Una isla muy especial
Puerto Rico se ha convertido en un paraíso para los amantes del sol, la arena y la buena comida

Por Adriana Bianco
Puerto Rico es la isla de la belleza, pero también produce un encantamiento en el visitante, porque no ha perdido su identidad latina, su lengua, su sabor caribeño y sus costumbres.
Cristobal Colón descubrió el lugar en noviembre de 1493 y la bautizó con el nombre de San Juan Bautista; pero todos la nombraban Puerto Rico.
En 1508, Juan Ponce de León exploró, colonizó la región y fundó San Germán, un pintoresco pueblo que aún conserva una de las primeras iglesias del Caribe: Porta Coeli, hoy, Museo Sacro.
Esta región es tierra de poetas, en ella nació Lola Rodríguez de Tio, que escribió La Borinqueña y el gran educador y doctor Eugenio María De Hostos, de Mayagüez.
En estas tierras se dio el primer grito de independencia, el Grito de Lares y las proclamas del doctor Ramón Emeterio Betances, en el l868.
“Porta del sol es una región con historia y una naturaleza privilegiada, donde es posible practicar todos los deportes y gozar de la vida ecológica, en un ambiente seguro”, comenta Keren Rosado, de Relaciones Públicas de una Compañía de Turismo de Puerto Rico.

Podemos comenzar un itinerario en las playas de Isabela, donde nos espera William Chino Sue-A-Quan, nuestro profesor de surf, quien comenta:
“Puerto Rico es sede de campeonatos internacionales y hay un buen ambiente surfístico en la isla.
Tenemos una gran variedad de playas, vientos y aguas tibias con olas de buen tamaño, ideales para surfear.”
La escuela ofrece clases, alquiler de equipo y transporte a las distintas playas. Quien desee surfear tiene que poner el entusiasmo, practicar la posición de piernas y cuerpo, el salto y el balance y después de unos cuantos chapuzones, empezará a sentir las delicias de deslizarse sobre las olas.
Para reparar energías podemos parar en Villa Montaña Beach Resort, residencias privadas donde suele hospedarse el cantante Ricky Martin, con spa y masajes con hierbas naturales y aromaterapia y un buen restaurante junto al mar.
La gastronomía puertorriqueña es famosa por su sabor, no deje de probar las alcapurrias, los soruyos de maíz y bacalaítos, acompañados de bebidas típicas: piña colada, frappé de mango y ron.
Por la tarde, nos encontramos con Michelle Barker y su marido, americanos enamorados de Puerto Rico, que formaron, hace 11 años, una caballada de 35 equinos, la mayoría de origen puertorriqueño y de paso fino, para hacer cabalgatas y paseos.
Y sin duda, cabalgar por colinas y playas es un verdadero privilegio, acompañados por el jinete Rey, conocedor de caballos y caminos.
Por la noche el Coqui, la famosa ranita, símbolo de Puerto Rico, nos deleita con su especial croar: “Coqui…coqui”, mientras el aroma de las flores, recuerda la canción Tu bien lo sabes, capullito de Alelí.
Los flamboyanes, árboles símbolo de Puerto Rico, adornan con su brillante color: azul, rosa, naranja, un arco iris floral.

Modelo único
Al día siguiente, podemos adentrarnos por el Parque Seco de la Guánica. Francisco Jusino, guía certificado, comenta que hay más de 10 bosques de áreas protegidas; entre los principales está el bosque tropical de El Yunque y el Parque seco, declarado, en el l981, por la Unesco Reserva de la Biosfera, por ser un modelo de bosque seco en el mundo.
Pueden apreciarse más de 40 tipos de aves; hay también sapoconchos y magueyes gigantes, cactus, y el maravilloso guayacán, árbol que alcanza los 400 años, por su lento crecimiento (apenas 10 cm por año) y cuyas hojas son medicinales.
En Joyuda, mientras contemplamos la isla Ratones, se puede saborear la gastronomía de la zona en varios restaurantes muy bien habilitados, como el restaurante Vista Bahía, un mofongo de carrucho (concha marina) y tostones.
Por la tarde, podemos ver el campo de golf del Club Deportivo del Oeste, preferido del campeón Chichi Rodríguez, por el verdor de sus hoyos.
“El club tiene becas para estudiantes —nos dice el administrador Omar Muñiz— para el aprendizaje del golf”. Gracias a ese estímulo, Puerto Rico cuenta con un campeón junior, el niño Daniel Caban.
En la Marina se pueden alquilar barcos para pesca. Durante el mes de septiembre, desde el 1965, se lleva a cabo el Torneo de Pesca del Marlin Azul y se han batido varios records internacionales.
Para los amantes del snorkeling y el buceo, Puerto Rico es un paraíso. Según el capitán Ángel Rovira, “con una costa de 350 millas hay varios lugares de buceo en Puerto Rico, en la costa este, Fajardo, Culebras y Vieques y, en la oeste, la mejor es La Parguera, con la famosa Pared, un estuario natural con manglares negros y fondo arenoso.

Además, tenemos la saliente Enrique, donde se pueden ver diversos peces de colores, tortugas marinas y arrecifes de coral”.
El Capitán Rovira nos cuenta que en temporada se hace avistaje de la ballena jorobada que cruza hasta las costas de Santo Domingo, para dar a luz.
Lo importante para hacer snorkeling es sentirse cómodo con el equipo y respirar acompasadamente. La experiencia es inolvidable.
Cruzamos la Bahía de Guánica, con bellas vistas panorámicas para llegar al hotel Copamarina, con todo tipo de deportes acuáticos y excursiones a la isla de Gilligan.
El hotel, nos comenta su mánager Padin, fue fundado en el l962 y actualmente tiene un Jardín Botánico con más de 10 clases de palmas, gimnasio, spa, parque para niños y una colección de fotografías del gran maestro Jack Delano. Con imágenes de una trapichera cercana, algunos visitantes reconocen a las personas fotografiadas.
Para los románticos
Una elección podía ser cenar a la luz de las velas en el sofisticado Horned Dorset Primavera, un hotel boutique muy privado sobre el mar o un baño en la Bahía Fosforescente donde viven microorganismos que, cuando se agita el agua, produce una reacción química fosforescente.
En el mundo hay varios sitios con este fenómeno, en Puerto Rico se encuentra la Bahía Fajardo, la Bahía Mosquito de Vieques y la Bahía de La Parguera, ésta última la más lumínica del mundo.
El plancton no se ve cuando hay luna ni cuando llueve, el fondo fangoso contiene minerales que son parte del alimento y los microorganismos emergen solo de noche, en la oscuridad. Puede llegar a haber 10 mil microroganismos en un galón de agua.
Al bañarse, el cuerpo brilla con pequeñas luces y se dibujan estelas luminosas en el agua.
Al mirar el cielo tropical boricua, parece que las estrellas han caído en la Bahía para nadar junto a uno, un mágico regalo de la naturaleza de Puerto Rico, bien llamada la “Isla del encanto.” |