Eso han dicho... sobre la música
A menudo la palabra ha inspirado a la música, pero la música también ha inspirado comentarios dichos y hasta frases llenas de humor.
por paulo alvarado
“Si la música es el alimento del amor, seguid tocando”, celebérrimo principio de una obra de Shakespeare. El gran dramaturgo nos previene en otra de sus piezas que “el hombre que no tiene música dentro de sí y que no se conmueve al concierto de dulces acordes, es capaz de traiciones, intrigas y pillaje”.
¿Cuánto no se ha afirmado en breves sentencias sobre la música, su esencia, sus efectos, sus atributos, reales o imaginarios? Son muchos los pensadores que no terminan de ensalzarla. “Bien dicho está que la música es el habla de los ángeles”, Carlyle. “Sin música la vida sería un error", Nietzsche. “La música expresa aquello que no se puede decir con palabras, pero que no puede permanecer en silencio”, Víctor Hugo. “La música le da alma al universo, alas a la mente, vuelo a la imaginación y vida a todas las cosas”, Platón.
“¿Cómo puede cultivar la música un ser humano que no tenga las virtudes propias del ser humano?”, se preguntaba Confucio hace dos milenios y medio. “Una persona cuya sensibilidad ha sido destruida por la música en medios de transporte y lugares públicos, no puede concentrarse en un cuarteto de Beethoven”, amonestaba Lutoslawski hace poco. En expresiones populares la música se vuelve metáfora para comunicar otras ideas. Al retirarnos de un lugar diremos “con la música, a otra parte”. Una noticia agradable es “como música para los oídos”. Y si las cosas marchan según lo previsto es por “la música que suena y el mono que baila”.
Algunos pensamientos pueden servir de guía a los propios músicos, en especial a los más jóvenes. “La tecnología es un empleado que hace tanto ruido mientras limpia el cuarto de al lado, que su patrón no puede hacer música”, advertía Karl Krauss. “Prefiero ser un músico que una estrella de rock”, aseveraba George Harrison, en tanto que Ornette Coleman decía: “Estoy interesado en la música, no en mi imagen”. Burt Bacharach aconseja: “Nunca te avergüences de escribir una melodía que la gente pueda recordar” y Chopin nos recuerda que “la sencillez es la meta final; después de tocar notas y más notas, es ella la que emerge como la gran recompensa del arte”.
En los inicios del rock, afirmaba Buddy Holly que “si alguien te pregunta qué clase de música interpretas, di pop; no digas rock'n'roll, porque ni siquiera te dejarán entrar al hotel”. Suzanne Vega, sin miramientos, opinaba: “Me rehúso a zamparle cualquier estúpida letra al estúpido papel sólo con tal de terminar una estúpida canción”, y Mozart evidentemente sabía lo que decía: “No pongo atención alguna ni a halagos ni a reproches, simplemente compongo lo que siento”. Siempre agudo, observa Víctor Borge: “Sé que la música enlatada logra que las gallinas pongan más huevos y que los obreros rindan más, pero ¿cuánto más le pueden sacar a alguien que va en un elevador?”
Por supuesto, existen muchos comentarios humorísticos —a menudo muy sarcásticos— en torno al arte musical. “El infierno está lleno de músicos amateur”, ironizaba G. B. Shaw, en tanto Honneger recordaba que “no hay duda, el primer requisito para ser compositor es estar muerto”. Quizás los cantantes y la ópera han sido el blanco favorito del humor ácido. “Es ópera cuando apuñalan a alguien y en vez de sangrar, canta”, Ed Gardner. “Si logran vender pasta dental verde, podrán vender ópera”, Sarah Caldwell. “Ningún libreto de ópera puede ser sensato, porque las personas no cantan en circunstancias sensatas”, W. H. Auden. “¡Qué maravillosa sería la ópera si no hubiera cantantes!”, Rossini, compositor... de ópera.
Las declaraciones se tornan fuertes cuando se trata de quienes laboran en actividades que se relacionan tangencialmente con este arte. “La música es de todos. Son las casas editoras las únicas que creen que les pertenece a ellas”, John Lennon. “En su mayoría, los reportajes sobre música rock los hacen gentes que no saben escribir, entrevistan a gentes que no saben hablar, y los publican para gentes que no saben leer”, Frank Zappa. “Un musicólogo es un tipo que puede leer música, pero que no la puede escuchar”, Thomas Beecham. “Las competencias son para caballos, no para artistas”, Bartók.
Beethoven aseguraba que “la música es una revelación más alta que toda sabiduría y filosofía”, pero acaso quien mejor lo resume todo sea justamente un escritor, Hans Christian Andersen: “Donde acaban las palabras, comienza la música”.
Definiciones
- música. (Del lat. musica)
- 1. f. Melodía, ritmo y armonía, combinados.
- 2. f. Sucesión de sonidos modulados para recrear el oído.
- 3. f. Concierto de instrumentos o voces, o de ambas cosas a la vez.
- 4. f. Arte de combinar los sonidos de la voz humana o de los instrumentos, o de unos y otros a la vez, de suerte que produzcan deleite, conmoviendo la sensibilidad, ya sea alegre, ya tristemente.
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