Mónica sin tapujos
Recorrido por las emociones, temores y alegrías de esta polifacética artista.
por francisco mauricio martinez
fotos: carlos sebastiÁn

Cuando se le pregunta a Mónica Sarmientos qué la llevó, por primera vez, a escribir, dirigir protagonizar y producir en la revista cómico musical Se nos va la orquesta, contesta que fue para “lanzar una nueva propuesta teatral en la que el mensaje esté empapado de humor. Lo que sucede es que, a veces, nos dejamos alienar por superficialidades de lo mexicano y gringo”.
Sarmientos es una violinista consagrada, hija del connotado director de orquesta y compositor Jorge Sarmientos. No obstante su linaje artístico, ella habla por sí sola, pues tiene una trayectoria bien ganada, digna de figurar como de las mejores en el arte nacional. Ya sea como actriz o como música, va dejando huella profunda y memorable en las tablas, en los más importantes escenarios del país.
En 1990 irrumpió en el mundo teatral con la obra La Epopeya de las Indias Españolas. Ha producido, conducido y protagonizado anuncios y programas de radio y televisión. A continuación, la conversación sostenida con esta polifacética artista en la que hace una introspección de su vida.
¿Es espontánea en su vida como se la ve en la actuación?
Siempre soy de órale, vamos. Me he dado cuenta cuando imparto clases, pues resultan mejor que cuando las doy al pie de la letra. Mi mente funciona antes de dormir, por eso me cuesta tanto conciliar el sueño, funciona no solo para crear, sino también para resolver problemas. Tengo esa pésima costumbre de llevarme los problemas a la cama, bueno no solo eso (risas). Dentro del carro pienso mucho y se me ocurren muchas cosas. Por ejemplo, cuando pensé en la trama de Se nos va la orquesta iba conduciendo y me dije y si hablo de Bach, Beethoven y Stravinski, y luego entro a la banda FM de Zacapa, Fidel Funes y Alux Nahual. Así soy de espontánea, aunque claro sé que, a veces, hay que planificar.
¿Se puede deducir que vive mucho el presente?
Creo que me preocupo de los tres (pasado, presente y futuro). Uno recibe correos electrónicos positivos que dicen: “Olvídate de tu pasado porque ya pasó, no pienses en el futuro porque no ha llegado, vive el hoy...” Son pajas. Mi mente es capaz de llevarme a los bajones más terribles con un recuerdo y a un nerviosismo espantoso por algo que ni siquiera ha venido; mi presente lo trato de vivir lo mejor que puedo. No tengo pisto hoy, me preocupa el ahora; si lo tengo, no hay clavo.
¿Qué es lo que más le preocupa?
En estos momentos la angustia general es la economía, vamos a ver si con Obama cambia, porque quiera que no dependeremos un cacho de ese negrito. La salud de mis papás y mía, aunque casi no hago nada por ella; estoy en una edad en la que me puede pasar cualquier cosa, por el sobrepeso.
¿Y en lo personal?
Quedarme sola. Muy rica puede ser la vida de soltera, no voy a negarlo, pero llega un momento en que lo único que uno puede hacer es compartirla.
Los dejo y los retomo. Ser actor o actriz es eso, salirse de la realidad, para pasarse a otra que es la escena. He conocido compañeros que han tenido a su padre o madre en la funeraria, mientras ellos hacen función, es cuestión de profesionalismo y saber hacer su papel. Algunas personas me han preguntado por qué a veces me veo triste o enojada cuando bajo del escenario, y es que soy comediante, pero eso no quiere decir que toda mi vida sea una comedia. Soy molestona y fregona, pero tengo mis depresiones bien fuertes, porque soy muy sensible. La gente cree que un comediante debe estar toda el tiempo jeje, jiji y no, porque tenemos problemas como cualquier persona.
¿Qué cosas la deprimen?
Que se peleen conmigo. Cuando hay frío o lluvia, pensar en los que no tienen lo que yo tengo, me digo: ¡Qué mala nota! Sentirme sola me entristece mucho, pero creo que a veces yo misma hago que la gente se aleje de mí, por eso digo que soy complicada. Me enfurece darme cuenta de mis errores y me cuesta mucho aceptarlos, también me entristece el darme cuenta de que, a veces, no soy la que creo que soy.
¿Cómo así?
Por ejemplo, yo digo estoy bien en tal aspecto y de repente pasa algo y me doy cuenta de que estoy jodida.
¿Qué hace durante su tiempo libre?
Ver televisión, leer, meterme a Internet, y si tengo bastante tiempo libre, me voy a algún pueblo y mi preferido es San Marcos La Laguna (Sololá).
¿Qué tipo de literatura es su favorita?
De superación como la de Paulo Coelho, las novelas de (Gabriel) García Márquez, y en la TV, una buena película, pero tengo una pasión increíble por las noches y que me hace dormir bien y ver el programa de Los Simpson. La gente dirá: Esa Mónica no mira noticias, pero es lo que menos miro, porque es suficiente lo que leo en los diarios. Prendo la tele para que me haga reír.
