Guate en papel
Lo que los cartógrafos hacen para trazar mapas.

por roberto villalobos
Desde que cursamos los
primeros grados en la escuela
primaria observamos
mapas de nuestro
país. El que estudiamos al
comienzo es el del departamento en
que vivimos y, luego, el de toda la
nación. Poco a poco, nos alejamos de
nuestra geografía hasta tener un acercamiento
con la de todo el mundo.
Pero, ¿alguna vez nos hemos preguntado
cómo se levanta la información
que luego se plasma en el
papel o, en la actualidad, en forma
digital?
La materia prima para poder hacer
una cartografía básica es la fotografía
aérea y el control geodésico, para que
exista referencia con los puntos de
latitud y longitud (sistema de coordenadas).
En la actualidad, se utiliza
tecnología como servidores, escáner,
impresora y plóter; para el levantamiento
de la información, cámaras
digitales y GPS navegadores. Todo
este sistema debe tener alta velocidad
para procesar, almacenar y difundir la
información.
Punto de partida
La cartografía del país tiene dos
orígenes. La que se hace a partir de la
que ya existe, y de la que por primera
vez se efectúa en algunos sitios. La
primera se origina de los positivos y
negativos (películas), mapas o bases
de datos que se hicieron durante el
siglo pasado. Esta información se escanea
en alta resolución, para verla en
pantalla, donde, por medio de un
procedimiento especial, se limpia la
imagen y con ello se tenga una mejor
representación. También se le hace
una georeferenciación y rectificación
posicional (latitud y longitud).
Luego se efectúan pruebas de impresión
y controles de calidad rigurosos,
para determinar lo que está
bien y lo que debe corregirse en
relación con la cartografia a representar
(edición). Finalmente una impresión
final, para que el usuario la
pueda obtener, ya sea mediante el
sistema análogo o digital, expone el
i n geniero Marcos Sutuc, jefe de la
División de Cartografía del Instituto
Geográfico Nacional “i n ge niero Alfredo
Obiols Gómez” (IGN).
Cuando se lleva a cabo una cartografía
nueva, lo primero que se hace
es coordinar un plan de vuelo sobre el
área que se fotografiará y representará
cartográficamente, así como la
metodología que se empleará para
determinar a qué escala se va a hacer.
En la actualidad, se alquila este servicio,
debido a que la nave del Instituto,
un Commander 500s, está
arruinado desde la década de 1990.
Desde la aeronave se toman fotos a
color con cámara análoga o digital.
Cada una debe cumplir con ciertos
parámetros de acuerdo con los objetivos
previstos. Lo primero que se
obtiene es una fotografía “cruda”, que
puede tener errores, debido a que la
aeronave ejecuta movimientos durante
el vuelo, por lo que se hacen ciertas
correcciones y nuevas representaciones.
“A este proceso se le denomina
ortorectificado u ortofoto” explica el
ingeniero Vinicio Robles, director de
la División de Fotogrametría del
IGN.
De estas imágenes se obtiene un
modelo digital de elevación, o sea una
representación de cómo está el terreno
y de las curvas a nivel, para
encontrar a qué altura se representarán
los datos.
Con la ortofotografía se viaja al campo para ubicar y verificar lo que
se muestra en la misma. En este trabajo
se determina qué tipo de carretera
es, de poblado, ubicación de la
escuela, campo deportivo, centro de
salud y cualquier otra información.
Estos datos se convierten a un lenguaje
de símbolos que especifica el
manual. Por ejemplo, cómo será representado
un puente, líneas de alta
tensión, edificios, clases de carretera,
lagos, lagunas, ríos, incluso, límites,
aclara Sutuc.
Antes de salir al campo, se define
cómo se recolectará la información, la
cual regularmente se lleva a cabo al
visitar municipalidades,
alcaldías auxiliares,
ONG y entidades
de Gobierno. Esta información
se recoge personalmente,
nunca se hace por correo u otro
medio, porque así lo exigen las normas
internacionales, porque debe tener
certeza. Por medio de este trabajo
se obtiene información de lugares
nuevos desarrollados.
Los datos que se recopilan y se
representan en mapas es utilizada por
instituciones privadas, descentralizadas
y gubernamentales, por ejemplo
el Tribunal Supremo Electoral, la Secretaría
de Planificación Económica,
Instituto Nacional de Estadística y los
ministerios de Gobernación y de Educación,
para efectuar estudios y representar,
por ejemplo, mapas de pobreza,
cobertura forestal, educativa,
zonas vulnerables y ubicación de puntos
específicos.
