Semanario de Prensa Libre • No. 202 • 18 de mayo de 2008

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D fondo

Nuevos destinos para emigrantes
La mayoría aún escoge EE. UU. Sin embargo, empiezan a considerar otras rutas.

por ana martínez de zárate
Fotoarte: Mynor Álvarez

Nunca es fácil emigrar. Dejar el país, la familia, los amigos. El sueño de una vida mejor es, solamente, eso: una ilusión. Jamás es sencillo.

No existe el paraíso terrenal, ni la tierra prometida. Se debe luchar contra ese mito. Sin embargo, hay que intentar que, tanto el proceso de regularización como la adaptación al nuevo país, no se conviertan en una auténtica pesadilla.

Es por ello que cada vez surgen más empresas privadas que gestionan los visados desde la nación de origen, para tener ciertas garantías cuando se llegue al nuevo destino. Y una vez allí, también pueden asesorar en la búsqueda de vivienda, empleo y a que sea menos duro el período de acomodarse.

¿Australia o Canadá?

Primer mundo, altos niveles de calidad de vida, seguridad, oportunidad de crecimiento, bajas tasas de desempleo y viajar desde el origen con residencia permanente o temporal. Todo absolutamente regulado. Solo falta fiesta de bienvenida.

En Canadá y Australia hasta podría ser posible. Estos dos países están encantados de recibir a inmigrantes, debido a su escasa población y a los bajos índices de desempleo. Hasta el propio Gobierno tiene listas de las profesiones más demandadas, e invitan a sus queridos y potenciales nuevos ciudadanos a que se enteren de todas las ventajas que les proporcionaría escoger su país para vivir.

Selectiva

El punto en común de Canadá y Australia es que dan la residencia permanente o temporal en el país de origen, y solo a determinados perfiles que se miden mediante un puntaje.

En Australia, los requisitos son, fundamentalmente, cuatro: no tener más de 44 años, un nivel aceptable de inglés —con su correspondiente acreditación del examen IELTS—, un año de experiencia laboral posterior a la obtención del título y una ocupación del listado de profesiones más demandadas por el Gobierno australiano, que ascienden a 200, éstas suelen ser: “Contadores, profesiones del área de sistemas, todo tipo de ingenieros y psicólogos, entre otras”, dice Alfonso Vidales, director general en México de la empresa Viva en Australia (VEA).

También los oficios como el de carpintero, peluquero o cocinero están muy solicitados. Los que tienen una puntuación de más de 120 puntos pueden seleccionar la ciudad donde quieran iniciar una nueva vida, y los que han conseguido menos tan solo pueden escoger la ciudad regional, “pero en ningún caso se les lleva al desierto o a un pueblo deshabitado, normalmente van a Melbourne y Sídney y, actualmente, también está en auge Adelaida, al sur de Australia”, agrega Vidales. Daniel García Maldonado, descendiente de españoles que vive en Victoria, recomienda este destino “si te gusta la naturaleza y la tranquilidad”. Para él, otra ventaja es que “la sociedad australiana es muy multicultural, por lo que los nuevos inmigrantes se adaptan muy rápido”.

El Gobierno de Australia elabora
una lista con las 200
profesiones más solicitadas.

Por su parte, la empresa Canadian International Inmigration Bureau (CIIB), con sede en Guatemala desde hace cinco meses, impone dos condiciones. Únicamente admite a candidatos con perfiles técnicos —en ningún caso de oficio— y dominar perfectamente uno de los dos idiomas oficiales (inglés o francés).

Posteriormente, el puntaje tiene en cuenta los siguientes parámetros: educación, edad, experiencia laboral, título académico y si se tiene algún familiar en Canadá, que en tal caso facilita los trámites. Las profesiones más requeridas, según Julio César Castillo, el gerente para Centroamérica de CIIB, son “las relacionadas con la tecnología y ahora, sobre todo, la rama de la petrolera”.

A diferencia del país austral, Canadá no impone una zona donde establecerse, sino que son los propios inmigrantes los que eligen la ciudad, que normalmente son Toronto, con 154 mil centroamericanos, según datos del censo del 2006, Vancouver, con 23 mil, y más recientemente Alberta. Una de las que está siendo escogida por muchos es Quebec, en la que se habla francés, pues existe la posibilidad de estudiar este idioma a tiempo completo, mientras se es pagado por el Gobierno.

Otra ventaja que ofrece, aparte de su relativa cercanía con Guatemala, según Castillo, es que “solo te exigen que te quedes un total de 730 días en un período de cinco años”, por lo que muchos empresarios lo que hacen es tener relaciones bilaterales con su país de origen.

