Llegar a cien
Cuando Lilly Heinemann tenía 85 años, aún transitaba en la Avenida de la Reforma montada en su bicicleta.
Por Francisco
Mauricio Martínez
La lucidez y el buen humor son dos de las virtudes que Lilly Nathusius de Heinemann no ha perdido, a pesar de que el 13 de este mes cumplió cien años de edad. “Sólo me siento un poco vieja”, responde con sorna cuando se le pregunta ¿qué se siente al tener el privilegio de llegar a esa edad? Haber llevado una vida ordenada y utilizar una bicicleta, a diario, para trasladarse hasta que cumplió 85 años, quizá sean parte del secreto de su buena salud.

Lilly Nathusius nació en Hamburgo, Alemania, en 1908, pero se radicó en Guatemala en 1929 para acompañar a su esposo, Eric W. Heinemann, quien vino al país en 1924 para trabajar en el negocio fundado por su abuelo Jacobo Engel, quien había llegado al país en 1882.

La empresa creada fue La Paquetería, que durante décadas fue la tienda por departamentos más grande de Centroamérica, hasta 1967, cuando fue incendiada por la guerrilla.

Bellezas naturales
Después de un largo viaje que duró 24 días, en un buque de vapor, Lilly arribó a Puerto Barrios. Su primer asombro fue ver a tantas personas que la estaban esperando (calcula que unas 50). “Tenían curiosidad de saber a quién traía Eric”, relata llena felicidad. Cuenta que aún va al supermercado a hacer sus compras.
Observar las palmeras, las cuales pudo contemplar durante su viaje en tren a la capital, también fue otra de las cosas que le impresionaron. “Nunca las había visto”, relata. Ella estaba acostumbrada a un clima y paisaje distintos. “En Hamburgo llovía todo el año, mientras que en Guatemala solo la mitad; ¡maravilloso!”, exclama.
Una ciudad distinta
En este entonces, cuenta, la ciudad era pequeña, pues terminaba en la 18 calle, pero ella y su esposo habían construido su casa (1936) en lo que hoy es la zona 10.
Con nostalgia recuerda la seguridad de esos años, pues se podía caminar a cualquier hora del día y no pasaba nada. “Durante el gobierno de (Jorge) Ubico se podían mantener las puertas de las casas abiertas y no pasaba nada. Mi hija caminaba desde aquí (zona 10) hasta el Conservatorio, sola y de noche”, relata.
Historia de amor
Cuando cuenta la forma cómo el destino tejió su historia para venir al país y con el paso del tiempo convertirse en ciudadana guatemalteca, quien la escucha no puede evitar recordar algunos pasajes de narraciones de amor de principios del siglo XX que se observan en películas. Conoció a Eric en noviembre de 1922, cuando ella tenía 14 años, pero él tuvo que viajar a Guatemala a trabajar (1924).
Cinco años después (1929) él regresó a su país con el único objetivo de casarse y retornar a Guatemala con el amor de su vida. Durante el viaje de 24 días, tocaron suelo en varios países, como Cuba, EE. UU., y luego viajaron de Puerto Barrios a la capital, en tren. En 1936, regresó, por primera vez a visitar a sus familiares en Hamburgo. “En tiempos de las dos guerras mundiales una postal tardaba hasta nueve meses en llegar a su destino”, recuerda.

En breve
Nació en Hamburgo, Alemania, el 13 de marzo de 1908. Es la mayor de cuatro hermanos.
Ingresó al colegio en abril de 1914, cuando empezó la Primera Guerra Mundial.
En noviembre de 1922, a los 14 años, conoció a quien años más tarde sería su esposo, Eric W. Heinemann.
El 26 de septiembre de 1929 se caso en Hamburgo.
Eric W. Heinemann (hijo de Betty Engel y Gustav Heinemann) y oriundo de Lüneburg, arribó a Guatemala en 1924 para trabajar en La Paquetería, fundada por su abuelo Jacobo Engel, quien vivió en el país desde 1882.
Tiene 28 nietos, 39 bisnietos y 14 tataranietos. |