“El principal acto cívico
es cambiarnos a nosotros mismos”
Se debe transformar el concepto
tradicional de civismo.

Las bandas estudiantiles celebran de diferente forma la independencia.
por ana martÍnez de zÁrate
Desde principios de septiembre,
banderas de
Guatemala ondean en
cada edificio oficial, en
calles, automóviles, casas
y colegios. A medida que se
acerca la fecha de la Independencia,
el 15 de septiembre, los guatemaltecos
se sienten más identificados
con la patria y lo demuestran, principalmente
cantando el himno y con
diversos desfiles.
En este mes es cuando más se
recuerdan los símbolos patrios y las
bondades del país, sin ningún tipo de
autocrítica. Lo cual es fomentado
desde la más tierna infancia, pues en
libros escolares de primer grado de
primaria, como los de la editorial
Piedra Santa —impresos el año pasado — se define civismo como
“amor a nuestros símbolos y nuestra
patria”.
El Ministerio de Educación se
esfuerza por transformar esta noción
obsoleta, pues el civismo atañe
más al respeto mutuo y a la convivencia
pública que al amor por los
símbolos patrios. Según el viceministro
de Educación, Carlos Aldana,
“este mes es el más anticívico”, ya
que todavía se relaciona el civismo
con un concepto “ideologizado, de
extrema derecha y militarista”; por
ello, “necesitamos un nuevo civismo”, recalca. Algo muy difícil y costoso
de conseguir, ya que, como
reconoce Aldana, “el principal acto
cívico es cambiarnos a nosotros mismos”.
Y es que provenimos de “un civismo
de carácter marcial y con
toques muy militaristas”, heredero
de aquél que se enseñaba en la década
de 1950, tras el golpe militar de
Carlos Castillo Armas. “Hasta hace
poco —antes de la firma de los
Acuerdos de Paz— era obligatorio
que todos los niños en edad escolar
desfilaran y, además, lo hacían con
armas de madera”, recuerda Aldana.
Cómo debería ser
El primer cambio es transformarlo
en un concepto “más civil”, opina
Aldana. El segundo sería convertir
los ritos tradicionales en reflexión,
para fomentar la autocrítica y el
análisis. Asimismo, hay que desterrar
de la educación ese civismo
formal, “serio, poco alegre, que no
invita a la felicidad, ni a la identidad
emocionada”. Debería ser como el
desfile de bandas que lleva a cabo el
Liceo Brasileiro, por ejemplo, en el
que tocan samba y ritmos caribeños,
contagiando la alegría a toda la sociedad.
“Eso, sí es cívico”.
La potenciación de valores como
la comprensión, el diálogo y la tolerancia
son clave en una población
tan racista y dividida como la guatemalteca,
todavía muy “m arcada
por la condición colonial”, explica
Luis Enrique López, coordinador del
Programa de Apoyo a la Calidad
Educativa (Pace). Por eso, todos los
actores sociales se muestran de
acuerdo en que la necesidad de “tender puentes hacia el otro”, y en el
caso de este país de que los cuatro
pueblos que lo conforman —ladino,
xinca, maya y garífuna— se conozcan,
se escuchen y se entiendan.
Por otra parte, ya no se debe
plantear la indagación de “un guatemalteco
homogéneo, sino que hay
que buscar las diferencias”, explica
López, cuya organización lleva a cabo
un proyecto piloto en las Verapaces,
Huehuetenango y Quiché
con el propósito de enseñar este
nuevo concepto de ciudadanía. Según
Pace, el objetivo de éste debe ser
la exploración de una “ciudadanía
intercultural, partiendo de lo local y
de la diversidad en las formas de
pensar y las diferentes lenguas y
creencias”, expresa López.
En la escuela Dolores Bedoya de
Molina, de la capital, intentan también
introducir cambios en el concepto
de civismo y su lunes cívico lo
dividen en dos partes. La primera se
dedica al himno, la jura de bandera y
la historia de los símbolos patrios,
mientras que en la siguiente parte se
le agrega un valor que “en en este
mes es sobre el respeto”, explica
Sandra Ordóñez de Ruíz, su directora. La profesora de primer grado,
Noemi Segura de Moncada, dice que
“ha cambiado mucho la forma de dar
formación ciudadana desde hace
cuatro o cinco años”. Una de las
próximas innovaciones será “la incorporación
del himno de Centroamérica”,
comenta Ordónez.
Por su parte, en las escuelas rurales
es importante que se utilice en
la enseñanza la “lengua materna de
cada pueblo”, no solo para facilitar el
aprendizaje sino para que no pierdan
sus raíces. En este punto, López
reconoce que en su experiencia ha
sido complicado inculcar la educación
bilingüe, pues para muchos
indígenas estudiar en su idioma
constituye un motivo más de exclusión
y discriminación.