Éxito

El surgimiento de empresas que administran los trámites para obtener los visados legalmente no es reciente. De hecho, VEA, que nació en el 2002 en Argentina, pertenece a un grupo de empresas llamado Southern Cross Alliance (SCA) que trabaja en gestiones de visas para ingresar en Australia y Nueva Zelanda desde 1989.

La antigüedad de CIIB es relativamente reciente, ya que como empresa nació en el 2004. Sin embargo, ya posee oficinas en Ecuador y Colombia, y sedes afiliadas en Egipto, Macedonia, Serbia, Trinidad y Tobago, Kosovo y Albania. En este poco tiempo que lleva instaurada en Guatemala, tienen alrededor de 40 y 60 clientes interesados en emigrar en forma temporal o permanente, por lo que estudian las “posibilidades de expansión a otros países de Centroamérica, como El Salvador, Honduras, Belice, Panamá y Nicaragua”, asegura Castillo.

Vidales reconoce que son pocos los guatemaltecos que piden información para irse en forma legal a Australia, “como uno al mes”, ya que todavía no han iniciado campañas de información y publicidad en el país. De hecho, el Ministerio de Relaciones Exteriores solo tiene contabilizados 20 guatemaltecos en Australia, aunque en la Mesa Nacional de Migración (Menamig) se estima que puede llegar a dos mil. Sin embargo, todos apuntan a que la tendencia va en aumento. Por ello, VEA se plantea, antes de que finalice el año, “abrir otra sede en alguna nación de Centroamérica, que sería en Guatemala o en El Salvador, dependiendo de las negociaciones con el Ministerio de Educación, porque es importante que se puedan revalidar los títulos universitarios para irse a Australia”, añade Vidales.

Tarifas

Los trámites se pueden hacer en forma individual. De hecho, la Embajada canadiense “únicamente reconoce representantes de Migración que sean miembros de una asociación de autorregulación” y recomienda “verificar si un representante está autorizado al visitar la página web de la Ciudadanía e Inmigración”.

La ventaja que aportan estas empresas autorizadas y especializadas es la experiencia. “Lo más importante es ahorrar tiempo, que es igual a dinero”, apunta Castillo. Como promedio se tarda alrededor de año y medio en el caso de Australia y entre ocho y 12 meses para emigrar a Canadá, lo que sitúa a esta embajada en una de las más rápidas de Latinoamérica. El costo oscila entre US$2 mil 700 y $5 mil, dependiendo del tipo de visa, en CIIB, y alrededor de US$6 mil para VEA.
Unos precios no tan diferentes a los que pueden llegar a cobrar un coyote por transportar indocumentados a los Estados Unidos ya que, según las últimas estimaciones del Menamig, la tarifa es alrededor de US$6 mil si se parte desde la ciudad de Guatemala.

Ilegal

El problema viene cuando los interesados en emigrar tienen escasos recursos económicos y pocos conocimientos técnicos, por lo que escogen otras opciones más factibles en sus casos. Por ello, siguen usando las rutas tradicionales hacia EE. UU, a donde van de manera ilegal y consiguen trabajo en sectores poco regulados, como la construcción y los servicios domésticos. Según David Lindwall, viceministro de la Embajada de EE. UU., en Guatemala, la inmigración descendió desde el 11 de septiembre —tras los atentados—, y nunca más se ha recuperado totalmente.

Pero aún así, el destino preferido sigue siendo este país, donde hay alrededor de un millón y medio de guatemaltecos —el 97.7 por ciento de todos los inmigrantes en total—, de los cuales se calcula que solo el 40 por ciento está documentado. Y la razón es, para Lindwall, porque “al final acaban yendo donde tienen familiares o conocidos que les pueden ayudar cuando lleguen”. Todo ello, a pesar de los peligros que conlleva cruzar las fronteras. Según datos aportados por Ubaldo Villatoro, coordinador ejecutivo de Menamig, “entre 300 y 350 inmigrantes mueren cada año en su intento por llegar a EE. UU., pues las rutas ilegales se han vuelto cada vez más inhóspitas y peligrosas”.

Aunque la ley migratoria estadounidense es la misma desde 1947, es innegable que se han endurecido los requisitos de entrada y, como consecuencia, las deportaciones. Según fuentes de la Embajada mexicana en Guatemala los controles en las fronteras tanto del norte como la del sur han aumentado de tal forma que se ha complicado mucho su acceso.

