Semanario de Prensa Libre • No. 230 • 30 de Noviembre de 2008

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D viaje

Guanajuato ciudad cultural
Declarado como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, el Centro Histórico de esta ciudad sorprenderá al más escéptico.

Texto y fotos: Paulo Alvarado

Situado en el corazón del territorio mexicano, Guanajuato es una ciudad de la cultura. Famosa por lugares de interés tan diversos como la Basílica Colegiata de Nuestra Señora, el descomunal Museo de las Momias o el Teatro Benito Juárez, también es sede del Festival de Cine Expresión en Corto y el prestigioso Festival Cervantino, entre otros más. Su relevancia histórica para México no es menor; allí se inicia el movimiento independentista de Miguel Hidalgo y tiene lugar la gesta legendaria de el Pípila, héroe nacional de la insurgencia. Además, alberga la Universidad de Guanajuato, el Centro de Investigaciones Matemáticas, numerosos museos y galerías, y es el pueblo natal del connotado muralista Diego Rivera.

Su atractivo inmediato, sin embargo, es la gracia intrínseca de su irregular trazo urbano —consecuencia de una topografía muy quebrada— y su encantadora arquitectura colonial. Aquí conviven el neoclásico con el plateresco y el barroco; los parques que invitan al reposo, con las viviendas y tabernas de colores vivos y contrastantes; las elegantes fachadas de los edificios públicos, con las múltiples y angostas callejuelas. Por ejemplo, el más nombrado es el pintoresco Callejón del beso, tan estrecho que pueden besarse dos personas paradas en balcones opuestos de la calle. Aunque es cierto que la Edad Media ya había terminado cuando los europeos llegaron a América, en Guanajuato todavía flota ese ambiente medieval: el de los caminamientos laberínticos, las cuestas empinadas, los arcos de piedra y las “callejoneadas” con que las estudiantinas locales evocan por las noches a las tunas españolas.

La riqueza cultural de Guanajuato descansa en la economía minera que se desarrolló desde la mitad del siglo XVI. Tal grado alcanzó la explotación de la veta, que una sola mina, La Valenciana, llegó a producir un tercio de la plata de todo el planeta durante más de dos siglos. Esto también explica por qué los guanajuatenses, en lugar de buscar otro asentamiento, siempre reconstruyeron su ciudad sobre las edificaciones antiguas que se veían arruinadas por frecuentes inundaciones, a tal punto que el piso de entrada de algunas casas del centro se levanta sobre muros de más de cuatro metros de altura, por encima del paso de los vehículos. Por lo mismo, es una urbe que se disfruta a pie, una meca para el turista que quiere tomar las cosas con calma. De acuerdo con sus pobladores, aquí el ritmo de vida es más pausado que el de otros sitios del país, un remanso favorable para la visita e incluso la residencia, de extranjeros jubilados.
Esta ciudad, de menos de cien mil habitantes, constituye un punto de encuentro de celebridades, intelectuales y estudiantes. Su presencia es asociada a funciones artísticas, programas universitarios de arte y una extensa agenda cultural. Una mirada al coro alto de la Catedral, por ejemplo, nos revela un exquisito órgano de tubos que hace justicia a este templo del siglo XVII. En las esquinas de la Alhóndiga todavía se cuelgan ramos que recuerdan el violento enfrentamiento entre los rebeldes y las tropas extranjeras guarecidas en este granero del siglo XVIII. Una vuelta al mercado no supone únicamente aperarse de artesanías y alimentos típicos; la contemplación de su formidable edificio evidencia que fue diseñado originalmente como estación de ferrocarril, al estilo inglés del siglo XIX. Finalmente, una noche de ópera en el teatro, nos remite al porfiriato, nombre de la dictadura que, mal que bien, introdujo a México en el siglo XX. Todo un recorrido, amable y lleno de simpatía, por la historia mexicana, sin necesidad tan siquiera de caminar grandes distancias.

Localización

  • Guanajuato se localiza a unos 370 kilómetros al noroeste de la Ciudad de México. También tiene acceso por aire, desde el Distrito Federal y desde Monterrey. Las opciones de hospedaje y alimentación son abundantes.
  • Según distintas fuentes, el nombre de Guanajuato significa lugar de las ranas, en una lengua indígena, porque los pobladores precolombinos pensaban que en esta región solo podrían vivir dichos animales. También puede referirse al dios de la sabiduría, personificado en una rana.
  • Una característica urbana única es la red de túneles subterráneos, por donde la mayoría de automotores atraviesa la ciudad. A lo largo de ellos solía fluir el río Guanajuato, cuyos frecuentes desbordes causaron tantos estragos. A mediados del siglo pasado se desvió el cauce fluvial, y los túneles fueron habilitados para permitir el tránsito vehicular.
 

   

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