Pequeños destructores
Estos animales pueden aparecer
en cualquier parte y de forma inesperada; su
proliferación es una amenaza para el hombre.
POR julieta sandoval
ilustraciÓn: nelson xuyÁ
Son animales que al verlos
parecen insignificantes, pero
su reproducción masiva,
en pocos días o hasta horas,
los convierte en plagas que
destruyen cultivos o cosechas completas
pues destrozan aquello que
encuentran a su paso, lo que ocasiona
millonarias pérdidas monetarias.
Esto las convierte en un recurrente
riesgo.
Roedores e insectos destruyen,
por lo menos, el 10 por ciento de las
cosechas almacenadas, calcula la
Organización de las Naciones Unidas
para la Agricultura y Alimentación
(FAO). Su magnitud varía de
región a región, de año en año, y
según el tipo de cultivo y de plaga.
Por ejemplo, las pérdidas en arroz se
prevén en 46 por ciento, la mayoría
es por insectos. Además,
son vectores y transmisores
de enfermedades.
Las plagas son tan antiguas
como la humanidad, hay que
recordar las 10 que cayeron
sobre Egipto, narradas en el
Antiguo Testamento. Según la
FAO, en 1970 una sexta parte de la
cosecha de maíz de los Estados Unidos
se perdió. Una década más tarde
sucedió lo mismo en la isla de Java, con
el 70 por ciento de su cosecha de este
grano infestada de insectos.
África y Asia occidental tienen
periódicamente plagas de langosta
del desierto. En condiciones de humedad
se reproducen en grandes
cantidades y, al ser favorecidas por
vientos, llegan a recorrer miles de
kilómetros. Forman nubes compuestas
por más de 400 millones de
insectos, cada uno de los cuales come
diariamente un volumen de
vegetación equivalente a su
propio peso.
Las ratas son otro problema.
Las comunes se encuentran
en las alcantarillas
o en cualquier parte
de una ciudad. Su daño, en
especial, es la contaminación
de alimentos, al roerlos,
o por sus excrementos
con gran contenido de gérmenes.
Viven en grupos, se reproducen rápidamente
durante todo el año
—hasta 10 crías, unas siete veces—,
lo que demuestra la velocidad de su
propagación.
De forma regular, Australia es
azotada por las peores plagas de
ratones en el mundo. Por eso en ese
país se ha trabajado en un virus de
herpes genéticamente modificado
para esterilizar a este animal y detener
su crecimiento. Algo similar
utilizaron para detener la profusión
de conejos, que una vez atacaron esa
región. Cada cuatro años, se da un
aumento de miles de millones de
ratas. Una plaga agresiva puede costar
más de US$90 millones de pérdidas
en cultivos. La agencia Reuters
refiere que en algunos sitios
australianos las personas, para acostar
a sus hijos por la noche, tienen
que sacudir las sábanas para sacar a
los roedores.
En India, la proliferación es un
hecho que ocurre cada medio siglo,
en mayor o menor medida, y deja
pérdidas hasta del 50 por ciento de
las cosechas. Dos meses atrás, en
Bihar, uno de los estados más pobres
de esa nación, las autoridades
pedían a ricos y pobres comer ratas
para combatir esa plaga, la subida
de los precios de los alimentos y
ahorrar las existencias de grano.
Han llegado hasta planear ofrecerlas
en los menús de los restaurantes.
Dichos animales no invaden solo a
países en vías de desarrollo, pues en
Londres, una de las ciudades más
ricas del mundo, los roedores se
multiplican en varios barrios por
un sistema anticuado de alcantarillado
y la acumulación de basura
en las calles.
Aumentan controles
Aunque el uso de plaguicidas ha
ayudado, no ha detenido los daños.
El uso excesivo de éstos puede perjudicar
a los alimentos. Por ello,
además de usar químicos, se buscan
sistemas biológicos de control como
utilizar enemigos naturales de
las plagas. En África occidental se
introdujo la avispa para detener a la
babosa de la yuca, y salvar ese cultivo.
En India, las semillas del árbol
neem, Azadirachta, se usan como
insecticida natural para proteger
las cosechas y los granos almacenados.
Las sustancias activas de esa
pl a n ta pueden controlar más de 200
especies, como langostas, gorgojos
del maíz y gusanos del arroz, pero sin
dañar a las aves, los mamíferos ni a
los insectos benéficos como las abejas.
A pesar de los inventos que el
hombre fabrica para destruir a los
seres pequeños y aparentemente
inofensivos que lo perjudican, éstos
son cada vez más resistentes, pues
la naturaleza los ha dotado de una
extraordinaria capacidad de reproducción.
Fuente:fao.org, eurosur.org, axxon.com, Reuters
Otros seres molestos
- La helicoverpa zea es una polilla.
Su larva es de las peores plagas de
la agricultura. Se alimenta de muchas
plantas diferentes durante el
periodo larval. Se la conoce como
gusano del algodón, por atacar ese
cultivo. Al consumir maíz es gusano
elotero. Su impacto es significativo,
por el amplísimo rango de cultivos
atacados y su rápida reproducción.
- Las cucarachas son una plaga
doméstica frecuente y de las más
difíciles de exterminar. Su excremento
puede causar alergias, además de
transportar en sus cuerpos organismos
infecciosos, como bacterias,
protozoarios y virus.
- Las hormigas carpinteras o las
termitas causan deterioros casi totales
en cualquier construcción hecha
por el hombre.
- Las palomas son consideradas
símbolo de paz, pero su sobrepoblación
las ha convertido en una plaga
urbana desastrosa, capaz de corroer
las estructuras y fachadas de
los edificios y ocasionar enfermedades.
También son portadoras de
pulgas, garrapatas y ácaros.
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