La nueva era para Brasil
Como “próspero” definen los analistas el futuro de este país.
por julieta sandoval
fotos: archivo
Para Luiz Inácio Lula da Silva, la tercera no fue la vencida, pues debió esperar una cuarta oportunidad para ocupar la silla principal de Planalto. Después de los intentos y quedar, en la mayoría de ellos en segundo lugar, fue electo presidente de Brasil en el 2002.
Con el Partido de los Trabajadores (PT), consiguió el mayor número de votos de la historia democrática de ese país, 61 por ciento (52.4 millones). Entonces, empezó una nueva era, según su discurso, al tomar posesión el 1 de enero del 2003.
Convocó a los brasileños a construir una sociedad más justa, fraterna y solidaria. Hizo una pacto nacional contra la pobreza, la corrupción y la inflación, pero no se quedó en promesas, porque puso en marcha varios planes, como el Programa de Aceleración del Crecimiento, un conjunto de medidas con incentivos fiscales, reducción tributaria y proyectos de inversión para estimular la economía.
“Tengo un compromiso vital con el combate al hambre y ese objetivo constituye prioridad de mi gobierno”, declaró Lula da Silva. El Estado, durante su mandato, se ha caracterizado por una política asistencial, manifestada con la Bolsa Familiar, la cual para recibir la compensación, exige que los niños en edad escolar y adolescentes concurran a clases por lo menos el 85 por ciento, el pago lo recibe la madre. El programa abarca al menos a 11 millones de familias, que equivale, aproximadamente, a 45 millones de personas. Se han creado restaurantes populares en donde por un real (US$ 0.48) comen aquellos de escasos recursos. Muchos de esos cambios y planes han sido tomados en otros países latinoamericanos. En Guatemala tienen el nombre de Mi familia progresa y Comedores Solidarios.
El año pasado fueron ampliados programas sociales, como el que beneficia a la población de origen africano. Una inversión de US$686 millones ayudó a comunidades de antiguos quilombos fundados por esclavos (con una población de 1.7 millones), para otorgar tierra, infraestructura y calidad de vida e inclusión productiva a mil 700 poblados. Lula expresó que en Brasil es malo “ser pobre y negro”, colectivos que sufren discriminación de la sociedad. Datos oficiales señalan que la pobreza tiene un fuerte tono racial. La población de color (más de 80 millones), al igual que los indígenas, tienen menos acceso que los blancos a salud, educación y salarios mejor remunerados. Esto llevó a fijar una política para que en las universidades públicas se establecieran cuotas obligatorias para la población marginada.
Aunque en Brasil no se ha logrado una reforma agraria, se han entregado tierras y los campesinos han recibido ayuda del Gobierno para construir cisternas con las que acumulan agua en los períodos largos de sequía. El agronegocio se ha desarrollado: es el segundo país en el mundo productor de soja y también ha aumentado su industria cañera para la elaboración biodiésel.
El Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social anunció que, para el período 2008-2011, habrían inversiones por US$900 mil millones en los sectores públicos y privados. Un ejemplo de esto es Petrobras (Petróleo de Brasil), que construirá 195 embarcaciones de abastecimiento general de explotación, dos refinerías. En el gobierno de Lula da Silva se pasó de una producción que cubría el 40 por ciento del llamado oro negro utilizado en el país al autoabastecimiento.
A dicha inversión se unió el descubrimiento de yacimientos de petróleo en el mar. El presidente brasileño aseguró que los beneficios de esos hallazgos se destinarán a la educación y al desarrollo del país, por lo que no se incorporarán a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), porque espera industrializar y comercializar los derivados para crear nuevas empresas que a la vez originarán nuevos empleos.
