“Ratas” en el Tunel
Rolando Ixquiac Xicará es el artista invitado a abrir un nuevo espacio que abre la galería más antigua del país.
Por Redacción Revista D
El poeta dominicano Norberto James escribió: “Yo soy el atrapado/ a quien formas que no le son dadas a elegir/ se le aglomeran,/ al borde mismo de los sueños…” Estos versos fueron la introducción con la que Pedro Pablo Álvarez Bonilla escribiera, en 1981, cuando era embajador de nuestro país en República Dominicana, un elogioso texto sobre la obra del pintor guatemalteco Ixquiac Xicará.

La obra de este artista –escribe Álvarez— “se sitúa muy lejos de todo propósito complaciente y decorativo. Es una pintura valiente, una lucha; una admirable cólera que se resuelve en contrastes profundos. Rebelión y ternura se mezclan y se armonizan conjurando mitos interiores, imágenes poderosamente instintivas que, antrincheradas en el subconsciente, no esperan más que una señal para brotar en la visión audaz, mordaz y penetrante que nos presenta”.
El próximo mes será la inauguración de la renovada galería El Túnel, con la presentación de la serie Ratas, de Rolando Ixquiac Xicará (en foto). La colección es inédita, data de principios de los años 1980, y fue hecha con técnicas al óleo, acuarela y pastel.
“Las Ratas de Xicará salen de las fábulas y se sitúan a plena luz montando una representación desconcertante del espectáculo de la vida —continúa Álvarez—.
Nos hablan con un lenguaje propio (a veces con palabras o bien con un signo de amargura) de las pasiones, de los fracasos, de los desengaños y hasta de las esperanzas de una sociedad que se sacude en los estertores de su propia transformación.
Xicará introduce al espectador a un mundo de fantásticas ironías en el cual las ratas adquieren una inquietante expresión casi humana; atónitas, sorprendidas en su peculiar existencia, se imponen a la mirada de todos con sus acrobacias, con sus gestos que adquieren la amplitud de una acción sellada por el destino, tan llena de sentido como las proezas de cualquier héroe o tan apremiante como el fatalismo de la víctima propiciatoria”.
El artista
Rolando Ixquiac Xicará (ciudad de Guatemala, 1947) egresó de la Escuela Nacional de Artes Plásticas y continuó su formación superior en París. Ha expuesto individualmente en diversas instituciones y galerías, entre las que cabe destacar Casa de América Latina, París; Centro Moscicki, Bruselas; Centro Cultural Francés, Abidjan, Costa de Marfil. Asimismo, ha participado en exposiciones colectivas, entre otras, Cuarta Bienal Americana de Grabado, Santiago de Chile; Museo de Arte Contemporáneo de Panamá y Arte Maya Contemporáneo, Noruega.
La nueva galería
Uno de los personajes que ha permanecido bastante cercano a la plástica nacional, desde hace décadas, es el crítico de arte y pintor Juan Juárez. Él ha visto crecer, quizá tanto como la fundadora de la prestigiosa galería, Ingrid Klüssmann, los espacios que se han ido ampliando con el paso del tiempo.
Un documento inédito de su autoría, titulado El Túnel en la actualidad, describe esa evolución: “Existe un antes y un después de El Túnel en la historia reciente de la gestión artística y cultural de Guatemala.
La década del 70, en efecto, marca el inicio del traslado de tareas culturales del Estado hacia la iniciativa privada.
En ese contexto se dice que El Túnel es la primera galería que se institucionalizó y logró sobrevivir y prosperar en la apática sociedad de la época que, desapegada de pronto de la visión cívica, romántica y turística del arte y la cultura que imponía la tutela estatal, estuvo a punto de perder la noción de su propia expresión.
En ese sentido y al referirse específicamente a la labor que se impuso la galería El Túnel desde su fundación, el término “iniciativa privada” recobra todo su significado de esfuerzo riesgoso y heroico empeñado en una misión que, en ese tiempo, se consideraba incierta.
“En el después de El Túnel han pasado muchas cosas que van desde el crecimiento y fortalecimiento de la sensibilidad artística en la sociedad guatemalteca y que se manifiesta sobre todo en la paulatina formación de significativas colecciones privadas, hasta la vinculación y el compromiso de muchas empresas de diversa índole con valores artísticos que, en la actualidad, le imprimen un esperanzadora dinámica a nuestra vida cultural.
El involucramiento de la iniciativa privada en la vida cultural no fue, ni es, únicamente el providencial relevo de la responsabilidad del Estado, sino el asumir como tarea propia la ampliación del horizonte de responsabilidad y libertad ciudadanas del actuar cultural, artístico, social, económico y político, que a la larga significa la instauración de una ética respecto de la identidad guatemalteca.
Sin embargo, aunque generosa por esencia, la participación de la iniciativa privada en la vida cultural de Guatemala corre el riesgo, a veces por exceso de entusiasmo, de volverse caótico y elitista.
Desde 1971, año de fundación de El Túnel en el Centro Histórico, hasta el 2008, fecha en que se instala formalmente en uno de los puntos centrales de la actividad económica de la actualidad, hay diferencias abismales que se derivan de la tecnología y la globalización, pero también del clima político y de los vaivenes de la economía y del mercado.
Lo más profundo y significativo es que se trata ahora de una nueva generación de guatemaltecos que se formaron con nociones mejor fundamentadas del arte y la cultura, lo cual les provee de una actitud más abierta, respetuosa y, sin duda, más exigente.
En este nuevo contexto, una segunda generación de iniciativa privada, la misma que llevó a la heroica fundación de El Túnel, despliega su ampliada y experimentada visión, ahora ya no ingenua ni romántica, por medio de nuevos modos y estrategias de gestión cultural, signando de esa manera su compromiso con el arte y los artistas de Guatemala”.
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