Salud y volante
Las muertes en carretera, año tras año, aumentan de
forma considerable.
por ana martínez
de zárate
infografía:
MyNor ÁLVAREZ
Los automóviles nos han facilitado mucho la vida. Sin embargo, hay que cumplir ciertas normas para que este hecho tan cotidiano no produzca males que, en el peor de los casos, pueden provocar un accidente y como consecuencia la muerte.
Los percances de tránsito son uno de los principales problemas de salud pública, sobre todo entre los más jóvenes. En un estudio de la Organización Mundial de la Salud, OMS, del 2004, se indica que cada año 1.2 millones de personas en el mundo mueren y hasta 50 millones resultan heridas. Las proyecciones indican que, sin un renovado compromiso con la prevención, estas cifras aumentarán en torno al 65 por ciento en los próximos 20 años.
Otro estudio de la misma institución situaba a Guatemala como el cuarto país de América con el índice más alto de mortalidad vial y con una escasa educación en el tema.
Tan preocupante son los datos que el año pasado se celebró por primera vez la Semana Mundial de las Naciones Unidas para la Seguridad Vial. Además, el Secretario General de la ONU, Ban Ki-Moon, indicó al respecto: “Las muertes y lesiones causadas por el tránsito también suponen una enorme carga para los sistemas internos de atención sanitaria y las economías nacionales en general.
El problema es aún más agudo en las regiones donde los jóvenes constituyen una parte importante de la población. En promedio, las lesiones causadas por el tránsito cuestan a los países de ingresos medios y bajos más del uno por ciento del producto nacional bruto. Por todos esos motivos, son un importante obstáculo para el desarrollo.”
Es prioritario que la población, en general, y los jóvenes, en particular, se conciencien sobre este grave problema y se den cuenta de que manejar no es un juego y puede ser peligroso. Incluso hay que prepararse psicológica y físicamente.
Una de las recomendaciones más importantes que hacen todos los expertos es que antes ponerse a manejar un vehículo, el piloto tenga un estado psicológico equilibrado y calmado. Un conductor estresado no está en las mejores condiciones para llevar un automóvil con seguridad ya que las exigencias del tránsito lo sobrepasarán fácilmente, aumentando significativamente la tensión, el malestar interior y la agresividad. Es fácil alterarse o irritarse en carretera, pero hay que intentar evitar situaciones que desencadenen enojos y ser amable y compresivo con el resto de los conductores. |