Semanario de Prensa Libre • No. 223 • 12 de Octubre de 2008

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D farándula

En cortos se mira la vida
Los cortometrajes que dan impulso a nuevos cánones visuales.

por julieta sandoval
fotoarte: billy melgar

En pocos minutos se cuentan historias tan cotidianas, que al verlas en una pantalla bien se puede afirmar que la vida es una película. Cualquier persona puede ser protagonista. Esos pequeños extractos, a veces exagerados y representados de diferentes formas, son presentados en los cortometrajes.

A nivel mundial, estas pequeñas producciones audiovisuales, muchas veces de aficionados, han tenido gran aceptación, por lo que se llevan a cabo festivales internacionales. En Guatemala, hace cuatro años surgió un evento para reunir a varios realizadores. Juan Callas, su iniciador, hizo una actividad en la Universidad San Carlos de Guatemala y tuvo eco, desde entonces, buscan espacios para las exhibiciones, al igual que Agacine (Asociación Guatemalteca de Cine), Casa Comal o Luciérnaga.

Callas dice que la mayoría de trabajos son de jóvenes universitarios de las carreras de comunicación. “Muchos de estos creadores son cineastas en potencia”, agrega. Algunos de los grandes empezaron con producciones de corta duración. Se dice que el cortometraje más famoso de la historia quizá sea Un perro andaluz, escrito y dirigido por Luis Buñuel y Salvador Dalí, cuando eran jóvenes y sin fama. Sin olvidar los de Charlie Chaplin, quien, en 10 minutos, siempre se burlaba de la sociedad.

Del drama a la comedia

Los géneros —drama y comedia—, son los mismos que en un largometraje, pero menos comerciales. Blanca Nely Galindo, quien tiene a su cargo el laboratorio de la producción audiovisual de la Universidad Mesoamericana, indica que “al estudiante se le ponen varios retos para que eche a andar su imaginación”, por ejemplo un trabajo narrativo, en donde no utilice la voz, sólo música y por supuesto imagen.

En el festival de cortos nacional también han participado directores con trayectoria, por ejemplo, Julio Hernández, con De mi corazón un pedacito tu tienes, o Mendel Samayoa con La paciente, y están los autodidactas. Aunque se cree que hay más libertad, al no cumplirse con tantas reglas, por lo que surgen temas de ficción en donde la imaginación no tiene límite. Galindo explica que un cortometraje debe tener secuencia y ritmo en la edición, así como momentos de tensión para atraer al público.

Esa atención es básica en estas producciones, al ser de corto tiempo, desde segundos hasta 30 minutos. En instantes puede perderse la trama de la obra. Un problema, en especial en el país, es la falta de público para estos trabajos, pues al no ser comerciales, muchos pasan desapercibidos. Pero Internet se ha convertido en una plataforma de difusión en la que se encuentran de todo tipo, desde personajes de carne y hueso hasta los creados por medio de plasticina.

El festival que realiza Callas se exhibe en actividades de los centros regionales de la Usac en diferentes épocas. Además, este mes se llevó a cabo en edificios del Centro Histórico, el V encuentro de artistas cubanos, el cual estuvo dedicado a la televisión y su desarrollo, participaron las universidades Mesoamericana, Rafael Landívar y San Carlos.

En pocos minutos aparecen partes de la vida de personas comunes que bien puede ser de quien va junto a usted en la calle.

Algunas tramas

  • Intensamente es el relato de una pareja que inicia una nueva vida, pero, el ex esposo de la protagonista intenta hablar con ella, incluso llama a su actual pareja, lo que causa problemas, cuando lo logra, le cuenta que tiene una enfermedad que afecta a los tres, lo cual finaliza en violencia y desgracia. Director: Juan Calles.
  • Jardín del Edén, una historia onírica, en la que un supremo creador sitúa a los personajes en una playa desierta en donde cada quien vive su mundo, ilusiones y desgracias, hasta lograr escapar de esa otra realidad. Buen humor y situaciones alucinantes. Director: Rodolfo Espinoza.
  • Pan dulce, café amargo, un corto-documental, cuenta la historia de una panadería de guatemaltecos en Los Ángeles. Sus luchas, sueños, metas alcanzadas, y cómo una comunidad de chapines desarrolla su actividad social alrededor de una taza de café y pan dulce. Directora: Kimberly Bautista .
  • Cara de chucho es el caso de una mujer común y corriente que decide aceptar el trabajo de sicaria para llevar comida a la mesa de sus hijos. Director: Juan Calle

   

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