Semanario de Prensa Libre • No. 227 • 9 de Noviembre de 2008

Portada | Archivo | Contacto | Directorio


   > Editorial
   > En tercera persona
   > Cartas
   > D todo un poco
   > D frente
   > D gastronomía
   > D portafolio
   > D artesanías
   > D fondo
   > D tecnología
   > D mundo
   > D recomendación
   > D farandula
   > D viaje
   > D Punto final

 


D artesanías

De a sombrero
El sombrero es para muchos un artículo que complementa su vestuario.

Imagen

por julieta sandoval y corresponsales

Los refranes “qué de a sombrero” o “saludando con sombrero ajeno” son comunes en el hablar guatemalteco, significan aprovechado y atribuirse algo que otro hizo, respectivamente. Pero este atuendo no queda solo en dichos, porque es una prenda de vestir que protege la cabeza del sol o del frío. En el país es una herencia de los españoles, para quienes era común su uso, pues en la época prehispánica se empleaban los tocados, dice el historiador Francis Polo Sifontes.
Desde la venida de los conquistadores —quienes obsequiaban bonetes con plumas a los indígenas para agradarlos—, este artículo ha cambiado de diseño según la región. En la antigüedad, portarlo era casi obligatorio, ya que el traje no estaba completo sin él. En fotografías de la mitad del siglo pasado se observa siempre a los caballeros con su sombrero.
Era un accesorio del vestir diario, así se le conoció en Quetzaltenango. Pequeños y redondos, elaborados en fieltro, de esta manera eran los de antaño. El historiador y cronista de la ciudad altense Francisco Cajas cuenta que existieron muchas sombrererías, como La Moderna o La Mexicana, que eran industrias de alta categoría. En la actualidad, solo la primera sigue en pie, César Fermín Guzmán la heredó de su padre y su abuelo, pero ya no se dedica a la fabricación de estas prendas, solo a la reparación de los sombreros antiguos que aún son usados por personas mayores.
Un distintivo
Los pobladores de Todos Santos Cuchumatán, Huehuetenango, aseguran que para ellos el sombrero es un distintivo del resto de pueblos, algo que aún conservan como parte de su tradición. “Le da elegancia al traje”, expresan. Juan Matías Pablo, un vecino de ese municipio, afirma que luce orgulloso su sombrero.
El traje completo puede llegar a costar Q2 mil 500. Pero los sombreros son elaborados en Quetzaltenango y Quiché, están fabricados con hojas de palma y de pino, los más finos. Su precio oscila entre Q150 y Q300.
El cronista Fermín Herrera explica: “Para los habitantes de Todos Santos Cuchumatán no tiene ningún significado espiritual el uso de este artículo”.
Una necesidad
En el oriente del país utilizar sombrero es una necesidad para protegerse del intenso sol, característico de esa región. A los hombres se les enseña a portarlo desde pequeños; es sinónimo de ser “macho”. Inocente Felipe, originario de la aldea Tunucó Abajo, Jocotán, comenta que “llevar el sombrero le representa ser muy hombre”. Tiene 63 años, y lo viste desde pequeño, tanto en su trabajo de agricultor, como para salir al pueblo “porque no me siento bien sin él”, confiesa.
Feliciano Felipe, de la aldea Tablón del Ocotal, Chiquimula, afirma que porta esta prenda desde hace 45 años. “Creo que el primer regalo que me hizo mi padre fue un sombrero, costumbre que trasladé a mis hijos”.
En Jutiapa, otro lugar en donde es tradición su uso, pero tipo vaquero, son exportados de México o Estados Unidos. Sus precios van desde Q100 hasta Q1 mil. Algunos son pedidos exclusivos y pueden costar Q3 mil, éstos son solicitados por jóvenes finqueros, quienes prefieren estilos y marcas iguales a los que tienen los cantantes de música norteña del momento.
Sin embargo, el uso diario del sombrero ha cambiado, ha sido sustituido por la gorra, la cual es más económica. Pero para un evento social, los hombres siempre lo lucen, ya que distingue su vestuario.

Esa prenda ha tenido sus momentos de esplendor a través de las épocas, y aunque ha disminuido la costumbre de llevarla a toda hora y en todo momento, para muchos aún es imprescindible.

  • El sombrero es una prenda de vestir que sirve para cubrir la cabeza y protegerla de las inclemencias del tiempo. Después se convirtió en un símbolo de la elegancia e, incluso, se ha adaptado como parte de los uniformes.
  • Ha sido utilizado por nobles, religiosos, soldados, o para demostrar una situación social, por razones artísticas, como ornamentos.
  • Aunque es un artículo para hombres y mujeres, en Guatemala ha sido casi exclusivo para ellos. En la ciudad dejó de ser moda a mediados del siglo pasado, cuenta el historiador Francis Polo Sifontes.

   

© Copyright 2008 Prensa Libre. Derechos Reservados.
Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.

www.prensalibre.com