Costumbres y tradiciones
“Lo más alegre de la Navidad en
Rabinal (Baja Verapaz) es la participación
de Los Negritos. Se da
este nombre a dos pequeñas imágenes
negras que, supuestamente,
son muleros de los Reyes Magos, así
como a los actores bailadores que
alegran la fiesta llevando éstas. Durante
una semana, recorren el pueblo
buscando al Niño Jesús y bailando
en patios privados de algunas
casas. Salen en procesión a un cerro a
recoger flores, y escogen las mazorcas
más hermosas. Lo más importante
ocurre la noche del 22 de
diciembre y la mañana del 23, cuando
los actores dan 14 ‘j u e go s ’ sat í r i co s
acompañados de una hermosa danza
”. (texto de contraportada).
Los negritos de Rabinal y el juego
del tun.
Carroll E. Mace. Academia de Geografía e
Historia de Guatemala
Publicado por Adesca y
Embajada de
Noruega en Guatemala.
Teatro
El beso de la mujer araña
Francisco Almorza, Leo de Soulas y Eliseo
García —dirigidos por el maestro Abigail
Ramírez — protagonizan la controversial
puesta en escena de El beso de la mujer
araña.
Lugar: La Bode, Distrito Cultural 4 Grados Norte,
zona 4.
Fecha: Domingos de octubre y noviembre, a las 17
horas.
Admisión: Q70
Cine
High School Musical 3
Los estudiantes favoritos de secundaria
de los Estados Unidos —Zac Efron, Vanessa
Hudgens, Ashley Tisdale, Lucas
Grabeel, Corbin Bleu y Monique Coleman—
cursan su último año. Es por ello
que esta tercera parte está dedicada a la
fiesta de graduación, la cual se une al
campeonato de baloncesto y un gran musical
de primavera. Troy y Gabriella hacen
que cada momento perdure, pero sus sueños
universitarios ponen en duda su relación.
Fuente: Image.net
PRESTO NON TROPPO
Mademoiselle K
Por Paulo Alvarado
Alianza Francesa de Guatemala y la
Embajada de Francia se apuntaron un hit
el pasado fin de mes, con la presentación
en el IGA, de la cantautora Katerine Gierak
—Mademoiselle K—.
La propuesta de esta banda posee todos
los ingredientes de un moderno rock alternativo
que a la vez evoca el rock setentero.
Ella, enfundada en cuero negro.
Sus compañeros, casuales. Todos, quitados
de la pena. Un par de guitarras, bajo
y batería, conectados a amplificadores
clásicos, Ampeg, Marshall, Fender... Sin
inalámbricos, ni torres de bocinas, ni side-
fills. Muy preocupados de afinar constantemente
sus instrumentos, tocaron sus
15 canciones casi de corrido, con luces y
audio simples, efectivos. Simple también,
pero efectiva guitarrista eléctrica, la señorita
Gierak proveía las líneas principales
de guitarra, por turnos frágil o
arrebatada, y se apoyaba en su bajista,
P ilou Basset, cuya expresión, básica y
punzante, dominó la sonoridad del conjunto
de principio a fin.
Desde luego, una agrupación como
Mademoiselle K está en deuda con el
grunge de los noventas, con sus frecuentes
extremos contrastantes de volumen
sobre un mismo círculo armónico, ausencia
de solos y poco malabarismo técnico,
así como el sonido crudo de los
pioneros del hard rock. A cambio, su uso
imaginativo de algunos efectos tecnológicos
creó atmósferas que tan pronto
sumergían al público en estados contemplativos,
como lo devolvían a la euforia,
para regresar inesperadamente al
ensimismamiento y, otra vez, arriba, al
frenesí. Pero, sobre todo, han hecho un
rock sólido, directo, sin excusas, sin dudas.
Bueno, a decir verdad, sí quedó una
duda, ante un recital tan bien logrado
como el que nos ofrecieron estos jóvenes
músicos de rock francés: ¿Dónde andaban
los jóvenes músicos de rock g uatemalteco?
El concierto fue un lunes, en un lugar
de fácil acceso, no era caro y no terminó
muy tarde. ¿Por qué no llegaron? Además
de gozarse la velada, hubieran recibido
una buena lección de rock , que ya harta
falta le hace a los representantes actuales
del rock nacional.
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