Semanario de Prensa Libre • No. 224 • 19 de Octubre de 2008

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Editorial

Locos por 1980

Hace un par de meses entré a una librería en San José, Costa Rica. En los
anaqueles encontré unos ejemplares sobre las décadas del siglo XX; me
llamaron la atención porque son similares a la propuesta que desde hace
tres meses hemos elaborado en Revista D. Un libro dedicado a los años de 1940,
1950, etc. Pero faltaba uno, el de los de 1980. Le pregunté al encargado, y me
comentó que estaba agotado, porque “nosotros tenemos debilidad por esos
años, y cada vez que llega algo que nos los recuerde, lo compramos”.

Tengo la percepción que en Guatemala sucede lo mismo, es decir, además
de quienes fueron los protagonistas, generaciones de 1960 o de 1990 o cualquier otra, aprecian lo sucedido en aquella época. Porque, pese a los conflictos
que hubo, en el imaginario colectivo brilla el posmodernismo. Quien estuvo allí usó los cabellos cardados, camisas con hombreras, y bailó al ritmo de Alaska, Rick Astley y, por supuesto, Michael Jackson. Jugó con el cubo Rubik, recuerda las primeras películas de Regreso al futuro, y vio en televisión los episodios de Miami Vice. Ignoraba casi todo sobre el sida, y observó la administración de Reagan.

En 1985, el poder político abría sus puertas al cambio. Tras años de gobiernos militares, un civil y, además demócrata con ideas revolucionarias, tomaba el Palacio Nacional. Pero lo cierto es que el supuesto cambio no era tan profundo. En una entrevista, el cineasta Pedro Almodóvar, al preguntarle sobre si era bueno o no recordar los años de 1980, dijo: “Hay cosas que no podemos recuperar, por ejemplo, nuestra juventud, pero sí habría que tratar de recuperar la misma libertad y la misma alegría de entonces.

También sé que después de la fiesta viene la resaca —los brasileños que son muy sabios hacen de ésta una nueva fiesta—, y muchos de los que vivieron aquellos años de extrema libertad lo pagaron con su vida, pero eso no debe convertirnos en moralistas y mucho menos en retrógrados”. Sin duda, fue una época contradictoria, pero mágica al mismo tiempo. El periodista Roberto Villalobos nos hace revivir esta década y los locos por los 80 estarán complacidos.

Viviana ruiz
editora


   

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