La repartición
Las primeras divisiones territoriales
se remontan a la época Prehispánica.
Muchos pueblos del altiplano,
como Quiché, Quetzaltenango, Huehuetenango,
Sololá y otros, ya tenían
delimitados sus territorios por ríos,
filos o cimas de montañas, básicamente,
los límites más antiguos son
accidentes naturales. En la costa sur la
mayoría de límites son ríos, por ejemplo,
el Nahualate, informa el ingeniero
Eduardo Valdez, director de la División
de Apoyo al Catastro.
Cuando se empezaron a formar
nuevos municipios y departamentos,
en los documentos de creación, únicamente
se hacía mención de las aldeas,
caseríos y parajes que pasaban a
formar parte del territorio delimitado,
pero no se plasmaba en un mapa
geográfico, lo que en la actualidad,
aún provoca problemas en algunas
comunidades.
En la actualidad, los límites interdepartamentales
e intermunicipales
que se observan en los mapas, con
formas caprichosas y curiosas, parte
de accidentes geográficos como los ya
citados. También hay mojones de fincas
y enormes rocas como la de María
Tecún (Totonicapán). En algunos lugares,
la gente acostumbra hacer zanjas
en la zona limítrofe y le dan
mantenimiento, incluso, esos trazos
se logran ver desde al aire. Los que
coordinan estos trabajos municipales
son los Consejos Comunitarios de
Desarrollo.
Nuevos municipios
La cartografía del país tuvo un
nuevo giro en 1980, cuando se
delimitaron los territorios de nuevos
municipios en la Franja Transversal del Norte, como Ixcán y Fray
Bartolomé de las Casas, ya que se
principiaron a utilizar mapas donde se
usaron coordenadas geográficas. Esta
técnica también fue aplicada en los
mapas oficiales de Chicamán (Quiché),
Unión Cantinil (Huehuetenango)
y La Tinta y Raxruhá (Alta Verapaz),
que fueron declarados municipios
por decretos y acuerdos gubernativos .
En estos casos se marcaron los
límites al seguir accidentes geográficos,
y en otros, por medio de paralelos,
porque ya se hablaron de coordenadas
geográficas, lo que significa
que los lugares se marcaron por latitud
y longitud, y en grados, minutos y
seg undos.
La ventaja de esta nueva forma de
limitar es que los vecinos saben con
certeza a qué municipio pertenecen. Y
es que algunos pobladores, ante el
desconocimiento, cuando se les pregunta
responden: “no sé, porque mis
papeles los tengo en tal municipalidad,
pero mis tierras están asentadas
en otra, y las partidas de defunción
(de mis familiares)
están en otro lado”, cuenta
Valdez.
Líos sin final
Los conflictos entre
comunidades es otro de los problemas
eternos del país, los cuales, incluso,
han desencadenado la muerte de pobladores,
como en la aldea Argueta
(Sololá) y el municipio de Ixchiguán
(San Marcos). En el IGN se conoce de
al menos 60 de estos conflictos. En ese
sentido, la competencia de los trabajadores
de esta institución es técnica,
ya que únicamente pueden explicar
lo que dicen los documentos que
ahí se encuentran, la latitud y longitud
de los límites.
Corresponde a otras instancias resolver
el fondo social, económico y
político. Existen algunos que se solventan
con la explicación técnica, pero
cuando las comunidades no se ponen
de acuerdo, el problema lo elevan a
otras instancias como la Secretaría de
Asuntos Agrarios de la Presidencia o
hasta el Congreso de la República. El
problema puede tener su origen por
diversas causas, algunas veces sucede
cuando se instala una arenera, antenas
de frecuencias de telefonía, lo cual
genera recursos económicos.
Punto Cero
Cuando se trata de conocer la temperatura
de determinados sitios es
común escuchar o leer “tantos metros
sobre el nivel del mar”, y se asume que
las playas están a cero metros. El punto
de referencia para esta medición se
encuentra en el puerto de San José,
donde se encuentra colocada una ficha
de bronce que representa 0. Esta medición
se hizo entre 1949 y 1950, y se
utilizaron medidores (mareógrafos)
con los cuales se estudió cuánto subía
y bajaba la
marea durante
un año.
