Semanario de Prensa Libre • No. 202 • 18 de mayo de 2008

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D viaje

Cancún
Los vestigios mayas han sido acariciados durante siglos por una de las playas azules más codiciadas del planeta, y ahora popular, gracias a este balneario.

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Texto y fotos: alfredo vicente

Caminar por primera vez por la zona hotelera de Cancún, luego de salir del aeropuerto —a 20 minutos en automóvil—, puede confundirnos y hacernos creer, por unos minutos, que nos encontramos en una extensión de Miami Beach adaptada al ecosistema central. Pero a medida que avanzamos, nos damos cuenta de que estamos en un terreno totalmente diferente y cautivador. Rodeado de avanzados y colosales complejos hoteleros, pero salpicada en todos sus rincones por la cultura maya y una influencia multicultural. Este tesoro desmitifica varios conceptos que uno podría tener acerca del lugar antes de conocerlo.

Muchísimo más que un destino de desinhibida juerga, rodeado de sitios arquitectónicos y arena, Cancún se presenta ante nuestros sentidos como un islote de ensueño, un tranquilo retiro paradisíaco y un digno representante de la belleza natural e histórica de la rivera maya.

Destino internacional

Este centro turístico, el más reconocido de México a escala mundial, ubicado en la costa noreste del estado de Quintana Roo —en el sureste de ese país—, surgió hace más de dos décadas como un proyecto del Banco de México, para atraer turistas a una zona prácticamente virgen. En aquel entonces, Acapulco gozaba de la fama trasnochadora que ahora tiene Cancún.

En las últimas dos décadas, su infraestructura creció a un ritmo acelerado, y ahora, con 600 mil ciudadanos aproximadamente, más de 140 hoteles y 190 vuelos diarios, el lugar atrae a cuatro millones de turistas por año. Cancún se distribuye en cinco partes: Isla Cancún, o zona hotelera; el centro de la ciudad, Puerto Juárez (de donde se parte para Isla Mujeres), la Franja Ejidal (asentamientos) y el ejido Alfredo V. Bonfil, a ocho kilómetros del centro.


Tardes de playa en la zona hotelera, con libros
y paseos en la arena.

Cuando se habla de Cancún, la gente suele referirse a la zona hotelera, en donde conviven grandes edificaciones con eventos internacionales, bulla de fiesta y, por supuesto, descanso frente al mar.

En la actualidad

Hay mucho que disfrutar. Una semana tan solo bastaría para tomar pequeñas muestras de su abanico vacacional. Ciertamente, los springbreakers acuden en masa a derrochar hormonas, días antes de Semana Santa, época de mayor afluencia en el sitio, pero la actividad turística se mantiene alta todos los días del año.

El appeal norteamericano de los clubes nocturnos cancuenses tienen el toque pecador de Las Vegas, y sin duda son un gran atractivo para el visitante más enérgico, pero entre las actividades acuáticas como el paracaidismo en yate y la visita a los delfines, los paseos por la ciudad y la cercanía de sitios arqueológicos como ruinas el Rey y El Meco, entre otros, todo tipo de persona puede encontrar en este balneario su propio escape.

Restauración y futuro

El 22 de octubre del 2005, este popular balneario fue azotado por el huracán Wilma, que prácticamente desapareció varias playas y causó graves daños e inundaciones en algunos hoteles. Sin embargo, la ciudad tenía fuertes medidas de emergencia y estaba preparado adecuadamente para afrontar la catástrofe, tanto que la Organización Mundial del Turismo de las Naciones Unidas ha declarado la recuperación de Cancún como un modelo a emular en futuros desastres. Un año después, la mayoría de hoteles y playas estaban prácticamente reconstruidos. Quien visite hoy Cancún no advertirá cicatrices, ni en la infraestructura ni en su fascinante entorno natural.

Qué hacer

  • Disfrutar de los hoteles, las playas, la recreación acuática y el baño con delfines (US$130 por una hora), es la actividad que más se practica.
  • Sin duda, la vida nocturna es un imán para los jóvenes de todas partes del planeta.
  • Locales conocidos internacionalmente como Coco Bongo, Señor Frog’s y Daddy O ofrecen, aparte de más de ocho horas seguidas de fiesta, atractivos espectáculos y concursos.
  • Un paseo por el downtown (pueblo), los malls (centros comerciales) y su mercado de pulgas y artesanías (a 15 minutos, en bus, de los hoteles) puede convertirse en una tarde placentera.
  • Alrededores. A tan solo 13 kilómetros de Cancún se encuentra Isla Mujeres, que ofrece un ambiente más relajado y a precios más económicos. También se pueden visitar las ruinas mayas El Rey y El Meco, a pocos minutos de la ciudad.

   

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