Semanario de Prensa Libre • No. 201 • 11 de mayo de 2008

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Editorial

A propósito
Responsabilidad social

Organizaciones no gubernamentales como World Vision, Children International o Nuestros Pequeños Hermanos, por mencionar algunas, centran sus proyectos solidarios en países como Guatemala, Filipinas y Senegal. Se trata de programas de apadrinamiento, una especie de filantropía para niños que, más que un apoyo financiero o de un intento de realizar el derecho de todo niño y niña a la educación y a una vida digna, pretende crear lazos afectivos entre personas de distintos países y posibilitar el conocimiento de otras culturas y realidades a aquellos pequeños que forman parte del sistema.

Por lo general, la ayuda econóica que los padrinos o madrinas envían se dirige a las sedes de las organizaciones en cada país, para garantizar el bienestar de sus ahijados (quienes son elegidos por sus padrinos mediante una foto), pero también para solventar sus necesidades básicas, atención en salud y mejorar su alimentación.
Además, cabe destacar que esta ayuda no solo llega a la niñez apadrinada, sino beneficia a muchos pequeños y pequeñas que residen en los centros con los que se colabora, pero que no tienen a ese ángel terrenal que les envía dinero cada mes.
En Guatemala, como lo menciona la periodista Julieta Sandoval en el tema Dfondo de esta edición, los organismos de aquel tipo no son supervisados por el Gobierno, y por eso los chapines son los que menos apadrinan, por temor a ser víctimas de estafa. Sin embargo, esto se pretende revertir, asegura Emilia Cárdenas, de Nuestros Pequeños Hermanos. Pero mientras se cuenta con la auditoría que garantice que su dinero está siendo bien utilizado, usted puede colaborar con miles de niños de escasos recurso, pues a diferencia de los padrinos extranjeros, puede ir a visitar a su ahijado y constatar que tiene mejor calidad de vida.


Viviana Ruiz,
editora


   

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