Semanario de Prensa Libre • No. 194 • 23 de marzo de 2008

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En primera persona

Se puede llegar a la meta
Sigamos grandes ejemplos, por una vida mejor.

Algunas personas con las cuales estudié una maestría argumentan que los guatemaltecos somos el producto del ambiente que vivimos en nuestra Guatemala.

A pesar de no lograrlos convencer de lo erróneo de esa aseveración, acepto que el ambiente puede influir en el ser humano, pero de ninguna manera lo determina. Tengo la dicha de tener tres ejemplos cercanos que deseo compartir con los lectores de esta revista tan enriquecedora, para demostrar que si un guatemalteco puede tener éxito en diferentes ámbitos de la vida, todos podemos tenerlo.

Por consiguiente, me parece un poco cobarde echarle la culpa únicamente al ambiente en donde nacimos. El primer ejemplo es de un hombre nacido en una aldea de Chimaltenango, Chipalqui.

Es un lugar donde quien no posee tierra donde vivir es porque realmente vive en extrema pobreza, ese era el caso de mi abuelito. Al casarse y tener su primer hijo, deseó una mejor vida para su descendencia. Así empezó a recorrer el camino hacia el éxito. Así mismo, el trayecto hacia la ciudad.

Luchó para darle de comer a sus hijos, con arduo trabajo en ventas, y su esposa al lado torteó para no descuidar a sus 8 hijos.

Lograron reunir dinero, gastar lo mínimo y ahorrar lo máximo (como hacen ahora nuestros migrantes). El hijo mayor fue un gran apoyo: iba a traer leña desde la madrugada, cuidaba a sus hermanos, repartía tortillas y, por supuesto, estudió (pues ninguno de sus padres había tenido esa oportunidad).

Al lograr reunir el dinero necesario y con el apoyo de sus hijos mayores, mis abuelos abrieron su propia empresa de venta de electrodomésticos por abonos, de casa en casa, lo que fue el ejemplo para que una gran cantidad de familiares y amigos lograran poner su propia empresa y generaran gran cantidad de empleos.

Su hijo mayor (gracias a Dios, mi padre) que empezó su camino al éxito a los 7 años al repartir tortillas, es actualmente director y socio de varias empresas guatemaltecas de mucho éxito y a sus 58 años todavía disfruta su trabajo, sin tanto sacrificio como antes. Mi tercer ejemplo es mi mejor amigo y mi esposo.

Nacido en una aldea de Jutiapa, San José Acatempa, no se dejó llevar por el ideal del ámbito (ser policía y cargar su arma en la cintura), logró llegar a la meta. Sin el ambiente propicio (padres sin recursos, con problemas familiares, con la violencia de frente), con sus propias fuerzas estudió, efectuó cantidad de trabajos desde muy temprana edad.

Logró graduarse de diversificado, teniendo con dos trabajos (tarde y noche), empiezó en la Universidad Marroquín con una beca y luego consiguió otra para terminar su carrera en los EE. UU.

Actualmente, dirige el Departamento de Informática de una empresa importante a nivel centroamericano y del Caribe, y no solo posee éxito laboral y económico, sino, gracias a Dios, también poseemos una linda familia.

Eso demuestra que nuestros sueños pueden volverse una realidad, si no dejamos llevarnos por voces pesimistas de personas que no ven brillar las estrellas, porque se conduelen de la oscuridad de la noche. Les invito a tomar el timón de sus vidas y, así, disfrutar de las estrellas.

Sigamos grandes ejemplos, por una mejor vida y un mejor país.

Meiby Lisset Argueta Contreras
meiby_argueta@hotmail.com
Psicóloga Clínica (URL)

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