Semanario de Prensa Libre • No. 201 • 11 de mayo de 2008

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D carreras

Rutina militar
La Escuela Politécnica prepara a las futuras generaciones de la milicia guatemalteca.


por roberto villalobos
fotos: carlos sebastián

Batalla de Chalchuapa, 2 de abril de 1885. En aquella región de El Salvador se desarrollaba un enfrentamiento armado entre el ejército salvadoreño y el guatemalteco, comandado por el general Justo Rufino Barrios. El motivo: el deseo de Barrios de unificar a los países centroamericanos. Entre el fuego cruzado murió un cadete de la Escuela Politécnica: el sargento primero Adolfo Venancio Hall, considerado héroe en esa institución.

Unos días antes, debido a las bajas que el Ejército de Guatemala había sufrido, Barrios mandó a llamar a la Escuela Politécnica a 12 estudiantes para que fueran a la batalla para comandar a las tropas. Uno de ellos era un joven de 19 años, precisamente Hall. “Él significa mucho en esta institución, pues con su corta edad, fue a luchar”, expresa el mayor Norman González.

Institución centenaria

La Escuela Politécnica nació en 1 de septiembre de 1873, mediante acuerdo gubernativo emitido por los generales Justo Rufino Barrios y Miguel García-Granados. Sus primeras instalaciones se ubicaron en la 3a. avenida y 2a. calle de la zona 1, en donde hoy está la iglesia La Recolección.

Desde su fundación se prepara a los cadetes en los campos filosóficos y doctrinarios de las fuerzas armadas, así como para brindarles los conocimientos de las estrategias, tácticas y técnicas de la guerra.

Su primer director fue Bernardo Garrido y Agustino, jefe de la misión militar española.


Ejercicio de estudiantes con vehículo blindado de la brigada Mariscal Zavala.

El 20 de abril de 1908, a raíz de un atentado contra del presidente y dictador Manuel Estrada Cabrera, la Politécnica fue clausurada.

Nueva época

Luego de casi 35 años de instruir a los cuerpos militares guatemaltecos, Estrada Cabrera autorizó la reapertura de la institución, el 30 de julio de 1912, bajo el nombre de Academia Militar de Guatemala. Asimismo, su ubicación cambió: pasó al Bulevar 30 de Junio, ahora Avenida La Reforma, en la zona 10 capitalina.

Como consecuencia del terremoto de 1917, suspendió actividades, pues las instalaciones quedaron prácticamente destruidas. Transcurrieron tres años para que abriera de nuevo, una vez más con el nombre de Escuela Politécnica.
Pasaron otros 64 años y, el 18 de diciembre de 1976, Kjell Laugerud García, entonces presidente de la República, clausuró el edificio que albergó esta academia militar, pues el espacio ya no era suficiente como para hacer adecuadamente los ejercicios militares, ni para cubrir las necesidades de sus estudiantes.

El traslado fue hacia San Juan Sacatepéquez, en donde permanece en la actualidad.

Difícil permanencia

La rutina de los cadetes empieza a las 5 horas, pasan por el aseo personal, las tres comidas, preparación física y académica, para terminar, exhaustos, a las 22 horas; todos los tiempos están cronometrados y sus estudiantes deben cumplir con sus obligaciones.

El coronel de artillería Gabriel Juárez, actual director, afirma que graduarse de la Escuela Politécnica es bastante difícil, ya que la tendencia es que sólo lo logre el 25 por ciento de los que se inscriben. La mayor dificultad es que muchos estudiantes no se adaptan al fuerte régimen al que son sometidos; varios dimiten en los primeros días.

Juárez comenta que la mayoría de quienes se gradúa proviene de los institutos Hall o de la Escuela Técnica Militar de Aviación, ETMA, mientras que es mínima la cantidad de los que provenían de escuelas públicas o establecimientos de educación privada.
“Para ser un buen soldado, se necesita tener un buen entrenamiento, y aquí nos dan lo mejor”, dice Gary Passow, cadete de 20 años.

Apertura

Aun con las dificultades que representa la disciplina de la Escuela Militar, siempre hay muchos aspirantes, incluso provenientes de países como Taiwán. Lin Yu Lung y Shie Jr. Fan son dos de ellos. A pesar de la dificultad de tener que aprender un idioma nuevo, están en la lucha.

Otro de los aspectos que la nueva Escuela Politécnica muestra es que las mujeres son admitidas; esto desde 1997 y los resultados han sido satisfactorios. “Definitivamente, la mayor diferencia entre hombres y mujeres es la manera de pensar. Considero que las damas son aptas para esta institución, tanto por su nivel físico como su capacidad intelectual”, refiere Alejandro Pérez Díaz, sargento de cuerpo de 20 años.

Preparación

Cuando se efectúan ejercicios militares se hacen como si fuera en la realidad. Usan granadas y balas de verdad, apuntando contra objetivos ficticios. Todos deben aprender, y para ello hay que tener fuerza, actitud, carácter y algo muy importante: aprender a trabajar en equipo.


   

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