Además, no se puede desvincular
este nuevo concepto de civismo con
la memoria histórica. De hecho, el
secretario de la Junta Cargadora del
Consejo Nacional de Educación Maya,
Édgar E. Choguaj Chajil, opina
que sería necesaria una “reinterpretación” de la misma, porque “hay
que conocer la verdadera”. Por ejemplo,
se debe cuestionar la reiterada
aparición del guerrero Tecún Umán,
quien probablemente existió, pero
con diferente nombre “y ni siquiera le
ganó a los españoles”, dice.
Desde tiempos de la invasión española,
la escuela se ha caracterizado
por invisibilizar a los indígenas. “Los
mayas no celebramos la independencia
porque no intervinimos en ella, tan
solo se cambió de patrón, pues continuamos
siendo discriminados y
nuestra única meta entonces era sobrevivir
”, explica Choguaj. Por esta
razón muchos integrantes de los mayas
no se sienten identificados con
símbolos patrios como la bandera o el
himno. “Es algo ajeno a nuestra cultura ”, asegura. Según el secretario, ni
siquiera en la actualidad se estudia con
profundidad en las escuelas la etapa
anterior a la invasión, y la mayoría de
la población guatemalteca ignora los
antecedentes históricos prehispánicos.
Por ejemplo, el cuatro de septiembre
se celebró el día de los guías
espirituales, “una de sus conmemoraciones
más importantes del año”; sin
embargo, el resto de la población poco
conocía de su existencia. “Deberíamos
de compartir las fiestas”, comenta.
A partir del conflicto armado, comenzaron
a salir a la luz los grupos
indígenas. Este movimiento se enmarcó bajo un fenómeno sin parangón,
desde tiempos de la República, que
ocurrió en toda América Latina y
que se caracterizó porque “los indios
empezaron a luchar por recuperar
lo suyo”, explica López.
Hoy, los mayas se esfuerzan porque
se les tenga más en cuenta en las
materias escolares. Proponen que
cada pueblo posea su propia guía, al
tener en cuenta su contexto particular.
En su lineamiento del marco
curricular definen la educación maya
como “proceso de adquisiciones
participativa de los principios, valores
y conocimientos de la cultura
maya, con la práctica del idioma
materno como medio de comunicación,
que permite la formación de
la persona, la familia y la sociedad,
en la constitución armónica con la
naturaleza, con el cosmos y el Creador
y Formador”. Por ahora, a la
espera de su presentación y posterior
evaluación de las autoridades,
según Choguaj, los mayas “están
en disposición para cooperar en
todo lo que beneficie al país, mientras
sea equitativo, justo e incluyente”.
- Ciudadanía: en términos sustantivos,
es la posición de miembro de una
determinada comunidad política, con
derechos y deberes definidos.
- Civismo: comportamiento respetuoso
del ciudadano con las normas
de convivencia pública.
- Identidad: conjunto de rasgos propios
de un individuo o de una colectividad
que los caracterizan frente
a los demás.
- Patriotismo: concepto que refiere
al amor por la patria, que puede ser
entendida en un sentido más amplio
que la nación o el Estado. La vinculación
emotiva del individuo respecto
a la patria implica la constante
defensa de ésta por aquél.
- Nacionalismo: ideología política
que considera la creación de un Estado
nacional, condición indispensable
para realizar las aspiraciones sociales,
económicas y culturales de un
pueblo. El nacionalismo se caracteriza
por el sentimiento de comunidad de
una nación, derivado de unos orígenes,
religión, lengua e intereses comunes.
- Fuentes: Enciclopedia Encarta y
Diccionario de la Real Academia Española.

- La palabra civismo se deriva
etimológicamente del vocablo latino
civis, miembro, con todos los
derechos, de la civitas o comunidad
política.
- El uso del término tuvo su origen
en la Revolución francesa e
inicialmente aparece unido a la secularización
de la vida que ésta
supuso.
- El concepto en Guatemala tiene
su antecedente más lejano en el
patriotismo criollo.
- Tras la independencia se pretendió
alejarse de la influencia de
la ex metrópoli y los liberales comienzan
a mirar a Francia y a tener
en cuenta los valores de la
Revolución Francesa.
- Mariano Gálvez (1831-1838) introduce
“catecismo político”.
- Aunque no es hasta la época de
Justo Rufino Barrios (1873-1885),
quien expulsó a las órdenes religiosas,
e impuso una educación
laica, cuando se introduce un civismo
para fomentar la identidad
del país a través de los símbolos
patrios.
