A propósito
Dos clases de fuego
Los volcanes han sido causa de terror y de admiración para la humanidad.
Su núcleo, esa lava que desde tiempos antiguos se despliega colérica sobre la Tierra, ha dejado huellas de su violencia ejercida sobre las culturas prehispánicas. Es gracias a la historia y la arqueología que hoy se puede conocer el probable impacto psicológico que ocasionó el vulcanismo entre los antiguos mayas.
Nuestro ejército de volcanes impresionó, posteriormente, a los conquistadores españoles en el siglo XVI. Mas no solamente hay secuelas de terror, pues cada erupción provee otros beneficios tales como mejoras a la producción agrícola o el uso de los materiales de construcción.
Además, tiene una gran incidencia en la cultura y la creatividad artística, como la fabricación de esculturas con piedras ígneas.
Sébastien Perrot-Minnot presenta en nuestro tema Dfondo para esta edición esos y otros factores concernientes al vulcanismo.
En Dfrente, fray José nos abre las puertas de la Asociación de Obras Sociales del Hermano Pedro, un lugar donde muchos desamparados han encontrado una vida mejor, o una muerte más digna, según el caso; nos habla de un sitio donde cada día se hace más pequeño el espacio físico, pero donde sobran las manos amigas y los esfuerzos por ayudar a aquellos que suelen ser despreciados por la sociedad.
Del fuego de los volcanes y del fuego de un hogar para los pobres; de eso le hablamos en este número.
Juan Carlos Lemus,
Coeditor
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