Semanario de Prensa Libre • No. 192 • 09 de marzo de 2008

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Punto final

No más fumadores
Los mexicanos no podrán consumir tabaco en lugares públicos

Por DUDLEY ALTHAUS

A sus 20 años, Ernesto Hernández ha estado fumando desde hace siete años y dice que casi todos sus amigos cercanos también fuman de manera regular.
Pero, en últimas fechas, Hernández ha estado reduciendo su consumo, e intenta dejar el vicio de una vez por todas. Y él espera que duras leyes antitabaco, aprobadas por la Legislatura en Ciudad de México y por la rama federal del Congreso Mexicano, contribuyan a dificultarle que encienda un cigarrillo cada vez que le venga en gana.

“Eso me va a obligar a dejarlo”, expresó Hernández, estudiante en una universidad de élite en el sur de la Ciudad de México. “No vale la pena salir a algún lugar, y después tener que salir de él para poder fumar”.

La Asamblea Legislativa de Ciudad de México aprobó una prohibición en lugares públicos, la cual es tan draconiana como cualquiera en el mundo. Este mes, cuando la prohibición se ponga en marcha, incluso no se podrá fumar en cualquier espacio público, incluidos oficinas, centros comerciales, restaurantes y bares.

De manera similar, el Senado de México siguió el ejemplo de la Cámara Baja del Congreso al aprobar una prohibición nacional, aunque menos severa, en contra del tabaquismo en lugares públicos. La ley federal requeriría que se crearan áreas designadas para fumadores en la mayoría de los espacios públicos, amén que obligaría a restaurantes y bares a suministrar salones separados —con muros— para fumadores. Esta ley impondrá multas por hasta US$40 mil e incluso condenas en la cárcel para los trasgresores.

México, donde se estima que entre 16 y 18 millones de personas fuman y más o menos 53 mil mueren cada año a causa de enfermedades relacionadas con el tabaquismo, pudieran estar a punto de quedarse sin su dosis.

“Estamos muy satisfechos; es un momento histórico”, dijo el médico Jesús Felipe González, quien sirve como presidente de una importante organización en contra del tabaquismo en esta ciudad.

Aún es una incógnita el grado de efectividad del proceso, así como la velocidad de su avance.

El jefe de Policía del Distrito Federal anunció que sus oficiales no tendrán el tiempo o la iniciativa de hacer valer una prohibición antitabaco. Además, una enorme cadena de restaurantes ya ganó un amparo federal que le permite ignorar la prohibición en contra del cigarrillo. Se espera la llegada de más desafíos legales.

Al mismo tiempo, la opinión pública en México ha tenido tanto una larga relación amorosa con el tabaco como un añejo hábito de hacerle caso omiso a leyes que considera inconvenientes o que considera que interfieren en su vida.

Por ejemplo, la capital mexicana aprobó en fecha reciente leyes de tránsito —que, entre otras cosas, prohíben el uso de teléfonos celulares mientras se conduce un vehículo motorizado, pasarse semáforos en rojo y echarse de reversa en rampas de salida de vías rápidas— que, en buena medida, no se han observado hasta ahora.
“Nosotros no tenemos una cultura que facilite esta transición”, detalló Luis Valencia, gerente, de 37 años de edad, de una popular cantina en el sur de Ciudad de México, quien calcula que 85 por ciento de sus clientes fuman.

“Pero, todo está bien”, agregó. “Nos estamos modernizando. Nos estamos dando cuenta que en otras partes del mundo están ocurriendo estas cosas. En una ciudad tan caótica como esta, la gente está aprendiendo a que tiene que adaptarse”.
Este año, Francia, Tailandia, Turquía y la mayor parte de Alemania aprobaron leyes en contra del tabaco, con base en datos de la Campaña por Niños Libres de Tabaco, organización con sede en Washington con un enfoque mundial sobre la erradicación del tabaquismo.

Las leyes en contra de fumar en público han sido puestas en marcha en países desde Irlanda, Italia y el Reino Unido hasta Bután y Lituania. Once de las 13 provincias de Canadá y 23 estados de la Unión Americana también han adoptado leyes similares.

Mario Romero, de 20 años de edad, quien estaba caminando con Ernesto Hernández por una calle residencial con un cigarrillo apagado entre los dedos, citó: “Es como si toda la cultura estuviera organizada para permitirte fumar”.
“Sin embargo, la ley tendrá un impacto”, agregó. “Los mexicanos que no fuman se mostrarán muy estrictos con respecto de ella”.

   

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