“Mi trabajo es artesanal”
Hace que luzca bien cada pieza restaurada

Foto Prensa Libre: Carlos Sebastián
Jorge Rodríguez es restaurador. Repara
aquellas cosas que, por el pasar del
tiempo, han tenido algún deterioro. Dice
que empezó con ese gusto desde
pequeño. Su padre era sastre, pero fabricaba
cosas especiales, como un Nacimiento
con movimiento. “Pienso haber
aprendido, por herencia, a darle
características especiales a las cosas
para que se vean bonitas. Cuando mi
papá me entregó un trozo de yeso y me
pidió darle forma, elaboré un castillo”,
cuenta. No siguió el oficio de su progenitor,
sino que se decidió a ser pintor
de brocha gorda. Sin embargo, es una
persona que busca que los objetos luzcan
siempre en buen estado, por un
buen tratamiento o reparo. Eso lo llevó a
estudiar un diplomado en restauración
de edificios coloniales, impartido por la
embajada de Perú. Desde entonces, se
ha dedicado a la restauración del patrimonio
cultural —muebles, esculturas,
fotografías, pinturas—, pero siempre
bajo la supervisión de un especialista .
Labora en la Biblioteca Nacional, en
donde hay más de 300 muebles por
reparar, pero muchos de ellos esperarán
hasta el próximo año, porque no hay
presupuesto para hacerlo en estos meses.
Rodríguez muestra, con satisfacción,
parte de lo que ha hecho; tiene
fotografías de piezas que revelan cómo
eran, y cómo quedaron, como unas
sillas de 1948. De forma minuciosa y con
la explicación de cada paso, esos informes
son aprobados por las autoridades
de la entidad.
Rodríguez lamenta que en el país no
se posea una cultura de conservación.
Objetos deteriorados se desechan o no
se les da el mantenimiento adecuado
para que perduren. Además, las personas
no los cuidan, muestra por ejemplo,
cómo una mesa grande de madera
fina, que años atrás servía para leer
libros de gran tamaño, que se encuentra
en el recibidor de la Biblioteca, ha sido
dañada por quienes llegan al lugar, al
escribir textos como “te amo Laura” o
“aquí estoy Hugo”. “Necesitaría lijarla,
pulirla y barnizarla, aunque muchas
incisiones son muy profundas”, agrega.
A sus 60 años, Jorge busca perpetuar
aquellos objetos que son parte de la
historia de Guatemala, para que sean
admirados por futuras generaciones.
(JS)
La
vida está llena de anécdotas, unas tristes, otras
alegres,
pero también hay sucesos fantásticos y
heroicos. Cuéntenos la suya.
Envíela a revistad@prensalibre.com.gt o por correo a 13 calle 9-31 zona 1, 9o. piso. |