Ellatu
Dos bastan para la música

por ana martínez de zárate
fotos: alfredo vicente
Después de varias decepciones laborales, los hermanos Morales, Juan Pablo, de 36 años, y Andrés, de 29, deciden dedicarse de forma profesional a la música. Hacer de su pasión, y hasta entonces su afición, su trabajo, pero sin cambiar de concepción de vida. Sin dejarse corromper. Lo importante para ellos no es el dinero, sino la música. Su música.
Mientras despedían a Juan Pablo de su último empleo, relacionado con la salud, permanecía ajeno a la situación y en su mente no paraba de sonar Libertad, de Serrat. Ahí se dio cuenta en dónde estaba su futuro. Por fin, se sintió libre para poner en práctica su sueño: ser músico. Así es como se unió a su hermano, que por aquel entonces ya se dedicaba a esta profesión, pero que también estaba decepcionado: “En este mundo, también hay corrupción”, reconoce Andrés.
Ambos tienen la misma filosofía de vida, así que, aunque invitan a otros músicos a tocar con ellos en algunas actuaciones, se sienten cómodos como dúo. No quieren saber nada de tendencias comerciales, ni modas rítmicas. Ellos hacen lo que les gusta. Cantan lo que les complace. Son artistas. Solo quieren que las protagonistas sean las composiciones propias y ajenas que tocan en cada concierto.
Su objetivo no es llegar a interpretar temas propios, porque les encanta hacer versiones de otros cantantes para que la gente los conozca, y porque, además, disfrutan experimentando. Sus versiones las realizan de forma tan original que no dejan indiferente a nadie. En una palabra: arriesgan. También su forma de interpretación es original, que ellos definen como “conciertos conceptuales”. Como aquella vez que hicieron un par de conciertos en un cuadrilátero de boxeo, mientras dos luchadores hacían lo suyo. “Es una metáfora de la lucha por la vida”, explica Juan Pablo. Hasta el momento, ha sido uno de sus mejores recuerdos en el mundo de la música.
Entre sus próximos proyectos tienen pensado, cuenta Andrés, “hacer una actuación que se titulará Metal en madera, que consiste en tocar los temas de Metallica, Deep Purple… con instrumentos tradicionales y populares”. Y en tanto, seguir amenizando bautizos, bodas, comuniones y hasta velorios. En muchos de esos momentos es cuando se piensa “para esto nos hemos hecho músicos”, agrega Juan Pablo. “Son momentos muy profundos”, asegura.
Se toman la vida como una aventura. Hace tiempo se fueron con US$5 a California (EE. UU.), y en el aeropuerto los reconoció un guatemalteco que les ofreció una actuación. Esa noche vendieron los 200 discos que llevaban. Y eso les permitió permanecer allí por dos meses, y regresar con regalos para todos.
Reconocen que siempre han tenido mucha suerte. Han recibido ayuda divina, pero también terrenal. Tanta que amenazan con estar horas y horas nombrando a personas como Rony Hernández, Armando Pineda, Walter Flores o el grupo Xequijel, entre otros muchos.
No buscan enriquecerse. Por eso, están a favor de la piratería y en su página web (www.grupoellatu.tk) escriben: “Diga sí a la piratería”. Opinan que la cultura debe ser conocimiento para todos. “En países del tercer mundo, como el nuestro, sin la piratería nunca hubiéramos podido escuchar muchos de nuestros artistas referentes o no tendríamos Windows u otros programa informáticos”, argumenta Andrés. Aún así, destacan que “se puede vivir de la música”, según Juan Pablo. La mejor prueba es que el próximo jueves 27 de noviembre presentan su nuevo disco, El amor y su problema epistemológico, el segundo que estará en circulación, en el Teatro Nacional, en el espacio Tras bastidores. Repetirán la experiencia los dos siguientes días. El espectáculo será de carácter integral: habrá danza, telas y títeres para adultos, todo acompañado por la buena música de Ellatu.
En este nuevo disco han intentado hacer algo tan difícil como “unir la razón con la emoción” en el ámbito del amor, su tema preferido a la hora de inspirarse en sus composiciones. El mensaje que quieren transmitir es que el amor “no es solo una meta a alcanzar, sino más bien un camino”. Por eso, ellos ponen en práctica su mensaje y hacen música con amor y pasión.
¿Por qué?
- Ellatu surge a partir de la expresión “llamarada de tusa”, que hace referencia a las personas que inician algo con mucha fuerza, pero que después, con la misma rapidez con la que comenzaron, terminan sus planes.
- “Por lo general los grupos que van en contra de la sociedad y que son muy difíciles de llevar a cabo se vuelven llamaradas de tusas”, reconoce Juan Pablo.
- El nombre lo decidieron unos minutos antes de subir al escenario de La Bodeguita del Centro, en la primera actuación profesional que hicieron el 15 de septiembre del 2000.
- La presentación de su nuevo disco será en el espacio Tras bastidores, en el Teatro Nacional Miguel Ángel Asturias, los días 27, 28 y 29 de noviembre. La entrada es de Q60 para el público en general, y Q30 para estudiantes.
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