Semanario de Prensa Libre • No. 194 • 23 de marzo de 2008

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D ciudad

Cruce de tres caminos
El Pasaje Rubio, en el corazón del Centro Histórico de la Ciudad, recobra el brillo de antaño.

Por Ingrid Roldán Martínez fotos: Carlos Sebastián

Es difícil imaginar una visita al Centro Histórico sin adentrarse en los pasillos de este septuagenario edificio. Lugar de paso, punto de reunión, centro de comercio, todo esto ha sido el Pasaje Rubio a lo largo de su historia.

Generaciones de guatemaltecos lo han transitado para ir de compras, degustar un cremoso helado en cornucopia y pasar un momento agradable en El Portalito. Fue el antecesor de los centros comerciales que hoy conocemos.

Durante décadas, sus locales han albergado diferentes tipos de negocios que le han dado un carácter muy particular: desde las joyerías, uno que otro almacén de vestidos de novia y tiendas de monedas antiguas, hasta los quioscos de la suerte donde muchos han comprado números de la lotería. Algunos de los propietarios heredaron los espacios de sus padres y abuelos.

Otros llevan décadas de tener un negocio aquí, como Margarita Guzmán que vende números de la lotería desde hace 25 años. Los clientes buscan su quiosco en la salida a la 9a. calle.

Renovados colores

Hace año y medio, los propietarios del edificio comenzaron un plan de rescate de este emblemático lugar.

Hoy, sus paredes tienen otro brillo, sus corredores nuevo piso y en el ambiente circulan los aires de cambio. Salvador Biguria, uno de los propietarios mayoritarios, refiere que han seguido los parámetros dictados por la Oficina del Centro Histórico de la Municipalidad de la Ciudad de Guatemala y la Dirección General del Patrimonio, del Ministerio de Cultura y Deportes.

Los otros dueños, según Biguria, también han colaborado con gastos de restauración.

Algunos de los cambios que están a la vista son la ausencia de anuncios en bandera, la pintura en las paredes, el cambio de piso y mejoras en el techo.

Lo de los anuncios responde a una disposición emitida por la Oficina del Centro Histórico de la municipalidad que los prohíbe.

La primera etapa de este proceso, que arrancó en noviembre del 2006, incluyó la evaluación del estado del inmueble para planificar cuál proceso era el más adecuado. Comenzaron por limpiar y resanar paredes.

En la segunda fase repararon el sistema eléctrico, así como los drenajes de aguas negras y pluviales. Eliminaron los cables expuestos y los colocaron en regletas.

El cambio de piso se llevó a cabo en la tercera etapa. Los colores utilizados en las paredes son de la paleta autorizada por la dirección del Centro Histórico. La remoción del techo fue total, parte de la estructura ahora es de hierro y en algunas áreas colocaron un tipo de lámina que permite el paso de luz sin aumentar la temperatura dentro del inmueble.

También restauraron dinteles y marcos, cambiaron vidrios rotos y repararon cornisas y cenefas.

La cuarta etapa es la de jardinización y la quinta corresponde a la restauración de ventanales, puertas y pasamanos de madera. Aunque los trabajos continúan, el Pasaje está abierto al público en su horario habitual.

La iniciativa que ellos están poniendo en práctica, detalla Biguria, es afín a la revitalización de las ocho manzanas en el corazón de la ciudad impulsado por la municipalidad.

El director del Centro Histórico, arquitecto Ricardo Rodríguez, destaca la importancia del Pasaje Rubio que, junto al Pasaje Aycinena, es uno de los espacios más frecuentados cercanos a la Plaza Mayor de la Constitución y vecino del Portal del Comercio recientemente restaurado. “El resultado es bueno —comenta Rodríguez—, la Plaza tiene otro sabor, de nuevo atrae a la gente; esto ha generado un renovado sentido de identidad y pertenencia”. Recuerda que de niño iba con sus padres al Pasaje Rubio a una tienda de revistas importadas de Europa.

Cuando el edificio fue construido, en la segunda década del siglo XX, fue un concepto novedoso y marcó un nuevo rumbo en la actividad comercial de la época.

Los trabajos que en la actualidad se verifican lo sitúan con una visión de futuro, aun cuando conserve los espacios tradicionales de joyerías, quioscos y otros negocios que lo han caracterizado. Biguria comenta que el futuro de este inmueble también será destinar espacios para pequeños restaurantes y actividades culturales donde se presenten exposiciones de arte, lecturas, foros, etc. “Queremos que forme parte de la ruta de quienes visitan los lugares históricos del centro”, concluye.


   

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