Semanario de Prensa Libre • No. 201 • 11 de mayo de 2008

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D fondo

Guardianes a distancia
Se trata de personas que ayudan a niños de escasos recursos.

Por: Julieta Sandoval/Fotos: Carlos Sebastián

Una pequeña ayuda para los niños les servirá para cambiar el rumbo de sus vidas. Amelia Terón fue noticia, recientemente, por haber recibido una herencia de su padrino, a quien nunca conoció y dejó de tener contacto a los 14 años, cuando le informaron que había fallecido, por lo que quedaba fuera del programa. Ahora tiene 23 y es madre de dos niños. Hace tres años Children International la contactó pues debía cumplir con la voluntad del donante.

Después de efectuar un estudio para determinar qué necesitaba se decidió que se le daría una casa, por lo que se compró el terreno y se construyó, ésta ya le fue entregada. “Me estaban buscando desde hace tiempo, al contactarme me dijeron que mi padrino me había dejado una cantidad de dinero, con lo que me edificaron la vivienda”, comenta emocionada Terón.


Niños de “Nuestros Pequeños Hermanos” reciben clases.

Historias como éstas hay muchas, pero podrían haber millones, porque se trata de niños que viven en extrema pobreza (algunos han sufrido maltratos psicológicos o físicos, otros fueron abandonados por sus familias), y que han contado con ángeles protectores terrenales, personas que sin importar los kilómetros de distancia y conocerlos sólo por medio de fotografías, se ocupan de ellos para que sus vidas cambien, y su futuro sea mejor que su pasado.

A este tipo de ayuda se le denomina apadrinamiento, una forma de filantropía, que funciona en países subdesarrollados, en su mayoría, en donde un alto porcentaje de los habitantes vive en condiciones precarias, y el grupo infantil es de los más vulnerables, por eso uno de los más necesitados de toda ayuda.

Es así como desde lejos, a veces anónima, y sin ningún otro interés que el bienestar de un pequeño, seres al rededor del mundo donan dinero para suplir sus carencias básicas.

El beneficiado puede vivir en una institución de forma permanente o con sus familias, pero por no contar con los recursos básicos es apto para ingresar en dichos programas.

Diferentes tipos

Aunque el sistema de operación es el mismo de estas entidades, pueden darse en dos modalidades. Nuestros Pequeños Hermanos es una organización que ejemplifica aquellas que tienen a su cuidado niños que han sido abandonados o referidos por juzgados de todas partes del país, al no poder vivir con sus familias por diversas razones.

En la actualidad son 340. Emilia Cárdenas, encargada del programa de Apadrinamiento, explica que cada menor puede tener hasta seis padrinos, cada uno aporta Q200 al mes, que sirven para alimentación, vestuario, educación y salud. “Al comenzar se creyó que ese número de donantes era suficiente para cumplir con las necesidades principales del menor, pero cada día eso se hace insuficiente por el alza”, agrega. Pero tampoco se desea saturar al niño con muchas personas, que después no recuerde ni los nombres. Se busca que la relación sea la más cercana posible.

Los donantes son contactados a través de oficinas recaudadoras que funcionan en diferentes partes del mundo. Nuestros Pequeños Hermanos cuentan con padrinos de Francia, Italia, Alemania, Estados Unidos y otros. Los de Guatemala son pocos, ahora hay 10, pero se espera que el número se incremente, por lo menos a 35 este año. Cárdenas asegura que es importante que los niños vean que los chapines desean aportar para su educación, que quieren apoyarlos a salir adelante. Ojalá cada interno tuviera un padrino nacional, para que esté presente en las actividades importantes como su cumpleaños o graduación.

Children International es otra organización de este tipo, que trabaja con niños que viven con sus familias, pero son de escasos recursos. Los beneficiados son seleccionados después de un análisis socioeconómico. La casa matriz, ubicada en Kansas, se encarga de conseguir a los padrinos en cualquier parte del planeta, quienes aportan US$22 mensuales. Debe haber un donante por beneficiado. En el programa están inscritos 13 mil niños del área metropolitana, y 17 mil del área rural.

Algo más

  • El padrino recibe una carta de bienvenida del programa, y una del niño seleccionado con una fotografía. El benefactor también puede enviarle fotografías a su ahijado.
  • En algunas entidades se tiene la norma que el niño envíe dos o tres cartas a su padrino, pero estas pueden aumentar si el donante escribe de forma frecuente.
    El menor manda las calificaciones de sus estudios. También puede recibir regalos, los cuales siempre serán supervisados.
  • El padrino puede visitar a su ahijado si lo desea, pero antes debe ponerse en contacto con la oficina para programar las citas.

Cartas que van y vienen

La tradición dicta que un padrino es elegido por los padres para que apoye al niño si algún día los progenitores faltan, aquí es al contrario, el padrino es quien selecciona a su ahijado sólo por medio de fotografías que observa en Internet, qué lo lleva a optar por uno u otro, dependerá de la forma de ser y el gusto de cada persona. Al dar ese paso se empieza con la relación que se basará en el envío de cartas.

“Hola Molly, como estás. ¿Qué color te gusta? ¿Qué animal es tu favorito? Yo estoy bien, gracias por haberme escrito”. Esto es parte de lo que los niños cuentan a quienes se han hecho cargo de ellos económicamente.

