Semanario de Prensa Libre • No. 225 • 26 de Octubre de 2008

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D armas

Disparos electrónicos
Este sistema permite entrenarse en el manejo de armas de fuego con la simulación de situaciones reales.

Imagen
Estos grupos están compuestos por personas de distintas edades.

por roberto villalobos
fotos: alfredo vicente

Un arma, por supuesto, no es un juguete, por lo que no debería estar en poder de cualquiera. Por ello, el Club de Tiro Hincapié —entre otras empresas — se dedica a asesorar a las personas que pretenden adquirir una.

Esta compañía entrena a sus clientes tanto en un polígono tradicional como dentro de un simulador virtual, uno de los más avanzados del mundo.

Dicho sistema permite entrenarse en diferentes situaciones de la vida real, por ejemplo, un asalto en una tienda, cuando alguien intenta robar un automóvil o, incluso, secuestros. A diferencia de un polígono —en donde todo está preparado y, por ende, predecible— en el simulador se pueden recrear hasta 500 escenarios diferentes.

Ahí dentro pueden practicar desde civiles, agentes de la Policía Nacional Civil y soldados, hasta personas de seguridad privada —guardaespaldas, por ejemplo— y policía de unidades especiales, como los agentes antiterroristas.

Cómo funciona

Los instructores dan al alumno una pistola 9mm (Glock o Beretta) adaptada para el sistema virtual. Al fondo del cubículo de entrenamiento se encuentra una pantalla en la que se proyecta la situación que se debe resolver.

Detrás de la persona que trata de solucionar la escena está un operador, que cuenta con tres monitores y un sistema que registra todos los movimientos y tiempos de reacción.

Arriba de la pantalla, un cañón lanza pequeñas pelotas blancas de silicón hacia el practicante, que simulan las balas que un delincuente podría disparar. Po r seguridad, solo se lanzan de la rodilla hacia abajo. El cañón se sincroniza con lo que pasa en la escena.

Dentro del simulador pueden entrenar hasta cuatro personas al mismo tiempo.

Preparación

El simulador electrónico, sin embargo, no es sustituto del polígono, mas bien, es complemento de un concienzudo estudio de armas.

Todo empieza con cursos teóricos, en donde se aprende el mecanismo de un arma, cómo usar la mira, desfundar, cambiar tolvas, saber cuál es el ojo dominante o cubrirse detrás de un parapeto, también sobre cómo dialogar y reaccionar con los delincuentes. No obstante, los expertos recomiendan evitar cualquier enfrentam i e n to.

Luego se pasa al polígono, para sentir la pistola y disparar con balas de verdad. Por último, el simulador, para poner en práctica todo lo aprendido.

Falta regulación

Las autoridades de Gobierno, sin embargo, no han llegado a un acuerdo concreto para la regulación de armas. Como ejemplo, no está prevista una evaluación psicológica de las personas que adquieren un arma de fuego. Las licencias se dan con relativa facilidad y, además, deja en libertad el número de estos artefactos que cada persona puede poseer. También existen pocas restricciones para la adquisición de municiones —500 por semana—. Es una situación lamentable.

Sobre el sistema electrónico

  • Su nombre es PRISim, que proyecta escenas de la vida real. > Brinda un análisis completo para identificar cuáles son los puntos fuertes o débiles de quien entrena.
  • El 90 por ciento de las escenas que permite ejecutar el simulador electrónico no se puede efectuar en un polígono.
  • No es un videojuego.
  • Los instructores de ese sistema y del manejo de armas de fuego son certificados por la Policía Nacional de Israel.
  • Un arma es para defensa personal. Muchos piensan que con tener una pistola están protegidos, pero, sin entrenamiento, ponen en riesgo su vida.
  • Página web: www.tirohincapie.com

   

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