Semanario de Prensa Libre • No. 195 • 30 de marzo de 2008

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D historia

La triada Liberal
El Instituto Normal Central de Señoritas Belén, la Escuela Normal Central para Varones y el Instituto Nacional Central para Varones tienen en común haber surgido durante la Revolución de 1871.

Por Francisco Mauricio Martínez
Fotos: Carlos Sebastián

Las trifulcas entre los estudiantes de la Escuela Normal Central para Varones de la zona 13 y el Instituto Nacional Central para Varones de la zona 1 han sido parte de la historia de la capital durante más de un siglo. Aunque los problemas han sido frecuentes, uno de los más recientes sucedió en junio del 2007, cuando a causa de esos enfrentamientos varios estudiantes resultaron heridos y debieron ser atendidos en la emergencia del Hospital General San Juan de Dios.

Las causas de las grescas han sido diversas; desde disputas amorosas o deportivas. En los últimos años, a esta pugna se ha sumado la “demarcación de territorio” con pintas. Selene González, directora del Central, explica que para reducir esta tensión, en la actualidad se organizan actividades como campamentos y certámenes científicos entre los centros.

Carlos Escobar Armas, historiador de la Universidad de San Carlos y estudiante del Instituto Central en la década de 1960, relata que en esos años las broncas eran por “celos”, porque los de la Escuela Normal mantenían relaciones sentimentales con señoritas del Belén y los del Central con patojas del Instituto Normal para Señoritas Centro América. “Cuando estas relaciones se cruzaban, había grandes pugnas”, recuerda.

De la misma raíz

Aunque el antagonismo ha marcado desde siempre las efemérides de estos establecimientos, junto al Instituto Belén constituyen la trilogía que nació a con la Revolución Liberal llevada a cabo por Miguel García Granados y Justo Rufino Barrios a partir de 1871. Fue durante este período cuando abrieron sus puertas como centros educativos laicos y con la filosofía que en la actualidad se les conoce, aunque los de la zona 1 tienen sus raíces históricas en el papel de la Iglesia Católica durante la Colonia.

En el edificio del Central, previo a la llegada del Gobierno Liberal, funcionaba el Seminario Tridentino Nuestra Señora de la Asunción, que formaba bachilleres en filosofía, con el objetivo de que algunos terminaran la carrera sacerdotal. El historiador Horacio Cabezas relata que la educación que se impartía en este plantel era “muy fuerte en la enseñanza de las ciencias, la cual tuvo un declive durante el Gobierno Liberal”.

Al ser expulsados los jesuitas que lo dirigían, en 1871, quienes también controlaban el Instituto Normal para Varones de Occidente de Quetzaltenango, Barrios lo transformó en el Instituto Central para Varones (era de dos pisos). Fue fundado mediante el decreto ley No. 117 de fecha 25 de febrero de 1874 y está declarado como Monumento Nacional e Histórico del período hispánico.

Desde la Colonia

El origen de Belén se encuentra en el nacimiento de la Orden Belemita inspirada por el hermano Pedro de San José de Betancourt, desde su llegada a la Capitanía General del Reyno de Guatemala en 1650. Fundó y sostuvo una escuela de primeras letras, a la que llamó Belén. La obra continuó (en el área donde hoy está el instituto) cuando la ciudad se trasladó al Valle de la Ermita a causa de los terremotos de 1773. Como consecuencia de una conspiración descubierta en diciembre de 1813, fue clausurado el convento y la orden, lo cual permitió a la municipalidad fundar una Escuela para Niñas.

La profesora Ana Gilma de Rosales (+) en un documento donde narra la historia del Belén, cuenta que las actividades educativas laicas comenzaron durante el régimen del general Rafael Carrera, cuando la escuela municipal se transformó en un colegio para señoritas de la sociedad capitalina y centroamericana. Se contrató a un grupo de monjas belgas de la Orden de Nuestra Señora de Namuro, quienes prepararon a las señoritas en artes, idiomas, normas sociales. Aparte funcionaba una escuela para niñas de escasos recursos.

Los caudillos de la Revolución de 1871 terminaron con este proyecto el 20 de enero de 1875 con el decreto No. 133, el cual acordó la creación de un colegio superior, para lo cual se contrataron los servicios de maestras europeas. La primera directora fue Otta James, quien lo administró por un período breve. La maestra que le dio mayor impulso y organizó con carácter de Instituto fue Lina Stelin como directora y Matilde Belawer como subdirectora y profesora de idiomas (inglés, francés y alemán).

La escuela de Martí

La Escuela Normal Central para Varones, ubicada en la zona 13, es el tercer establecimiento de esta triada de la educación media guatemalteca. Fue fundada en 1876, aunque su edificio actual fue construido después del terremoto de 1976. El historiador Horacio Cabezas cuenta que durante el gobierno de José María Reyna Barrios funcionó en el lugar una construcción especial para la educación de indígenas, para lo cual se trajeron profesores de Costa Rica.

Contrario a los otros establecimientos contemporáneos que han mantenido la tradición de ser exclusivamente para varones o mujeres, la Escuela Normal abrió sus puertas a las señoritas a partir de febrero del 2007.

Con este acontecimiento, después de 131 años, el centro educativo que vio impartir sus cátedras al insigne poeta cubano José Martí, se convirtió en mixto. Cabezas cuenta que Martí también fue profesor del Instituto Central y que renunció al cargo por no estar de acuerdo a la calidad y la manera como se manejaba la educación en ese entonces.

El antagonismo entre estos tres históricos establecimientos se mantiene, pero con algunas variantes. La principal es que cada año se reduce el número de estudiantes. La directora del Belén dice que quizá se deba “al aumento del pénsum a cuatro años en la carrera de magisterio”.

Lourdes Sánchez, de 6o. magisterio del mismo establecimiento, lo atribuye a que los padres de familia piensan que en los centros públicos se pierde mucho el tiempo. “Aquí la educación es buena y me identifico con la historia de mi instituto”, refiere.


   

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