Menos desigualdad
Esas políticas han hecho que la pobreza disminuya. Según un reporte de la agencia de noticias EFE, en el 2003 era del 35 por ciento, este año se reducía al 24.1 por ciento. Un estudio del Instituto de Pesquisa Económica da a conocer que cerca de cuatro millones de personas superaron la línea de la pobreza entre el 2002 y el 2008, al ingresar a una clase media emergente, en donde ha subido la capacidad adquisitiva de los trabajadores, consecuencia de un aumento del número de personas con empleo formal, que en el primer semestre de este año fue de 1.3 millones de nuevos puestos.
Para conseguir esa mejoría social y económica, Lula ha tenido que vencer obstáculos, pues no siempre han estado todos de acuerdo, como el recriminarle que no ha hecho lo suficiente para reducir el tamaño del Estado, lo que eleva la carga impositiva de 36 por ciento de la producción. “Las personas, de la boca para afuera, son todas demócratas e igualitarias, pero cuando llega la hora de dividir el pan con los demás, no quieren compartir”, refirió el presidente brasileño.
El Banco Mundial califica a la economía de Brasil como la primera de América Latina, la segunda de América y la sexta en el mundo. El Gobierno de ese país tiene mucha confianza en su posición económica internacional, por ello Lula da Silva amonestó a su homólogo George W. Bush por la crisis crediticia al decirle: “Hemos pasado 26 años sin crecer, y cuando lo hacemos ¿aparecen ustedes y complican las cosas?” Cree que esa dificultad financiera mundial dará paso a profundos cambios. “Se acabó esto de que el mercado lo puede todo. Se terminó una América Latina sin voz propia”, agregó Lula da Silva.
Fuentes: EFE. Tierramerica.net. BBC. lanacion.com.ar. elpaís.com. publispain.com. soitu.es
- En la actualidad, el presidente Lula da Silva está a mitad de su segundo mandato y, a diferencia de otros presidentes, su popularidad se encuentra entre 80 y 90 por ciento de aceptación, a pesar de eso, no podrá postularse para un tercer período, porque las leyes lo prohíben, pero sí podrá lanzarse en las elecciones del 2014.
- En el Top 100 de la lista Wip, que califica a los jefes de Estado más buscados en Internet, el primer lugar se lo lleva el mandatario brasileño, con 14.366.411 de referencias.
- ¿Qué hace a este hombre ser tan aplaudido? Azares del destino lo llevaron a la política, después de que su hermano mayor, Frei Chico, fue arrestado y torturado por militares cuando pertenecía al Partido Comunista Brasileño, en los años de 1960. Fue entonces cuando entró en el sindicalismo de metalúrgicos, en donde fue primer secretario y presidente. Allí dirigió huelgas que ayudaron a terminar con la dictadura militar. Fue encarcelado.
- En 1980 fundó con otros sindicalistas y académicos el Partido de los Trabajadores. Seis años más tarde, fue electo diputado e integrante de la Asamblea Constituyente, que restablece el voto libre y directo para presidente. Después del Congreso, Lula da Silva empezó la búsqueda de la primera magistratura. Tres derrotas no lo detuvieron, al presentarse a una cuarta elección puso en marcha una estrategia nueva, cambió su imagen, pasó al traje y a la corbata. Dio a su cabello y barba un aspecto más cuidado. Varió el modo de cómo decía las cosas, la sonrisa comenzaba a habituarse en su rostro. Los asesores lograron una imagen de candidato más relajada, como esposo y padre afectuoso, capaz de exteriorizar sentimientos. A pesar de ese cambio, mantuvo lo esencial: su discurso crítico de izquierda, pero suavizando el tono.
- De origen humilde, nació en Vargem Grande, actual Caetés, en el estado de Pernambuco, el 27 de octubre de 1945. A los 12 años trabajó como limpiabotas y como ayudante en una tintorería. Mientras laboraba en una metalúrgica, participó en un curso de tornero mecánico del Servicio Nacional de Industria.
- Se casó, a los 22 años, con María de Lourdes, una operaria textil, quien murió con su bebé durante el parto. En 1974, conoció a Marisa Leticia, su actual esposa, y con quien tiene tres hijos y una hija, de una relación anterior a su matrimonio.
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