Semanario de Prensa Libre • No. 224 • 19 de Octubre de 2008

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D mundo

Revolucionario islámico
Al llegar al poder dijo que gobernaría para el hombre de la calle, por eso se le conoce como Mardomyar, o amigo de las personas, algo que no pueden afirmar ni los judíos ni el Gobierno estadounidense..

por julieta sandoval
fotos: archivo

Le llaman ultraconservador, radical o fundamentalista, ese es Mahmud Ahmadineyad, quien en el 2005 se convirtió en el primer mandatario de Irán en no ser clérigo, después de que el Ayatollah Ruhola Jomeini fundara la República Teocrática, en 1979. El presidente designa a los ministros y dirige la acción del Gobierno, pero el poder está controlado por organismos no elegidos, que responden solo ante el líder religioso, quien es vitalicio.

Antes de estar en la primera magistratura, Ahmadineyad ocupó la alcaldía de Teherán, en donde restringió actividades en los centros culturales, al convertirlos en lugares de culto y difusión de los valores religiosos del Islam. Hizo que en las oficinas municipales hubiera ascensores especiales para hombres y otros para mujeres, y cerró varios restaurantes de comida rápida.

Atrajo el voto de la mayoría utilizando un discurso populista, de extremo rigor islámico, además de exacerbar el resentimiento de los pobres contra la minoría opulenta, al prometer conducir al pueblo iraní, de nuevo, hacia los principios de la revolución, que eran el desarrollo económico, basado en la justicia social, y la defensa de la dignidad nacional en las relaciones internacionales. Su triunfo fue considerado por algunos como una protesta social. Elmundo.es escribe que en su biografía se jacta de ser uno de los miembros fundadores de la asociación estudiantil que asaltó, en 1979, la embajada de Estados Unidos en Teherán, y tomó como rehenes a 52 ciudadanos estadounidenses durante 444 días. Lo que ocasionó la ruptura de las relaciones diplomáticas.

Desde entonces, esas relaciones no han sido muy cordiales. El presidente George W. Bush, en el 2002, incluyó a Irán en su “eje del mal”. Al poco tiempo de tomar posesión, Ahmadineyad reanudó el programa de enriquecimiento de uranio. Aunque se dijo que tenía fines pacíficos, éste es necesario para la fabricación de armas nucleares, por lo que el Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas le impuso sanciones.

Ha aumentado sus críticas hacia el Gobierno estadounidense y se ha “referido en duros términos a Israel”, cita la BBC. En su blog (www.ahmadinejad.ir) se refiere a estos asuntos, en donde hace preguntas como: ¿Piensa usted que la intención y el objetivo de EE. UU. e Israel, al atacar al Líbano, es empezar una nueva guerra mundial? En sus discursos ha dicho desde que “Israel es un tumor que debía de ser borrado del mapa”, hasta que “el Holocausto judío fue un mito”, pues el asesinato de las seis millones de personas por los nazis era una leyenda. Esto causó que lo condenaran internacionalmente. Cualquier manifestación que postule los valores materialistas de Occidente está prohibida.

El mandatario iraní ha buscado más relaciones internacionales, en especial con aquellas naciones “antiimperialistas ” como Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia. En declaraciones publicadas por la agencia de noticias EFE, afirmó que aún habrá nuevos acontecimientos en el mundo “que cambiarán las condiciones a favor de los países seguidores de la justicia”.

Ahmadineyad, un hombre menudo, ha situado al país de los ayatolas en el ojo del huracán, y hace que cada día se genere una noticia de su forma de actuar, porque según él “Irán siempre sabe cómo hallar su posición en la historia”.


La catedral San Miguel, construida en la isla de Sitka (Alaska) en 1848, es la primera iglesia ortodoxa de América del Norte (foto: M. Angerman).

  • Nació en 1956, en Garmsar. Hijo de un herrero.
  • Obtuvo la licenciatura en Ingeniería por la Universidad Politécnica de la capital, y el doctorado en Transporte.
  • En 1986, en la guerra contra Iraq, fue voluntario en el cuerpo de los Guardianes de la Revolución. Instructor de la milicia paramilitar de los basiji, una especie de ejército ideológico, encargado de velar por la moralidad de los ciudadanos y evitar su corrupción por valores capitalistas.
  • Miembro de la ultraderecha Asociación de Ingenieros y del comité central de la Sociedad de Devotos de la Revolución Islámica, de marcada tendencia reaccionaria, y de la Oficina para el Refuerzo de la Unidad, una de las asociaciones más conservadoras del país.

Fuente: Biografìa y vidas


   

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