El taxi No. 1
Desde hace 57 años, Carlos Avendaño recorre la capital.
A sus 80 años, muestra una lucidez que deja perplejo a cualquiera. Con seguridad tras el volante, transita por las calles y avenidas de la metrópoli, trasladando a los pasajeros que solicitan sus servicios. “Nunca he chocado, a mí me han pegado, pero nada serio”, expresa con orgullo este taxista, que desde hace 57 años se dedica a esa profesión. Es, quizá, uno de los más conocidos y antiguos de la capital, lo cual se deduce al observar el número de registro en la portezuela de su vehículo de alquiler estacionario. Utiliza el número 01, el cual fue asignado por el ayuntamiento a su hermano mayor, Rodrigo, pero cuando éste falleció —hace más de una década—, fue tomado por Carlos, quien hace trámites en la municipalidad para que quede a su nombre.
El rostro de Óscar Carlos Avendaño puede resultar conocido para muchas personas, debido a que desde hace siete años se estaciona en la 13 calle y 6a. avenida de la zona 1. Durante medio siglo, su centro de operaciones fue el parque Concordia.
Con una sonrisa espontánea en su rostro, muestra su satisfacción por el trabajo de casi seis décadas. Recuerda mucho el momento en que se inició en esta profesión. Tenía 22 años y trabajaba en los talleres de la Dirección General de Caminos, en la zona 13, donde ganaba “muy poco”. Un día, su hermano le propuso trabajar como telefonista de los taxis Imperial del parque Concordia, con un sueldo de Q30 mensuales. Esta labor solo la llevó a cabo por dos meses, ya que luego tomó uno de los dos automotores de su hermano, y empezó como taxista.
A los pocos años, logró comprar su primer vehículo, que era usado. Dio un enganche de Q600 y pagó mensualidades de Q200. Esto sucedió en 1954, pocos meses después de que el general Carlos Castillo Armas asumiera el gobierno. Durante dos meses estuvo trasladando a dos periodistas cubanos de la revista Bohemia. “Con el dinero que me pagaron logré adquirir mi primer taxi. Uuh, después tuve un montón” comenta. En esos años, trabajaba desde las 8 a las 24 horas, y sus mayores clientes, durante la noche, eran las personas que iban al cine, sobre todo al Cápitol, a quienes llevaba a los barrios Gerona y La Parroquia, Avenida La Reforma, El Guarda y el Gallito, al cual aún llega sin ningún temor. “Durante 57 años he recorrido la 14 calle de este barrio”, asegura este taxista, que ahora solo trabaja de 9 a 16 horas. “Lo hace por estar entretenido”, dice su hija Lorena.
(fm)
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