Semanario de Prensa Libre • No. 194 • 23 de marzo de 2008

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D salud

Hábitos que rejuvenecen
Retrasar el reloj biológico no cuesta mucho.


Por Redacción Revista D

Para comenzar a sentirse mejor en el menor tiempo posible, no le hará falta introducir cambios drásticos y trabajosos en su estilo de vida. Hay una serie de sencillas medidas rejuvenecedoras que puede aplicar sin mayores complicaciones ni esfuerzos, desde que suena el despertador por la mañana hasta que apaga la luz por la noche. Son algunas de las costumbres que le conviene adoptar y practicar día a día si quiere retrasar algunos años su reloj biológico y vivir más tiempo, con mayor calidad de vida.

Estírese como un gato

Extender y desplegar el cuerpo, en el momento en que suene la alarma del despertador, es una manera muy saludable de desentumecer los músculos después del receso nocturno y ponerlos a punto para la actividad del nuevo día.
Una vez levantado, dedique al menos cinco minutos a estirar a conciencia las distintas partes de su anatomía: piernas, brazos, espalda y cuello. Si no sabe muy bien cómo hacerlo, observe a los felinos domésticos, esas “pequeñas obras de arte en movimiento”, como los llamaba Leonardo Da Vinci.

Beba agua desde temprano

Tomar uno o dos vasos de este líquido es una de las mejores formas de comenzar la jornada, porque así se ayuda al organismo a hidratarse y activar sus mecanismos naturales de drenaje y eliminación de toxinas.

Después, beber agua mineral a lo largo del día también colabora a mantener el cuerpo hidratado y a recuperar los minerales que son destruidos por la cafeína, la cual suele consumirse en abundancia a lo largo de la jornada laboral, a través de cafés, tés y refrescos.

Tome un desayuno energético

La primera comida es fundamental para garantizar la vitalidad necesaria y afrontar la actividad de la mañana para no llegar famélico a la comida del mediodía o tener punzadas de hambre incontrolada.

Descanse los ojos

Si trabaja en una oficina, es posible que sienta a menudo la vista cansada debido a que debe fijarla en la pantalla de la computadora, por lo que probablemente le duela la cabeza. Efectúe pausas periódicas en el trabajo, cierre los ojos durante unos minutos o lleve la visión a puntos lejanos. Mire hacia una ventana para evitar la atrofia de los músculos oculares, acostumbrados a trabajar de cerca.

Use las piernas

Si pasa mucho tiempo sentado, aproveche la pausa del mediodía o el almuerzo para dar un paseo, o camine un trecho a buen ritmo, después de salir de la oficina. Reactivará su sistema circulatorio, que se vuelve lento debido al sedentarismo, y además se despejará.

Cepíllese los dientes

Este sencillo hábito, que a veces se descuida, elimina las bacterias que atacan el esmalte dental y, gracias al flúor de los dentífricos, los mantiene en mejores condiciones para protegerse de los efectos del azúcar.

Vístase de salud

Es preferible utilizar ropa de algodón que permita la transpiración natural de la piel, así como zapatos cómodos y confeccionados para que los pies no se “ahoguen” y se muevan sin estar forzados ni aprisionados.

Y tenga dulces sueños…

Intente acostarse libre de preocupaciones, sin asuntos de trabajo pendientes en la mesa de noche y evite cenar de forma copiosa o beber más de un café. Use ropa cómoda para dormir, mantenga su habitación ventilada, con una temperatura ni muy fría ni calurosa. Un sueño reparador es la mejor garantía para reponer fuerzas y comenzar el día siguiente en buenas condiciones.


   

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