Semanario de Prensa Libre • No. 229 • 23 de Noviembre de 2008

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D fondo

Destierran el licor
Para reducir problemas, los habitantes de Todos Santos prohibieron la venta de alcohol.

por Francisco Mauricio Martínez
fotos: Carlos Sebastián

Desde hace medio año está vedada la venta de bebidas espirituosas en Todos Santos Cuchumatán, Huehuetenango. La comunidad llegó a satanizarlos después de darse cuenta de que era el origen de todos sus males. En el pueblo sucedieron muchas desgracias: aparecían muertos en las calles; algunos acuchillados y otros intoxicados. Las mujeres abortaban, porque sus maridos las golpeaban, o dormían en casas de los vecinos, junto a sus hijos, para huir del padre ebrio. En los hogares escaseaban los alimentos, los hijos se emborrachaban: todo por el alcohol.
Esas son los argumentos que repiten los habitantes de la cabecera municipal y sus aldeas cuando se les pregunta ¿por qué no se consigue una cerveza o una botella de ron en el lugar? “Hasta las mujeres se emborrachaban y se quedaban tiradas en la calle”, expresa Audelia Figueroa, secretaria del Comité de Padres de Familia del Instituto Básico por Cooperativa de dicho municipio. “Mi esposo (Rolando Aguilar) murió por el guaro; se ahorcó después de una vez que agarró una chupa varios días”, relata esta madre que quedó viuda hace 15 años.

Fecha decisiva

La estocada final a la prohibición de venta de etílicos ocurrió el 1 de mayo de este año, en un cabildo la población acordó cerrar todas las ventas de licor, de lo cual quedó constancia en el acta No. 14-2008 en el libro respectivo de la Municipalidad, así como también en el de la Junta de Seguridad Municipal (instancia integrada por vecinos que tiene como objetivo disminuir los índices de violencia, robos, asaltos y otras acciones que permitan mejorar la seguridad local). Este documento contiene cientos de firmas y huellas digitales, consignadas en los folios del 48 al 63. “Ahora Todos Santos es santo”, dice, entre risas, Juan Pablo Pablo, concejal Primero.
Aunque la restricción tiene poco más de seis meses, la concienciación data de hace cinco o seis años, cuando los pobladores de las aldeas de Tuiboch y Chicoy prohibieron la venta de estos productos. Sin embargo, la medida no funcionó pues se conseguía licor en la cabecera municipal y otras comunidades. “De qué nos sirve quitar las ventas en nuestras aldeas, si los vecinos que van al día de plaza en el pueblo (miércoles) así como los fines de semana regresan ebrios”, reclamaban estas comunidades, refiere Julián Mendoza, presidente general de la Junta de Seguridad de dicho municipio (en cada comunidad hay una junta local).
La primera medida que tomó la población urbana fue impedir la venta de licor durante la noche (entre 18 y 6 horas), pero no funcionó, porque los cantineros no respetaron el horario. La violencia continuó y se agravó con el regreso de algunos jóvenes inmigrantes de Estados Unidos, quienes empezaron a formar pandillas juveniles.
Esta situación llevó a la parroquianos a fijar una postura más enérgica y radical el 1 de mayo. En el ínterin, las autoridades locales, como el Juzgado, la Policía Nacional Civil y la Municipalidad mostraron su desacuerdo, pero cedieron ante las exigencias de la población. “No mucho querían, pero el pueblo habló, y es el que manda”, asegura Mendoza. “Ahora ya se dieron cuenta de que los relajos los ocasiona el guaro, y que sin bolos se puede vivir en paz”, agrega.

Derechos de quién

La reacción de los cantineros no se hizo esperar y expusieron ante las autoridades que era ilegal que les cerraran sus negocios. Mendoza dice que el Ministerio Público les increpó que no era posible que violáramos los derechos de los cantineros, pero les respondieron: “Nosotros también tenemos derecho a vivir en paz, ¿dónde queda la petición de un pueblo? No les estamos quitando el pan, sino algo que perjudica”.
Al principio, los cantineros no hicieron caso y continuaron vendiendo de manera solapada, lo cual despertó la furia entre los pobladores, quienes les cortaron el servicio de agua entubada y de energía eléctrica. “A nosotros como autoridad ya no nos respetaron y para evitar problemas no nos enfrentamos a ellos, hasta nos podían prender fuego”, comenta Alejandro Cruz, concejal suplente. Félix Ramírez Cruz fue el principal opositor a estas medidas, debido a que era el más grande vendedor de cerveza. Vendía, según cuenta, entre 30 y 40 cajas a la semana, y el inmueble estaba pintado con el logo y los colores de una marca. Al final, cedió a las presiones e instaló un tienda de abarrotes y hoy las paredes de su negocio lucen hoy color verde con el rótulo Tienda Ramírez. “El pueblo no quiso y es el que manda”, expresa de forma lacónica. A los fabricantes de estos productos no les quedó más remedio que aceptar la decisión popular. Mauricio Sáenz, vendedor de Cervecería Centroamericana, cuenta que los vecinos citaron a los ejecutivos para informarles que ya no querían más su producto en el municipio. Tuvieron que llevarse todos los envases, cámaras frías, rótulos y pintaron las casas que tenían publicidad. “Era un pueblo cervecero. En un mes vendíamos cuatro mil 500 cajas, ahora solo vendemos unas mil gaseosas”, declara Saénz.