¿Cuesta hacerla reír?
No, no, tampoco es que sea tan fácil. A Los Simpson, los miro hasta la media noche, porque me matan de la risa y eso me relaja.
¿Qué cosas la ponen seria o enojada?
Odio que me mientan, aborrezco que me utilicen, que estén conmigo por interés, es vomitivo; que me lleven la contraria.
¿Aunque no tenga la razón?
Claro, es horrible, por supuesto que si me demuestran que es verde, a veces, me salen agallas y humildad para decir: Tenés razón, pero ya con el brazo retorcido, en ese aspecto ¡uff!, soy terrible. También me irrita que me quieran aplastar y humillar, ahí encuentran a otra Mónica, no es que sea vengativa, pero si me llevan a las últimas consecuencias, ya no respondo, menos mal que ya tengo mucho tiempo de no llegar a extremos de sacar las uñas.
Crecí pensando que el pleito y la pelea eran significado de normalidad, de estar en paz; si no había conflicto, ¡púchica!, ¿qué esta pasando?, algo anda mal aquí. Por eso siempre he buscado estar en conflicto con la gente para sentir que estoy en mi mero mosh. Tengo que aprender que si no tengo problema con alguien es porque las cosas están bien.
¿Qué cosas la han hecho feliz y han le han dejado huella?
El nacimiento de mis sobrinos, cuando me gradué de violinista, cantar, viajar por placer y no por trabajo, agarrar carretera y cuando me pagan. Lo que estoy buscando es estar en paz, pero me cuesta mucho porque yo misma me trunco. Mi momento más feliz no sé cuál sea, porque he tenido tantos.
¿Es optimista o pesimista?
Depende de qué estemos hablando. Algunas personas me tachan de ser muy pesimista, porque si me empieza a ir mal en una cosa doy por hecho que es una porquería y me vengo abajo y me cuesta levantarme. Con los demás no, pues les digo seguí adelante, aunque algunas veces les digo: vos ya te fregaste, como que depende de la situación, el tema y la persona.
¿Es explosiva?
Soy muy apasionada, todo lo vivo con intensidad absoluta, sea triste, alegre o de enojo. Si hablamos de esto último, menos mal que ya tengo tiempo de no explotar, porque era terrible; me he vuelto dizque tranquila, pero provocadora. A veces ni hablo, pero con una mirada u otro gesto demuestro malestar, porque inmediatamente se me ve si estoy bien o mal, en mi vida diaria no puedo actuar.
¿Se ha enamorado?
Muchas veces. Hasta ahora estoy aprendiendo que una relación no es solo besos, abrazos y apapachos, lo cual para mí ha sido fundamental en mis relaciones, quizá, porque mis padres me criaron con muchos apapachos, pero hay gente que no es así y eso me cuesta aceptarlo, porque me siento rechazada. La gente es diferente cuando de expresar amor, y el enamoramiento no es más que química entre dos personas.
¿Cómo separa sus problemas personales con su trabajo de hacer reír?
(Roberto Tally se torna nostálgico. Cuando retoma la conversación, con modestia reitera que hay otros maquinistas que ya están jubilados y que, en aquellos tiempos de gloria ferrocarrilera, fueron muy buenos conductores que trabajaron duro).
Trayectoria
- Violinista. Nació en la ciudad de Guatemala el 30 de noviembre de 1967. Hija del connotado director de orquesta y compositor Jorge Sarmientos.
- Inició sus estudios musicales a la edad de 8 años en el Conservatorio Nacional de Música, del cual se graduó de bachiller en Arte Especializado en Violín en 1990. En ese mismo año ganó por examen de oposición la plaza de violinista en la Orquesta Sinfónica Nacional de Guatemala.
- Fue concertino y solista en varias ocasiones, de la orquesta de Estudiantes del Conservatorio y ha participado en muchos festivales musicales en Costa Rica, Puerto Rico y Colombia, en donde recibió Máster Classes con maestros como Frank Preuss, Mstislav Rostropovich, y Elizabeth Adkins (Concertino de la Orquesta Sinfónica Nacional de Washington).
- En 1990 irrumpió en el mundo teatral con la obra La epopeya de las indias españolas, y desde entonces se ha destacado también como actriz de teatro.
- Ha actuado como solista cantante de la Mosaico Jazz Band y como violinista del Dúo Sarmientos-Menes en el Programa Permanente de Cultura “Mosaico Cultural”.
- El 20 de junio del 2007 obtuvo el título de licenciada en Arte con especialización en Ejecución de Instrumento, en la Universidad Galileo.
- Desde el 2005, se incorporó a la Academia Estudio Musical como profesora de violín, guitarra, canto y teatro.
- En la actualidad estudia otra licenciatura en la Escuela Superior de Arte de la Universidad de San Carlos.
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“Algunas personas me han preguntado por qué a veces me veo triste o enojada cuando bajo del escenario, y es que soy comediante, pero eso no quiere decir que toda mi vida sea una comedia”. |
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