Además, para llegar a Estados Unidos como turista es necesario pasar una entrevista en la Embajada, en la que se debe demostrar que no se viaja para quedarse. Criterios que el propio Lindwall reconoce que son un tanto “subjetivos”, ni siquiera aseguran que una vez en territorio estadounidense puedan ser deportados, si existe la más mínima sospecha de que se va a quedar. Por otra parte, la crisis económica que atraviesa hace que cada vez los inmigrantes busquen nuevos objetivos.

España

Y es por eso que otro destino que muchos empiezan a tomar en cuenta es Europa, sobre todo, España. Según datos del Ministerio de Relaciones Exteriores, se calcula que hay alrededor de 10 mil guatemaltecos en el viejo continente, de los cuales nueve mil están en la Península Ibérica y el resto, en países como Suecia, Suiza o Alemania.

El motivo es que los requisitos son menos duros para viajar como turista, ya que no se requiere visado y las únicas condiciones para entrar en cualquier país europeo son aportar un billete de avión de ida y vuelta cerrado, acreditar un depósito de dinero con un mínimo de US$797, más US$88 por día que se vaya a estar y la reserva de hotel o una “invitación formal”, si se va alojar en casa de amigos o familiares, que se debe rellenar en cualquier comisaría de la Policía.

Según los datos de la Embajada española, la comunidad de guatemaltecos que tienen contabilizada es de apenas cinco mil residentes legales. Menos que los españoles que hay en Guatemala, que ascienden a seis mil. Este “flujo” migratorio beneficia a ambos países y por ello, en ningún momento, “afortunadamente”, se ha pensado poner visado, aunque, en todo caso, esas normas las impone siempre la Unión Europea.

Cuidado

Varias organizaciones de inmigrantes, la Embajada española y el propio Miguel Ángel Ibarra, viceministro de Relaciones Exteriores, advierten de que la migración a España ha aumentado debido a las promesas de “existencia de empleos, sobre todo, en la agricultura, con un salario alto. Sin embargo, esto se ha venido desmintiendo a través de los medios de comunicación, pues en lugar de obtener un trabajo son estafados, y al llegar a España no son admitidos por no contar con un permiso previo de trabajo”. Por ello, hay que ser muy cauteloso con estos anuncios, Ibarra recomienda que “se aboque al Ministerio en donde se les asesora sobre si existe o no este apoyo”. Lo ideal, como hizo la guatemalteca Juana Pérez, en el 2005, es emigrar “por lo legal”. Eligió Suecia, aparte de por amor, porque este país ofrecía “seguridad, tranquilidad, y como mujer maya tendría más oportunidades para trabajar”.

Lo más difícil fue aprender el idioma, “ya que sin saber sueco no puedes entrar en el mercado laboral”, el clima y la “oscuridad”. Pero, una vez superadas las barreras y con la obtención de la nacionalidad dice sentirse una “auténtica sueca”. Otro inmigrante guatemalteco en este país, que tuvo que huir por motivos de seguridad y prefiere mantener el anonimato, recomienda emigrar a “España, Noruega y por supuesto, Suecia” y opina que la tendencia será que los latinoamericanos se quiten el miedo de “brincar el charco”. Las profesiones más demandadas en Suecia son las relacionadas con enfermería, medicina y educación.

Inmigración ideal

La tendencia futura, según Sonia María Pellecer, de la Organización Internacional de Migraciones (OIM), debería ser como el programa que llevan a cabo —junto con el Ministerio de Relaciones Exteriores y el Ministerio de Trabajo— con empresas de Canadá, para promover la inmigración temporal.

Este plan nació en el 2003 como un proyecto piloto con 215 trabajadores, pero tal ha sido el éxito que actualmente se ha consolidado hasta el punto de aportar al año tres mil trabajadores. Al principio se centraban en trabajos en el campo agrícola y, ahora, está creciendo a sectores como la construcción o la lavandería. “Este programa beneficia a ambos países, ya que Canadá necesita mano de obra en estas labores, y los empleados guatemaltecos adquieren experiencia, no se desvinculan de su país, invierten dinero en su comunidad, no se produce desintegración familiar e, incluso, se originan cambios conductuales, ya que empiezan a valorar más las tareas de las mujeres en la casa, pues ellos han tenido que hacerlas”, relata Sonia.

Ibarra se muestra de acuerdo y está en conversaciones con países, como España, Trinidad y Tobago, Aruba, Costa Rica, e incluso, EE. UU. para promover la inmigración temporal y legal, e intentar evitar, a toda costa, la ilegal.

Fuentes: embajadas citadas, OIM, Ministerio de Relaciones Exteriores, Menamig y las empresas privadas VEA y CIIB.


   

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