Semanario de Prensa Libre • No. 226 • 2 de Noviembre de 2008

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D mundo

Pobreza en Europa
La población del Cuarto Mundo aumenta en el Viejo Continente.

por ana martinez de zarate
fotos: archivo

Ocho familias, para poder beber agua, tienen que recogerla de las alcantarillas. Pocas personas se imaginan que esto pase en Europa, concretamente en el centro de la capital española, Madrid. Este testimonio, y otros 70 más —cada uno más sobrecogedor que el anterior— se recopilan en el libro La voz de los que luchan contra la pobreza, editado por la ONG francesa Movimiento Cuarto Mundo.
Existe una pobreza, a veces invisible, entre la aparente abundancia de Europa, que sobrevive con menos de US$ 1.25 al día (menos de un euro), la línea internacional de la pobreza que fijó recientemente el Banco Mundial y que en Europa no alcanza casi ni para un café o una Coca cola.


La Unión Europea (UE), con 27 países miembro, fija el umbral de pobreza relativa en 60 por ciento de la mediana de los ingresos por unidad de consumo. Esto equivale a 6 mil 347 euros anuales (Q59 mil 363) para un hogar de una persona adulta.
En un informe sobre la pobreza y la exclusión social de este año, elaborado por el Parlamento Europeo, sin contabilizar a Bulgaria ni Rumania, se advertía que de los 493 millones de habitantes de la UE, 78 millones se encuentran expuestos a una situación de riesgo de padecer pobreza. En dicho informe se hace hincapié en que 8 por ciento de la población en riesgo son trabajadores, y 19 millones, niños. De no tomarse medidas, los eurodiputados vaticinaban que esta cifra podría hasta triplicarse en los próximos años.

Aunque no se puede comparar con la pobreza existente en países subdesarrollados o en vías de desarrollo, donde son irreales las ayudas sociales y las prestaciones gratuitas, lo cierto es que diversas organizaciones denuncian “la actual precarización general del sistema de bienestar social en la Unión Europea”, declaraba, en junio último, el presidente de la Red Española de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social, Carlos Susías. Esto ocasiona el surgimiento del denominado “cuarto mundo”, que hace referencia a aquellas personas que viviendo en el primer mundo se encuentran en la pobreza y son denominados “excluidos sociales”. Este grupo está integrado, sobre todo, por personas sin hogar, mayores sin recursos, drogodependientes, mujeres, niños o inmigrantes. Por ello, empiezan a ser comunes declaraciones, como la de una mujer del Reino Unido, recogida en el informe Que la pobreza del Reino Unido sea historia, publicado en el 2005 por varias organizaciones, en donde expresaba: “Ahora tengo miedo de envejecer y necesitar ayuda en este país. Mi esposo tuvo suerte, ya falleció. No obstante, ni siquiera en su muerte tuvo dignidad; yo no tenía dinero, así que terminó en una tumba de pobres, y lo mismo me sucederá a mí”. Otro caso es el del italiano Fausto Cepponi, de 45 años, guardia de seguridad, quien declaró al periódico El Comercio: “Nunca pensé que estaría en esta situación”, en referencia a que estaba cenando con su mujer e hijo en un comedor de caridad con capacidad para 800 comensales, cerca de la principal estación de ferrocarril de Roma. “Tengo un empleo, tuve un auto, pero todo se ha vuelto tan caro y lo que gano no es suficiente. Todos los meses, a la tercera semana, entro en pánico”, agrega. Asimismo, en un informe hecho publico en junio pasado titulado Breaking Point se resalta los “sacrificios” de la población escocesa para “mantener un techo sobre sus cabezas”. Según dicho informe, algunos ciudadanos optan incluso por gastar menos en comida, vender propiedades o pedir prestado dinero a familiares y amigos para hacer mantener su vivienda, mientras que seis millones de personas sufren estrés o depresión debido a los gastos de la vivienda.

Mucho más preocupante es que en la edición 21 de la Asamblea Europea Anual de Bancos de Alimentos, celebrada en mayo pasado, se destacara que hay 40 millones de personas en Europa que pasan hambre.

Por el contrario, existen casos, como el denunciado en Radio Nederland, en el que una mujer holandesa se aprovecha de los servicios sociales. En un país donde se sabe que hay, al menos, 10 mil personas sin hogar, Peggy, de 39 años, madre soltera de dos adultos y de dos niños pequeños recibe una ayuda del gobierno, a pesar de que posee una casa, con jardín, televisión, dvd y computadora, además de automóvil, que usa para ir a sus clases de natación. Para calcular la prestación correspondiente, según declaró Dini Bonninga, la responsable del centro de ayuda, lo que se tiene en cuenta es “la solicitud, los ingresos, los gastos fijos y cuando el auto es necesario sumo el impuesto de circulación y el seguro”, explica. Los gastos de gasolina no los incluye porque “eso depende de lo que cada uno haga”, añade.

Insensibilidad

Además, los pobres europeos se enfrentan a la insensibilidad tanto de la sociedad, como de la política en cuyas agendas nunca ha estado como prioridad la erradicación de la pobreza. El diseñador John Galliano, en el 2000, presentó una colección de ropa para la casa de Christian Dior, inspirada en los indigentes parisinos que veía cada día frente al Sena, mientras corría.
Por otra parte, no solo no inspiran caridad o compasión, sino que cada vez son más frecuentes las agresiones a los indigentes con el resultado, en muchos casos, de la muerte. “Me pasé dos años en la calle entre cartones, frío, lluvia y hambre. Me han atracado y pegado para grabarlo en los celulares”, reconocía un testimonio anónimo en la página www.sinhogar.com.

Todo esto origina que aumente la marginalidad de este colectivo que, a pesar de ser ciudadanos de países del primer mundo, son totalmente excluidos de la sociedad en la que viven.

  • El término “cuarto mundo” aparece por primera vez en los años de 1970, en un informe del Consejo Económico y Social de Francia, dirigido y redactado por el fundador del Movimiento Cuarto Mundo, Joseph Wresinki.
  • Wresinki es un sacerdote, hijo de un polaco y una española, criado en campos de internamiento y barrios pobres.
  • Fundó el Movimiento en 1957, en Francia.
  • Está presente en más de 25 países de los cinco continentes.

   

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