Fichas similares
a estas,
donde se puede
observar la latitud
y longitud,
fueron colocadas en
las cabeceras departamentales,
algunas municipales
y en puentes; sin embargo,
algunas han sido arrancadas
cuando se hacen ampliaciones
de carreteras.
En esos sitios se pone el equipo, que
proporciona la latitud y longitud, con
precisión milimétrica y de carácter
mundial. Estos puntos deben ser utilizados
para obtener información y así
elaborar la infraestructura dentro del
municipio, para determinar la pendiente
de proyectos de introducción
de agua potable, drenajes, entre otros
servicios. Es la misma ubicación que se
le proporciona a los pilotos aviadores,
quienes la ingresan a sus aparatos de
navegación, mediante un sistema
GPS.
El sitio más elevado, a partir del
Puerto de San José (Escuintla), explica
el técnico en geodésica Fernando Oroxón,
es el cráter del volcán Tajumulco (San Marcos); sin embargo, el sitio
donde se encuentra el monumento
(círculo de bronce) más alto es en los
Llanos de San Miguel en la planicie
de la Sierra de Los Cuchumatanes,
Huehuetenango, la cual registra una
altura de dos mil 572.
Inicio de los mapas
En relación con el origen de los
primeros mapas del país, el documento
Nuestra Historia, editado por
el IGN, relata que el nombre de
Guatemala aparece, por primera vez,
en un documento cartográfico sobre
un punto en las costas del Mar del
Sur, hoy Océano Pacífico, en el Mapa
Oficial Español de 1527. Dos años más
tarde, en 1529, se compiló un segundo
mapa del istmo centroamericano, en
el cual el nombre del país “figura con
leyenda sobresaliente entre
los demás nombres de
lugares y parajes,
caracterizando y
nominando”
toda la región,
que
más tarde
llegaría a
ser la Capitanía General de Guatemala.
Agrega que estos mapas históricos
fueron elaborados por orden del Emperador
Carlos V. El mapa más antiguo
se considera que fue elaborado
por Hernando Colón, hijo del descubridor
(Cristóbal), a quien acompañó
en su cuarto viaje, cuando visitó
las costas de Honduras.
A partir de esa época se dibujaron
diversidad de mapas. Sin embargo, es
digno de citarse el trabajo del ingeniero
Francisco Vela, quien en cooperación
con el ingeniero Claudio
Urrutia, diseñó y modeló el Mapa en
Relieve en 1905, obra que constituye
una de las mayores de Centroamérica,
por su singularidad y al ser, a la
vez, una de las atracciones turísticas
de la capital.
En 1932 se comenzaron los primeros
trabajos geodésicos que forman
parte del sistema de control
terrestre del cual se dispone en la
actualidad, debido a que Guatemala y
Honduras, en su “disensión casi centenaria
sobre un problema de límite
s ”, encontraron una fórmula
amistosa para resolver sus litigios
de fronteras.
El 16 de julio de 1930, se
suscribió en Washington D. C.
un tratado de arbitraje entre
los dos países donde estuvieron
de acuerdo en fijar las
reglas para demarcar la línea
divisoria entre ambas repúblicas,
con base en un laudo
que se aceptaría por las altas
partes contratantes y que, en
1937, quedó asentado en dos
tomos la demarcación de
los límites fronterizos
entre Guatemala y Honduras.
Animados por este
proyecto, agrega el documento,
los gobiernos
de Guatemala y El Salvador
decidieron, en 1935,
llevar a cabo trabajos
para también
delimitar
fronteras, utilizando
el mismo método
que se efectuó con Honduras,
el informe final fue publicado
en 1942, en dos tomos.
Estas operaciones de geodésica y
cartografía comenzadas en 1932, según
el IGN, estuvieron a cargo del Departamento
de Asuntos Limítrofes del
Ministerio de Relaciones Exteriores. El
25 de enero de 1945, y por disposición
gubernativa, dicha oficina fue transformada
en el Departamento de Mapas
y Cartografía, adscrito al Ministerio de
Comunicaciones y de Obras Públicas, y
el 29 de diciembre de 1964 se creo el
Instituto Geográfico Nacional, que fue
militarizado (1983) durante el gobierno
de facto del general Efraín Ríos Montt,
y que recuperó su carácter
civil a mediados de la
década de 1990.
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