Bandas de mi pueblo
Durante décadas
han sido actores en
la visita de
presidentes,
desfiles, cortejos
fúnebres,
procesionales
y bailes.

Durante varias
décadas del siglo
pasado, los
jardines de
parques centrales
de las ciudades del
país fueron testigos de
conciertos de las bandas
de música. Las interpretaciones
de estos grupos
fueron el marco ideal del
inicio de historias de
amor que culminaron en
matrimonios o fugaces
idilios.
En esos años, en las
plazas de las provincias se
reunían los parroquianos,
con distintos objetivos.
Los adultos, por ejemplo,
llegaban para disfrutar de
las melodías, y se sentaban
en bancas o paseaban entre
los jardines conversando
con amigos. Las muchachas
solteras caminaban
alrededor del parque,
mientras los jóvenes lo hacían
en sentido contrario,
con el fin de entablar contacto
con alguna señorita
de su agrado.
La raíz de estos grupos
musicales data de varios
siglos, pero tomó un giro
más formal durante el gobierno
Liberal (a partir de
1871). El antropólogo e investigador
de la Universidad
de San Carlos,
Alfonso Arrivillaga, cuenta
que el gobierno de Justo
Rufino Barrios se interesó
en la cultura europea, e
intentó llevar las bandas
musicales a otro nivel. Fue así como se establecieron
la Escuela de Formación
Musical Sustitutos (1875)
y la Banda Marcial (1877).
El nombre de éstas ha
cambiado con los años. La
de Sololá, por ejemplo,
—fundada en 1940— se
llamó, inicialmente, Banda
de Musica Marcial;
después, municipal; luego,
militar, y en la actualidad,
banda de música civil.
Esta transformación
ha ocasionado que el color
de los uniformes
también varíe. “Al principio
fue de estilo y color
militar, después similar
al de la desaparecida
Policía Nacional, y
ahora tenemos un uniforme
sencillo, común y corriente”, explica Miguel
Ángel Atz, director del
grupo.
En la actualidad, estos
conciertos aún se llevan a
cabo, pero con menor jolgorio.
Son amenizados
por las bandas de música
civil que, administrativamente,
forman parte de
las gobernaciones departamentales
(Ministerio de
Gobernación).
En Chimaltenango,
por ejemplo, el público
tiene la oportunidad de
disfrutar estos recitales
los martes y jueves, de
16.30 a 18 horas; mientras
que en Antigua Guatemala,
los viernes, de las 16 a
las 18 horas. En otros departamentos
se hacen los
viernes o domingos, incluso,
durante las noches.
Particulares
Los grupos que pertenecen
a las gobernaciones
departamentales no son
los únicos que animan los
acontecimientos sociales
de la provincia. También
se han formado otras bandas
particulares, con el
mismo fin. Tienen un repertorio
el que interpretan
desde marchas fúnebres
hasta música internacional.
La diferencia entre ambos
grupos es que, mientras
las bandas de música
civil no cobran por sus
servicios, porque su objetivo
es la proyección social
y cultural, las particulares
cobran por cada
hora de trabajo.
Carlos Arévalo, secretario
administrativo de la
Gobernación Departamental
de Chimaltenango,
dice que la banda de
ese departamento participa
en todos los actos
protocolarios gubernamentales,
conciertos públicos, coronaciones de
reinas de feria, desfiles escolares,
deportivos, procesiones
religiosas y algunos
cortejos fúnebres. “Lo único
que deben costear los
solicitantes es el transporte
y alimentación de los
músicos”, agrega.
Su repertorio no abarca
únicamente marchas y
el himno nacional, también
música popular como
merengues, cumbias
y hasta corridos. “Lo hacemos
para alegrar al público,
ya que solicitan ese
tipo de melodías”, refiere
Ósman Ávila, director de
la banda de Chimaltenango.
Víctor Abaj, integrante
de una banda particular
de esa misma ciudad,
cuenta que ellos
amenizan eventos similares
y cobran, aproximadamente,
Q25 la hora,
por cada integrante. A
diferencia de la orquesta
de Gobernación que ensaya
a diario, los miembros
de grupos particulares
lo hacen ocasionalmente,
ya que la experiencia
de muchos años
los ha convertido en
maestros. “Solo nos avisamos
entre sí y vamos a
eventos como procesiones,
entierros y celebraciones
de cofradías”, afirma
Abaj.
- Alfonso Arrivillaga, investigador y antropólogo de la Universidad
de San Carlos, relata algunos sucesos que dieron
origen a la formación de las bandas.
- Los instrumentos de viento empezaron a tener importancia
dentro de la Iglesia Católica, en el período colonial.
- De esas prácticas se derivaron las bandas que acompañaban
las procesiones.
- Rafael Carrera, en 1839, trajo del área rural una banda
conocida como La Tambora, de la cual se hizo mofa por su
mala calidad musical.
- Justo Rufino Barrios pretendía que las bandas que existieran
tuvieran una expresión formal, y fundó la Escuela de
Formación Musical Sustitutos y la Banda Marcial.
- Trajo al alemán Emilio Dressner que junto a Germán
Alcántara y Fabián Rodríguez fueron los actores clave de la
formación musical.
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