Nidia Aguilar, de la Defensoría de la Niñez de la Procuraduría de Derechos Humanos, explica que el contacto de un adulto hacia un infante es algo que la institución debe cuidar en extremo, para que el niño nunca salga afectado. Hasta ahora, en la institución no se conoce ningún incidente de abuso. Según la profesional, aquellos casos en donde solo se da el aporte, y por medio de misivas se da la comunicación sin acceso directo es ventajoso al no crear expectativas, desilusiones o quizá hasta abusos al menor.

Sin embargo, cuando los visitan y se da un acercamiento, hacen sentir a los ahijados que no están solos, que hay alguien que se interesa en ellos.
Para cuidar el bienestar del pequeño, éste no recibe nada de su padrino que no haya sido revisado, toda correspondencia pasa la supervisión de la oficina en donde reside el benefactor, aquí también se hace la traducción al español. A Guatemala llegan dos cartas, la original y la transcripción. Un segundo control se da antes de la entrega, pues se abren los sobres para comprobar el contenido, finalmente llega al destinatario.

“Nosotros queremos que se dé una relación especial para que no sea algo que se limite a cuotas”, dice Cárdenas. En Nuestros Pequeños Hermanos se recibe un promedio de 500 cartas al mes, cada una de éstas son correspondidas.

Alicia Morales, directora de Children International, comenta que deben cumplir con estándares internacionales con relación a la comunicación entre padrino y ahijado. Cuidar al niño porque cualquier persona puede ser un donante. Se evita que se den solicitudes negativas por las dos partes, a las cuales no están obligados. Si se dan visitas son acompañadas por personal de la organización. En esta entidad un beneficiado puede ser retirado si no cumple con los compromisos, por ejemplo, el chequeo médico anual obligatorio del niño o escribir las dos cartas al año.

Donación segura

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística, en Guatemala, el 51 por ciento de la población (6.6 millones) viven en condiciones de pobreza, y 15.2 por ciento (un millón 976 mil 604), en pobreza extrema.

Las organizaciones no gubernamentales (ONG) que trabajan con este tipo de ayuda son muchas en el país, algunas nacionales, otras extranjeras. Sin embargo, no se conoce el número exacto, pues no hay una legislación específica para regularlas y nadie lleva su registro, explica el diputado Gudy Rivera, quien además es representante del Congreso en la Comisión Nacional de la Niñez y Adolescencia. “Estamos haciendo una revisión sobre las diferentes entidades dedicadas a la ayuda y protección de los menores. Hacer un inventario, y buscar un órgano correspondiente regularizador”, agrega.

El legislador comenta que, en el fondo, algunas de éstas no ayudan sino se benefician. La Fiscalía de Lavado de Dinero llevó un caso por malos manejos en donaciones. El año pasado salió a luz pública que la ONG española Intervida, que recibía dinero de apadrinamiento, utilizó dicho programa para la creación de la empresa de crédito Asociación para el Desarrollo Raíz. La información fue enviada a España, en donde se tiene un proceso.

Por esos ejemplos negativos, las personas que ayudan o desean hacerlo deben asegurarse de que su dinero está siendo bien utilizado. Al dar un donativo se obtiene un recibo deducible de impuestos. Además, puede acercarse al sitio para observar lo que se realiza con los aportes.

Oficinas sustitutas

Aunque esta forma de apoyo a la niñez es característica de organizaciones no gubernamentales (ONG). El Estado ha puesto a funcionar programas con similares características. Familias sustitutas, es uno de éstos, a donde un infante es trasladado por orden judicial por habérsele violado alguno de sus derechos. Solo es de forma temporal mientras se resuelve la situación; sin embargo, hay niños que han permanecido hasta dos años en esos hogares, refiere Vilma Masaya, subsecretaria de apoyo y fortalecimiento comunitario de la Secretaría de Obras Sociales de la Esposa del Presidente. En la actualidad hay 19 menores en el programa.

Estas familias deben tener cualidades de integración, y haber sido evaluadas por trabajadoras sociales, su situación económica debe ser buena pues la única contribución que obtienen son Q500 mensuales. Subsidios familiares está destinado a niños y adolescentes, víctimas de desastres, discapacidad o enfermedades terminales. A la familia se le entrega Q300 al mes. Se han beneficiado 160 hogares.
Aunque se tiene establecido que los apadrinamientos ayuden a un menor hasta cumplir los 18 años, el apoyo continúa si el joven tiene el deseo de seguir con estudios universitarios y la aprobación del donante.

El ser padrino de un niño necesitado lo convierte, como dice una definición del diccionario, en la persona que protege a otra o la ayuda a triunfar. Si no se tienen padrinos, no se llega a nada.

Con un mejor futuro

Claudia López estudia contaduría pública y auditoría en el Centro Universitario de Occidente (Cunoc). Ella participó del programa del Centro Ecuménico de Integración Pastoral (Ceipa), que funciona en Quetzaltenango, en donde se apoya a personas necesitadas por medio del apadrinamiento de personas altruistas.

Claudia pertenece a una familia de bajos recursos económicos, por lo que debía trabajar, pero en Ceipa se le brindó la alimentación y ayuda para estudiar y aprender el oficio de corte y confección. Ahora trabaja en el área de contaduría interna de Ceipa. Así como ella, hay otros que han concluido sus estudios universitarios o están por hacerlo, gracias a la ayuda de otras personas.


   

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