Semanario de Prensa Libre • No. 200 • 04 de mayo de 2008

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Punto final

Mejor rosas que cocaína

Colombia pelea por un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos

Por NICHOLAS D. KRISTOF

A lo largo de siete años, los demócratas se han quejado, con todo derecho, del antagonismo que el presidente Bush ha creado gratuitamente en el mundo, lo cual ha exasperado a nuestros aliados y socavado la estatura e influencia de Estados Unidos.
Sin embargo, ahora los demócratas están haciendo lo mismo con el comercio. En América Latina son Barack Obama e Hillary Clinton quienes son vistos como los vaqueros individualistas, mediante su oposición al acuerdo de libre comercio de EE. UU. con Colombia.

Algunos integrantes del Partido Demócrata hacen que se oponen al pacto porque Colombia ha abusado de los derechos humanos. Estas inquietudes son legítimas, pero no deberían ser usadas para castigar a personas como Norma Reynosa, mujer de 35 años de edad que, quizá, corte las flores que terminarán en el ramo de rosas que usted compre el Día de la Madre.

Los derechos fundamentales no son una abstracción para Reynosa. Dos de sus parientes fueron asesinados en la brutal guerra e inseguridad que plagan su región natal, en el sur de Colombia. Otro más fue muerto por una mina terrestre, en tanto un cuarto pariente fue secuestrado a los 12 años de edad, para trabajar con los guerrilleros en el Ejército de Liberación Nacional, conocido como ELN.

La señora Reynosa administraba un pequeño restaurante, pero tuvo que huir luego de que los guerrilleros le exigieran el pago de más dinero, en extorsiones, del que ella podía pagar.

Así que en junio del 2005, Reynosa y su marido abandonaron su hogar y huyeron a las afueras de esa capital, para buscar empleo en la pujante industria de las flores. Ciudades como Medellín fueron las de mayor peligrosidad en el mundo, a lo largo de los años de 1980 y 1990, pero son prósperas en la actualidad, y las tasas de homicidio están por debajo de las registradas en algunas metrópolis de la unión americana.

En últimas fechas, ese país suramericano es el segundo mayor exportador de flores en todo el mundo, después de los Países Bajos, en tanto la industria da empleo a casi 200 mil personas. Cada día, hasta 28 aviones de carga transportan flores de Colombia hacia EE. UU.

Los detractores del pacto de libre comercio temen que éste afecte negativamente a los trabajadores estadounidenses. Sin embargo, los bienes colombianos ya ingresan en Estados Unidos sin pagar impuestos. Lo que cambiaría es que los exportadores del territorio del tío Sam tendrían acceso al mercado colombiano.

Algunos demócratas destacan que el Gobierno de Colombia ha sido vinculado a unidades paramilitares que dan muerte a sindicalistas. Para los demócratas fue importante sacar a colación estas inquietudes, que obligaron a ese gobierno a lanzar una dura represión de paramilitares, y llevar a juicio a quienes asesinaran a personas de aquel sector.

Mientras corta flores en un vasto invernadero, Reynosa sabe que su futuro depende del acceso al mercado estadounidense. Ella coincide en que Colombia afronta problemas en el área de derechos humanos, pero argumenta apasionadamente que el acuerdo de libre comercio es la forma de registrar mejoras continuas. Un aumento en el comercio dará como resultado más empleos y mayor seguridad, aunado a derechos humanos, opina.

En los últimos años se han dado enormes avances en la seguridad y calidad de vida colombianas, por lo que el presidente Álvaro Uribe tiene un índice de aprobación de 85 por ciento.

Al preguntarle al gobernante si había preocupación entre dirigentes latinoamericanos porque los demócratas en el Congreso estén alejando a Estados Unidos de su compromiso histórico con el libre comercio, respondió: “Yo no quiero imaginar esa posibilidad. Sería devastador para la buena relación entre Estados Unidos y nuestra región”.

Una de las acciones más costosas del presidente Bush fue su llano rechazo al Protocolo de Kyoto sobre el clima.

Esto simbolizó un enfoque “a mi manera o la carretera” que acrecentó el sentir antiestadounidense por todo el mundo. Si el pacto de libre comercio con Colombia es rechazado, y Estados Unidos da marcha atrás en lo tocante a su compromiso con la expansión del comercio, ese pudiera ser el equivalente demócrata del acuerdo de Kyoto e indicar un distanciamiento respecto del internacionalismo.

Sería visto como una muestra del desdén de EE. UU. hacia el mundo.

   

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