Semanario de Prensa Libre • No. 228 • 16 de Noviembre de 2008

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D cultura

Los dibujos del pequeño Efraín
Las creaciones del maestro Recinos de 1933 a 1939 son recopiladas en un libro.


Artilleros de Hoy (1939) Recinos hizo diversos dibujos con escenas de batallas, como éste.

por roberto villalobos

Monstruos, super héroes y escenas de combate. Esos temas son los que predominan en la imaginación de un niño. Efraín Recinos Valenzuela también pensaba en eso durante su infancia; sin embargo, en él había algo diferente: era poseedor de unas habilidades y una forma poco usual de ver las cosas.
Su padre, José Efraín, guardó por años sus primeros trazos, que están al resguardo de la Fundación Mario Monteforte Toledo. En el libro El juego de hacer dibujos se puede contemplar el genio artístico del maestro Recinos, cuyas obras abarcan de 1933 a 1939, es decir de cuando tenía entre 5 y 11 años.

Confinado en su hogar

“Mi papito dijo que yo no iba a estudiar en ninguna escuela, porque los niños me iban a enseñar malcriadezas y malas costumbres. Por eso pasé de los cinco a los 11 años solo en mi casa. No jugaba con ningún niño. La pasé haciendo de haragán, dibujando y leyendo salvajemente lo que fuera”. Eso es lo que recuerda Efraín Recinos de su niñez. Fue hasta después, a los 12 años, cuando asistió a la escuela primaria, aunque dice que lo pasó con rapidez porque tenía una formación aún más intelectual que los demás. “Antes de los 11 años ya había leído a Cervantes”, menciona.
Desde entonces, ese pequeño mostraba una desbordante creatividad sobre el papel, a veces solo con un lápiz, y otras con crayones, cuando sus padres tenían dinero. “Para poder alimentarnos, mi papito nos llevaba un pan grande y lo partía en tres, un pedazo para cada uno de los hijos. Siempre nos quedábamos con hambre, pero esa era la situación”, detalla en el libro.
Los temas recurrentes en los dibujos de Recinos eran de monstruos, héroes y las batallas, debido a que en los años de 1930 se desarrollaban la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Civil Española, cuyas noticias fueron impresas en los periódicos. Unas bellas heroínas que combatían el mal —ahora de moda, como en las caricaturas japonesas— también formaron parte de su extenso imaginario. A los 11 años, según Recinos, dejó de dibujar como un niño. Luego, continuó con obras a color que, refieren los expertos, dejan sin argumentos por su calidad.

La imaginación infantil

Cuando pinta un niño es capaz de dar forma a sus emociones, de entrar en contacto con el mundo. Hay que educar al pequeño por el arte, pero no equivocarse: “El arte no debe entrar en el niño, debe salir de él”, explica el educador Ernesto Fabregat.
De acuerdo con Fabregat, un maestro de arte no debe atiborrar a un niño con una serie de nociones técnicas, sino dejar que se manifieste con espontaneidad. Así fue como sucedió con Efraín Recinos, quien tuvo la libertad para pintar lo que tenía en la mente. No fue así el caso de Pablo Ruiz Picasso, quien se educó con el método de Pestalozzi. Según José Toledo Ordóñez, esa técnica es esclavizante, porque eliminaba el garabato, lo cual da como resultado una figura lineal, una y otra vez. Por eso Picasso, desde niño, pintó como un adulto y le vedaron la oportunidad de hacer trazos infantiles. “A pesar de que los trabajos de su niñez tienen cierta calidad, no podemos considerar a Picasso como un niño prodigio”, afirma Toledo.
En tanto, otros grandes artistas sí conservaron algo de su imaginación de niño, como Paul Klee, Marc Chagall, Joan Miró o Jean Dubuffet.

  • Enrique Efraín Recinos nació el 15 de mayo de 1928, en Quetzaltenango, Guatemala.
  • Es ingeniero civil, con estudios de dibujo y escultura en la Escuela Nacional de Artes Plásticas y en el Instituto Leicester (Inglaterra).
  • Algunas de sus obras más representativas son el diseño y construcción del Centro Cultural Miguel Ángel Asturias (Teatro Nacional), los murales del Crédito Hipotecario Nacional, Biblioteca Nacional, Parque de la Industria y del aeropuerto La Aurora.
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