Medidas
En el Ministerio de Educación se
pretende cambiar el concepto de
civismo clásico, y desde el 2004, en
el Currículo Nacional Base (CNB),
la formación ciudadana se orienta
hacia “el desarrollo de valores que
contribuyan a la formación del ciudadano
democrático: respeto, responsabilidad,
solidaridad, honestidad
y autodeterminación”. Para su
redacción se han basado en los
Acuerdos de Paz y el Diseño de la
Reforma Educativa; asimismo, se ha
contado con la participación de 60
instituciones nacionales e internacionales,
con la pretensión de la
inclusión de todos los actores de la
sociedad.
Entre las nuevas actividades impulsadas
destaca la recién instituida
Agenda Cívica, “en donde no solo se
incluye formación identificada con
eventos históricos del país sino que
también está vinculada al ejercicio
democrático y al reconocimiento a
fechas clave, en donde se recogen
méritos, derechos humanos, valores
y sabidurías de pueblos”, explica
Carlana Imeri, Coordinadora del
Programa Construyendo Ciudadanía.
Por lo que en las aulas, cada
semana, en los denominados “lunes
cívicos” se habla del Día del Niño, de
la Población Migrante, de la Lucha
contra el sida o de la Multiculturalidad,
entre otras muchas temáticas.
El siguiente paso, en el que ya trabajan,
es en la elaboración de una
Agenda Cívica Centroamericana para
fomentar el conocimiento entre
los países del Istmo.
Otra de las ideas que se lleva a la
práctica, desde el 2000, son los “gobiernos escolares” para fomentar la
participación de los estudiantes en
las decisiones y actividades escolares.
En resumen, “es un programa
innovador ”, concluye Imeri.
Sin embargo, a pesar de todos
estos esfuerzos “muchos profesores
no conocen los nuevos contenidos
de esta asignatura, y otros no los
incorporan, porque todavía no hay
libros de texto y es más cómodo usar
los ya existentes con el concepto
tradicional”, lamenta.
Para evitar que continúe esto, en la Dirección para la Gestión de la
Calidad Educativa hacen hincapié
en que “por primera vez se reparte la
guía curricular a los maestros a la
vez que se imparte capacitación”,
comenta Esther Acevedo, jefa del
Departamento Programas y Proyectos
Interinstitucionales.
La directora de la Dirección General
de Acreditación y Certificación,
Silvia de Arriaza, prevé que
también se pondrá en marcha en una
nueva función de esa dirección “a
finales de este mes”. Y consistirá en
“controlar los contenidos de los libros
de texto de las editoriales, para
que no se incumplan los principios
del Currículo Nacional Base”. Para
ésto, por fin ha conseguido encontrar,
tras arduos esfuerzos, un “equipo
de tres personas especialistas en
diferentes áreas y en el CNB”.
Aunque se hacen avances importantes,
el problema es mucho más
profundo. Según Felícita González
Aguilar, pedagoga y en la actualidad
trabajadora en la Secretaría de la
Paz, es primordial que los maestros
tengan condiciones laborales buenas
y la formación adecuada, porque,
en su opinión, es imposible
tener una educación en ciudadanía
correcta, si “muchos niños se mueren
de hambre y no pueden ni
siquiera estudiar”. Danilo Dardón
Flores, director de la Escuela
de Historia de la Universidad
San Carlos, sugiere
que “la solución debe ser
integral, ya que involucra
otros factores relacionados
con las condiciones de
vida; por ejemplo, a un niño
desnutrido le cuesta mucho
más aprender o, los maestros
tienen miedo a ser amenazados,
incluso asesinados
por maras”.
González opina que el concepto
de ciudadanía debería implicar
“capacidad de emocionarse
y de indignarse por todas estas
situaciones”, porque “todas las
personas tienen derecho a una vida
digna”.
Otro problema que González
plantea es la dificultad de “llegar a
la conciencia de los que tienen el
poder económico en Guatemala”
que suelen relacionar el civismo
con “valores liberales como por
ejemplo el individualismo”.
Este nuevo concepto de ciudadanía
lo debe impulsar la juventud,
considera González. “Que la población
de este país sea tan joven es
una ventaja que hay que aprovechar
para fomentar una educación ciudadana
diferente, en donde ellos
sean los protagonistas”, expresa, ya
que ellos “todavía no son racistas,
ni tienen los prejuicios de los adultos”.
Es pronto para hacer valoraciones
de la labor de la actual gestión
del Ministerio. Según cálculos de
Aldana, hasta finales del año próximo
no se podrán hacer evaluaciones
fiables; pero, por ahora,
los diversos actores sociales
coinciden en que hay cierta voluntad
política de integrar las diferentes etnias del país, de fomentar
una comunidad centroamericana
y después latinoamericana
que, si tiene continuidad, impulsará
un nuevo concepto de civismo crítico,
no ritualista, civil, pacífico y
multicultural. Aunque, antes la “sociedad
guatemalteca debe averiguar
qué es lo que quiere ser”,
concluye González. |