Recintos
para el arte
El amor al arte puede más que el escaso apoyo que reciben estos centros.
por CORRESPONSAL
La falta de recursos económicos es la principal limitante que enfrentan las casas de cultura del país, por lo que la promoción del arte en las comunidades se convierte, en realidad, en una tarea titánica.
Sin embargo, dichas instituciones llevan a cabo una labor digna de reconocimiento, pues con poco hacen bastante. Niños, jóvenes y hasta adultos acuden a ellas para sumergirse en la literatura, escultura, pintura o en la música; de estos sitios es posible, por lo tanto, descubrir nuevos talentos.
Los centros culturales aquí expuestos son algunos de los más representativos de Guatemala, a los cuales la población puede acudir, bien para dar apoyo, bien para sacar a relucir ese genio artístico que toda persona lleva dentro.
Xela histórica

La Casa de la Cultura de Occidente, la primera en Guatemala, antes era una mazmorra”, recuerda Víctor Salvador Toledo, cronista de la ciudad y cofundador de ese centro. En esta antigua cárcel, “muchos hombres sufrieron la desvergüenza, la humillación y fueron víctimas de la política y la calumnia”, dice Toledo. Funcionó como penitenciaría hasta la época posterior al gobierno de Carlos Castillo Armas; como centro cultural se inauguró el 15 de diciembre de 1960, por determinación de Alberto Fuentes, padre del mártir Alberto Fuentes Mohr.
La Casa de Cultura de Occidente ha sido tomada como modelo para establecer otras tantas en Guatemala.
Su actual director, Juan José
Gramajo, explica que hay una
hemeroteca —que resguarda ediciones de periódicos de 1930— y una biblioteca, consideradas unas joyas por su contenido.
En la entrada principal se encuentra una galería en la que
resalta la letra de Luna de Xelajú, el “himno oficial de Quetzaltenango”.
Algunas de sus funciones son rescatar museos de biología, arqueología, historia natural botánica, del deportista y de la marimba.
EJEMPLO
En San Martín
Jilotepeque,
Chimaltenango, hay una sede cultural de rápido crecimiento y que ha alcanzado logros admirables.
Organiza festivales de música, Juegos Florales y un destacado “triatlón de poesía” que se lleva a cabo cada año. La casa
sanmartineca
funciona desde
hace dos años.
ESFUERZO
En Amatitlán se fundó, el 12 de enero de 1965, el Círculo Cultural Domingo Estrada; el 19 de agosto de 1994 se convirtió en casa de cultura.
Sus actividades incluyen los Juegos Florales Nacionales (en mayo), los Juveniles (agosto) y la Copa de Oratoria José Antonio Larrazábal (septiembre).
EN SOLOLÁ
Fundada en 1984, la Casa de la Cultura de Sololá promueve y desarrolla a los artistas del área en la música, pintura, literatura y otros movimientos folclóricos.
“Es necesario apoyar a la cultura de nuestro departamento, y las autoridades no están conscientes”, comenta Juan José Tunil, su actual director.
SIN SEDE
La Casa de la Cultura de Santiago, Coatepeque, ahora no tiene sede. Sus anteriores instalaciones funcionaban desde 1969. Sus actividades se centran en las celebraciones de la feria de verano, cuando organizan concursos de literatura, música, teatro y artes plásticas. Tampoco reciben apoyo gubernamental.
RESCATE
El objetivo principal de la Casa de la Cultura de Chimaltenango es recuperar las costumbres y tradiciones del pueblo, que han desaparecido paulatinamente.
Fue inaugurada en 1970. Se imparten cursos de pintura y escultura, entre otros. Se desea recuperar costumbres como “el baile de moros y cristianos” y el “baile del torito”.
VERAPACES
La Casa de la Cultura de Cobán, Alta Verapaz, fue
fundada en 1967.
“El pueblo de Cobán es culto; a su gente le gusta el arte, pero el deseo de expresarse lo tiene dormido”, lamenta su presidente Alfredo Morales,
En esta casa se enseña a los estudiantes a escribir poesía y cuentos, así como a pintar. Además, cuenta con una biblioteca.
EN EL FRÍO TOTO

“Nuestra misión es fomentar los valores culturales en niños y jóvenes”, apunta Miguel Vásquez, director de la Casa de la Cultura de Totonicapán. El recinto opera desde 1973.
Su bajo presupuesto es financiado por la comuna local y por terceras personas.
En la actualidad, están registrados unos 16 grupos de danza folclórica; asimismo, hay mucha gente que escribe cuento, poesía, prosa y verso.
Además, cuenta con un museo con una colección de 500 piezas, entre vestigios arqueológicos, aparatos de comunicación y textiles antiguos.

EN EL SUR
Hace 23 años que existe la Casa de la Cultura de Cuilapa, Santa Rosa. Los fondos de mantenimiento se obtienen por personas particulares y colaboradores de la institución.
No cuentan con una sede para efectuar sus actividades, por lo que las reuniones las efectúan en la casa de su secretario Arvelio Arana. “Hemos solicitado apoyo al Gobierno (central), pero no nos han respondido”, comenta.
A pesar de los obstáculos, se fomenta a sus adeptos la poesía, canto, oratoria y música.

CENTRO MAXEÑO
En la tierra de los venados, Suchitepéquez, funciona el Centro Maxeño Intervida, situado en el municipio de Santo Tomás La Unión, cerca de la terminal de buses. Está en funcionamiento desde el 2002.
Luis Carlos de la Roca, gerente administrativo, explica que en el lugar se cuenta con una biblioteca pública, un cine-club, museo comunitario y una escuela de mecanografía y computación. Además, se brindan cursos y talleres de carpintería, corte y confección, repostería, manualidades, artesanía y música (guitarra y marimba), entre otros.
Corresponsales: Arturo Echeverría, Danilo López, Édgar Sáenz, Carlos Loarca, Oswaldo Cardona, Eduardo Sam, César Pérez, Édgar Girón y Antonio Ixcot.
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