Menos problemas

En el casco central funciona un juzgado de Paz y una sub estación de la Policía Nacional Civil que han visto reducido, ostensiblemente, su trabajo debido a que los escasos problemas que surgen los resuelve la Junta de Seguridad Municipal, que es la que actúa y cuenta con el apoyo de la población. “Por la irresponsabilidad de los padres alcohólicos habían problemas”, afirma Mendoza. Julio César De León González, oficial segundo del Juzgado de Paz local, confirma las palabras de Mendoza. Asegura que, según las estadísticas que se llevan en dicho Juzgado, las denuncias de violencia intrafamiliar se han reducido 75 por ciento. El otro 25 por ciento tiene como origen los celos o chismes, que llegan a oídos de los inmigrantes cuando regresan de Estados Unidos, explica. Los escándalos en las calles, pleitos en el hogar, orinar y defecar en los sitios públicos (faltas a las buenas costumbres) también se han reducido, según estima el oficial, en un 60 por ciento. Estas medidas, agrega González, ha obligado a las personas que bebían todos los días a buscar trabajo. “A los ‘charitas’ se los está llevado la trampa. Botellón y Samuel (dos famosos ebrios del municipio) ahora trabajan”, el primero en albañilería y el segundo en fontanería. “Ahora ya no tengo problemas con mi familia, antes (por la bebida) peleaba mucho y no tenía para el gasto”, comenta Samuel. El alcoholismo entre los adolescente también ha bajado. Hace tiempo era común observar a menores de hasta 12 años tomar cerveza o “Indita” (quetzalteca), mientras sus padres creían que estaban estudiando. “El director (del instituto) está admirado de ver cómo los alumnos han dejado de beber y ha aumentado la asistencia y el rendimiento escolar”, comenta Figueroa, integrante de la directiva escolar.

Días de gozo

Pero el dios Baco no ha abandonado del todo a los todosanteros, ya que la veda tiene algunas excepciones. Se puede beber durante la fiesta patronal (del 31 octubre al 2 de noviembre) y durante las fiestas patrias del 15 de septiembre, cuando se lleva a cabo una celebración familiar (bodas y cumpleaños), siempre y cuando soliciten permiso y la Junta lo autorice. Las personas pueden beber dentro de su casa, pero sin provocar escándalos. En todo caso, el alcohol debe ser comprado y llevado desde Huehuetenango. La Junta es la encargada de emitir una sanción a quienes no cumplan con lo acordado. Los que hieren a otra persona deben pagar todos los gastos médicos y una suma que, dependiendo del caso, puede ser desde Q200, los cuales se utilizan para la reparación de obras de la comunidad como puentes, escuelas, carreteras, entre otras. “El que hace escándalo en la calle es porque quiere quebrar piedra para arreglar las calles, barrerlas o hacer otros trabajos comunitarios”, dice Mendoza. Para la mayoría de los todosanteros, la medida es buena, para otros no tanto, en lo que sí coinciden es en que, hasta la fecha, se ha respetado.

Ubicación

  • Sierra de los Cuchumatanes, a 316 kilómetros de la capital y a dos mil 500 metros de altura sobre el nivel del mar.
  • Extensión territorial: 269. 15 kilómetros cuadrados.
  • Población: aproximadamente 25 mil habitantes.
  • Clima: frío
  • Fiesta patronal: del 31 de octubre al 2 de noviembre, en honor a todos los santos
  • Idioma: mam y castellano.
  • Ubicación: noroccidente de Huehuetenango.

“Que no supla el estado de Derecho”

Carmen Rosa De León, del Instituto de Enseñanza para el Desarrollo Sostenible e integrante del Consejo Asesor de Seguridad (CAS), asegura que está demostrado, internacionalmente, que entre los factores de riesgo que eleva el número de homicidios en una ciudad están el alcohol y las de armas de fuego. Expone como ejemplo las urbes de Medellín y Bogotá donde se redujeron los hechos violentos después de controlar esos dos factores en determinadas horas y días. “La violencia intrafamiliar también está muy ligada al alcohol”, resalta.
En cuanto a la legalidad de estas decisiones, la experta refiere que permanece la duda de hasta qué punto coartan algunas libertades individuales. “Hay varios pactos comunitarios en los que el tema de seguridad parte de constreñir ciertos derechos individuales en beneficio de la seguridad comunitaria”, expresa.
De León relata que este tipo de propuestas ha sido socializada por la institución a su cargo hacia algunas municipales, a las que se les explica que ellos pueden acudir a normativas para regular la venta de alcohol. Pone como ejemplo el municipio de Salcajá, Quetzaltenango, donde habían muchos atropellados y el lugar era la misma ruta en la cual estaban las cantinas y bares. Por esto, la Municipalidad prohibió el alcohol a determinadas horas y ya no permitió la apertura de otros negocios de ese tipo en el sector.
“Todo parece muy bonito, pero habría que determinar si están haciendo tareas que le competen al poder local. Es correcto en la medida que no supla y pase por encima del estado de Derecho”, sentencia De León, quien recomienda que el trabajo debe coordinarse entre los actores del sistema de justicia local y la municipalidad.


Prohibición

En el acta No. 14-2008 se hace constar el respaldo que la Municipalidad de Todos Santos da la población, para prohibir la venta de bebidas alcohólicas.


   

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