Disparos electrónicos
Este sistema permite entrenarse en el manejo
de armas de fuego con la simulación
de situaciones reales.

Estos grupos están compuestos por personas de distintas edades.
por roberto villalobos
fotos: alfredo vicente
Un arma, por
supuesto, no
es un juguete,
por lo que no
debería estar
en poder de cualquiera.
Por ello, el Club de Tiro
Hincapié —entre otras empresas — se dedica a asesorar
a las personas que
pretenden adquirir una.
Esta compañía entrena
a sus clientes tanto en un
polígono tradicional como
dentro de un simulador
virtual, uno de los
más avanzados del mundo.
Dicho sistema permite
entrenarse en diferentes
situaciones de la vida real,
por ejemplo, un asalto en
una tienda, cuando alguien
intenta robar un automóvil
o, incluso, secuestros.
A diferencia de un
polígono —en donde todo
está preparado y, por ende,
predecible— en el simulador
se pueden recrear
hasta 500 escenarios
diferentes.
Ahí dentro pueden
practicar desde civiles,
agentes de la Policía Nacional
Civil y soldados,
hasta personas de seguridad
privada —guardaespaldas,
por ejemplo— y
policía de unidades especiales,
como los agentes
antiterroristas.
Cómo funciona
Los instructores dan al
alumno una pistola 9mm
(Glock o Beretta) adaptada
para el sistema virtual. Al
fondo del cubículo de entrenamiento
se encuentra
una pantalla en la que se
proyecta la situación que se
debe resolver.
Detrás de la persona que
trata de solucionar la escena
está un operador, que
cuenta con tres monitores
y un sistema que registra
todos los movimientos y
tiempos de reacción.
Arriba de la pantalla, un
cañón lanza pequeñas pelotas
blancas de silicón hacia
el practicante, que simulan
las balas que un delincuente
podría disparar.
Po r seguridad, solo se lanzan
de la rodilla hacia abajo.
El cañón se sincroniza con
lo que pasa en la escena.
Dentro del simulador
pueden entrenar hasta cuatro
personas al mismo
tiempo.
Preparación
El simulador electrónico,
sin embargo, no es sustituto
del polígono, mas
bien, es complemento de
un concienzudo estudio de
armas.
Todo empieza con cursos
teóricos, en donde se
aprende el mecanismo de
un arma, cómo usar la mira,
desfundar, cambiar tolvas,
saber cuál es el ojo dominante
o cubrirse detrás
de un parapeto, también
sobre cómo dialogar y
reaccionar con los delincuentes.
No obstante, los
expertos recomiendan evitar
cualquier enfrentam
i e n to.
Luego se pasa al polígono,
para sentir la pistola
y disparar con balas de verdad.
Por último, el simulador,
para poner en práctica
todo lo aprendido.
Falta regulación
Las autoridades de Gobierno,
sin embargo, no han
llegado a un acuerdo concreto
para la regulación de
armas. Como ejemplo, no
está prevista una evaluación
psicológica de las personas
que adquieren un arma
de fuego. Las licencias
se dan con relativa facilidad
y, además, deja en
libertad el número de estos
artefactos que cada persona
puede poseer. También
existen pocas restricciones
para la adquisición de municiones
—500 por semana—.
Es una situación lamentable.
Sobre el sistema electrónico
- Su nombre es PRISim, que proyecta escenas de la
vida real.
> Brinda un análisis completo para identificar cuáles
son los puntos fuertes o débiles de quien entrena.
- El 90 por ciento de las escenas que permite ejecutar
el simulador electrónico no se puede efectuar
en un polígono.
- No es un videojuego.
- Los instructores de ese sistema y del manejo de
armas de fuego son certificados por la Policía Nacional
de Israel.
- Un arma es para defensa personal. Muchos piensan
que con tener una pistola están protegidos, pero, sin
entrenamiento, ponen en riesgo su vida.
- Página web: www.tirohincapie.com
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