Semanario de Prensa Libre • No. 192 • 09 de marzo de 2008

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D fondo

Entre la devoción y el placer
Sin importar la actividad en la que se participe en Semana Santa —religiosa o seglar—, tiene un costo, pero ¿en cuál se invierte más?

Por: Julieta Sandoval

Durante la época de Semana Santa se observa caminar por las calles a penitentes vestidos de morado.

Conocidos como cucuruchos, son quienes devotamente cargan y acompañan a los cortejos procesionales desde que salen de los templos hasta que ingresan a éstos sin importar la hora o el recorrido, para ellos es un tiempo especial.

Una tradición que proviene de las procesiones de España a partir del siglo XVI. “Quizá hay algún antecedente más antiguo que se enlace a la Edad Media y ésta a su vez a las procesiones bíblicas como el hecho de cargar el arca de la alianza y trasladarla de un lugar a otro”, explica el historiador Haroldo Rodas.

También los habitantes del área mesoamericana y las culturas de América del Sur practicaban un ritual procesional para los grandes señores, considerados en cierta medida como semidioses, como se observa en pinturas, lápidas y estelas.

El cucurucho nace del principio de cargar una imagen durante una procesión con un orden cristiano.

El historiador indica que el vocablo tiene una etimología muy propia de un modismo chapín, ya que el cargador lleva una forma cónica sobre la cabeza de la cual penden telas que tapaban el rostro y la parte de atrás de la cabeza de ahí la palabra popular.

Utiliza el traje morado durante la Cuaresma hasta el Jueves Santo, el viernes lo cambia por el negro.

“La vestimenta se identifica como algo representativo para cargar o acompañar una meditación que se hace acerca de la Pasión de Jesús”, agrega Rodas.

El morado significa penitencia, es un color litúrgico que la Iglesia seleccionó para identificarse con la Pasión de Cristo.

El descanso veraniego no es sólo disfrutar de una brisa refrescante y tomar el sol junto al mar, o divertirse en algún balneario, representa una inversión que aumenta cada vez más. La publicidad ha hecho que ciertos artículos se hagan casi indispensables, pues ya no es sólo tomar el traje de baño y salir, ahora, no importa si se va a un lugar exclusivo o público, el consumismo tiene su precio.

Del atuendo

1. Capirote (gorra), hay dos formas: tradicional, con valor de Q50, y dominico, Q75. Dependerá de la iglesia a donde se asiste.
(El casco es usado en la iglesia de Candelaria; vale Q180 nuevo y Q100 usado).
2. Paletina, la capa que compone la indumentaria, puede ser negra o blanca, ésta última es característica de la iglesia de Candelaria. Su valor, Q100.
3. Cinturón y banda, Q100.
4. Los guantes pueden costar entre Q10 y Q15.
5. Túnica o camisón. Su precio es de Q200.
Un traje nuevo completo se cotiza Q450 en adelante.
Turnos: tres clases en donde varían los costos. Ordinarios Q25, Q30 y Q45. Extraordinarios Q75, Q100 y Q.150. De honor de Q300 en adelante.

Artículos de playa

Traje de baño, se comercializa en diferentes formas, su precio puede ser desde Q75.
Zapatos acuáticos de Q34 en adelante.
Sombrilla, entre Q150 y Q200.
Toalla de playa, desde Q40.
Sombreros de playa los hay desde Q60, Q75 y más.
Lentes para sol, Q25 o aquellos de marcas reconocidas como Christian Dior tienen un valor de US$350.
Máscara para nadar, Q27.75.
Silla para playa, las hay pequeñas desde Q190 o las grandes de Q750.
Gorras o viseras, desde Q30.
Pelota de piscina, desde Q15, Q30 o más.
Un flotador cuesta entre Q30 y Q53. Cama de agua, Q200.
Las hieleras las hay de diferentes tamaños, se consiguen desde Q270, Q330 ó Q400.
Cubo y pala para arena, Q15.


   

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