Entre montañas y volcanes
Trajes con
simbolismo,
diversidad étnica
y paisajes
de ensueño
representan
a Sololá.

La escultura de Pomodoro, en la Trinity College, es muy atractiva para los turistas.
texto y fotos: viviana ruiz
En la puerta de la iglesia
de Sololá un hombre
se arrodilla y, de
esa forma, se mueve
hacia el altar. Sus brazos
apuntan hacia el cielo y su
cabeza hacia el suelo con los
ojos cerrados. Por su boca salen
palabras en un idioma maya,
y una que otra lágrima recorre
su rostro. Fuera del templo,
el mercado vive su apogeo.
Es viernes, y tanto locatarios
como compradores aprovechan
la jornada.
En los días de mercado
(martes y viernes), los indígenas
abandonan sus aldeas
para vender en la cabecera departamental,
Sololá. El olor
de los vegetales y los frutos
del campo se entremezclan
con el colorido de los trajes
llenos de simbolismos, mientras
que otros —como aquel
h o m b re — se toman su tiempo
para agradecer o pedir
bendiciones al Creador. Para
los pobladores, estas imágenes
son rutinarias, pero para
el visitante se trata de una
experiencia que muestra cómo
lo mágico también puede
ser religioso.
El departamento de Sololá
(12 mil 230 kilómetros cuadrados)
es uno de los sitios
más visitados por turistas,
que —por lo general— se
sitúan en alguno de los municipios
alrededor del lago de
Atitlán, como Panajachel,
San Pedro o Santa Catarina
Palopó, entre otros. Sin embargo,
pocos se quedan acá.
La cabecera departamental
se sitúa entre una impresionante
geografía de valles
solitarios, extensos campos
de maíz y colinas tapizadas
de pinos, donde resaltan
aldeas con casas de
adobe y techo de paja.
Dista 140 kilómetros de la
capital y en sus 94 kilómetros
cohabitan kaqchikeles,
k’iche’s, tz’utujiles y mestizos.
Se ubica en la cuenca de
Atitlán y parte de la cuenca
del Motagua. Al norte está la
cumbre María Tecún, de la
que emergen varios riachuelos
que aportan al caudal del
río Quiscap, donde un bosque
húmedo cubre flora y
fauna endémicas.
Según la página en Internet
de la Municipalidad de ese departamento, el término Sololá
podría derivarse del vocablo
tzolojhá o tzolojyá , que
en kaqchikel, k’iche’ y tz’utujil
significa agua de saúco; o de
las voces del kaqchikel tzol
(volver o retornar), o (partícula
o continuación) y yá
(agua), lo que significaría retornar
o volver al agua.
El lago de Atitlán se puede
contemplar desde diferentes
puntos de este poblado. Quizá
el que mejor vista ofrece
está justo frente a la escuela
tipo federación. En un día
soleado, de esos que tuestan
la piel, se confundiría con
facilidad el cielo con el agua,
a no ser por los perfectos
volcanes que los separa y que
vigilan al lago como a un bebé
en su cuna.
A unos ocho kilómetros de
la cabecera, en el municipio
Concepción, se encuentra
una de las iglesias construidas
durante la Colonia, la que
ha vencido los avatares del
tiempo. Sus cúpulas blancas se
divisan desde lejos, no así su
aroma, una combinación de
incienso y madera que solo se
apreciará al penetrar por sus
puertas de cedro añejo. En la
fachada barroca de la parroquia
resplandece la fecha 1621,
que —con seguridad— es el
año de su fundación.
La primera mención documental
que se conoce de
Concepción es la del cronista
Francisco Fuentes y Guzmán
en su Recordación Florida
(1690), quien escribe: “La
Concepción Paquixalá era un
pueblo de mil 200 habitantes,
perteneciente a Panajachel, y
que la iglesia de teja era bien
adornada con retablos bañados
en oro y ornamentos”.
Entre montañas y volcanes,
Sololá lo espera con los
brazos abiertos.
Historia
- Producción agrícola. Café, cebolla,
papa, zanahoria, remolacha, repollo,
ejote, maíz, frijol, trigo, brócoli, jocote,
manzana, durazno, ciruela y
pera.
- Producción artesanal. Cuero, tejidos
típicos de algodón, cerámica.
Panela, guarapo y molienda.
- División política administrativa. Un
casco urbano, tres centros poblados,
cuatro aldeas y nueve cantones
- Accidentes geográficos. Lo atraviesa
la sierra de Chuacús, otras montañas
y los ríos Grande o Motagua.
- Fiesta titular. 15 de agosto, en honor
de la Virgen de la Asunción.
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