Ibis (www.ibishotel.com).

Cómo llegar

A Pau se puede llegar por tren o por avión. Desde España es bastante sencillo atravesar los Pirineos por el túnel de Somport y seguir la carretera nacional 134, si uno viene de Madrid, Zaragoza o Huesca. Otra alternativa es desde San Sebastián seguir por la autopista 64 que sale de Bayonne.


   

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